Marcas de vía rota en vagones del Iryo y en otros trenes: ¿qué sabemos del accidente de Adamuz?
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Marcas de vía rota en vagones del Iryo y en otros trenes: ¿qué sabemos del accidente de Adamuz?

El ministro de Transportes, Óscar Puente, detalla los avances de la investigación de la tragedia ferroviaria, durante la que se han hallado rozaduras inusuales: "La cuestión es ahora conocer por qué se produjeron esas marcas".

Un agente de la Guardia Civil rastrea con un perro los vagones siniestrados del accidente ferroviario en Adamuz (Córdoba).EFE/Jorge Zapata

Tercera jornada del ingente dispositivo de emergencias activado en Adamuz (Córdoba), tras el trágico accidente ferroviario que acumula, al menos 42 muertos y 39 heridos hospitalizados, con 13 de ellos aún en la UCI. Después de que ayer se inspeccionaran los vagones del Iryo que descarriló impactando contra un Alvia, este miércoles el ministro de Transportes, Óscar Puente, ha proporcionado nuevos detalles sobre la investigación de lo acontecido en la tarde del domingo.

La clave de la investigación sigue centrándose en el coche número 6 del tren Iryo, el que descarriló y provocó el accidente, pero desde esta mañana conocemos novedades que pueden ser clave y que se mueven en torno a las hipótesis de la rotura de la vía, de la que, con toda la cautela y a falta de la exhaustiva investigación del CIAF, se piensa que puede deberse a la rotura del carril en el punto del descarrilamiento o a un problema en una de las ruedas del del primer tren que descarriló.

Concretamente, los técnicos han identificado unas muescas inusuales que se cree que pueden corresponder a las marcas de vía rota, tanto en los cinco primeros vagones del Iryo, como en varios trenes que pasaron previamente por el tramo donde tuvo lugar la tragedia. Todavía hay que comprobar si esas extrañas rozaduras en los trenes que circularon antes coinciden con las de la rotura de vía del Iryo. Estas novedades se suman al dato conocido esta mañana de que el maquinista del tren de la compañía italiana advirtió al centro de mando de que había sufrido un "enganchón" y que cortasen urgentemente el tráfico ferroviario.

Marcas del tamaño de una moneda: las rozaduras inusuales

"Los bogies de los cinco coches primeros presentan una marca y es posible que los dos o tres trenes que pasaron antes tengan marcas similares", ha explicado el ministro de Transportes en declaraciones a 'La mirada crítica', en Telecinco. Puente ha dejado claro que estamos en una fase incipiente y no se puede determinar la naturaleza de esas muescas, pero sí ha confirmado la importancia de resolverlo.

"La cuestión es ahora conocer por qué se produjeron esas marcas", ha señalado, exponiendo que se tratará de averiguar "si había algo sobre las vías, si era la propia vía que comenzaba a romperse", pero "en este momento no es posible establecer una conclusión de qué produce esa marca".

Posteriormente, Óscar Puente, ha actualizado uno de los datos y resuelto una de las incógnitas que sobrevolaban el accidente ferroviario de Adamuz (Córdoba). En declaraciones a 'Mañaneros 360', el ministro ha precisado que los trenes que pasaron más de una hora antes del accidente de Adamuz (Córdoba) por el tramo de la vía en el que se cree que se produjo el descarrilamiento del Iryo no muestran en sus ruedas las muescas que sí presentan los que pasaron después por allí, incluido el siniestrado. Es decir, no cuentan con el mismo tipo de marca o rozadura.

No obstante, Puente sí ha confirmado que en los vagones delanteros del Iryo siniestrado sí está presente "una muesca de un milímetro de espesor y una cierta anchura de varios centímetros" que se repite en todos esos vagones. La gran duda que perdura en estos momentos es si esa muesca identificada en los coches del Iryo sí coincide con otra muesca detectada en "dos o tres trenes" que habían pasado con anterioridad por ese tramo. Es decir, al menos varias horas antes.

Un corte de vía de 30 centímetros: ¿origen de la tragedia o una consecuencia?

Entroncando con una de las hipótesis iniciales y principales, esas marcas en los primeros cinco vagones del Iryo han echo posar la vista sobre el kilómetro 318 de la línea Madrid-Sevilla y el estado de la vía. La hipótesis de la rotura de la vía pasa por la posibilidad de que la soldadura de esta hubiese saltado. 

Con todo, en estos momentos se desconoce si ese segmento de unos 30 centímetros que ha aparecido cortado es anterior al descarrilamiento o se produce por el propio accidente. Lo que sí se ha podido determinar es que no se realizó manualmente, una de las claves para desechar la única hipótesis descartada, la del sabotaje.

Sobre los audios: "Se ha hablado de 20 segundos, ahora parece que el impacto es casi simultáneo, de menos de 9 segundos"

La otra gran clave es la que ya se había adelantado esta misma mañana, la de que ese lapso de tiempo que pasa entre el descarrilamiento y el impacto del Iryo contra los dos primeros vagones del Alvia, sería inferior a los 20 segundos que se habían determinado por las autoridades en un principio. Las antes mencionadas llamadas del maquinista del primer tren, que se produjeron en intervalos de tres y cuatro minutos.

"Y sabemos el gap que ha habido entre el descarrilamiento y el impacto. Se ha hablado de 20 segundos, ahora parece que el impacto es casi simultáneo, de menos de 9 segundos", ha expuesto Óscar Puente durante la entrevista, pero remarcando que "el audio sólo tiene un valor ilustrativo, sobre todo de que el maquinista no fue consciente de que había chocado contra otro tren y de que había descarrilado hasta que bajó del tren".

En esa línea, el titular de Transportes muestra comprensión ante las dudas que ha causado la salida a la luz de las grabaciones, pero acude a la cronología y a los datos ya comprobados sobre el terreno: "Yo entiendo que el audio genera confusión, pero lo que sí tenemos absolutamente determinado es el punto del impacto, que está mucho más atrás del punto de detención del tren. Por lo tanto, cuando el tren se detiene, el impacto ya se ha producido".

Puente también explica la forma de actuar tanto por parte del maquinista, como desde Atocha. "¿Qué es lo que le dice entonces el centro de control? Que no hay ningún tren llegando porque el Alvia ya había pasado y el choque ya se había producido", indica, agregando que "además, el maquinista del Iryo ni siquiera ve el Alvia porque está casi a un kilómetro y la zona está completamente a oscuras".

¿Qué se sabe del accidente?: claves rápidas

  • Un tren Iryo circulaba desde Málaga a Madrid cuando descarriló sus últimos tres vagones en una recta, cerca de las 19:45 horas del domingo, en Adamuz (Córdoba).
  • De momento, el suceso deja al menos 42 muertos y 43 denuncias por desaparición, además de 39 heridos hospitalizados, 13 críticos en cuidados intensivos y 26 graves. En el primer tren había 317 pasajeros a bordo.
  • En ese momento, un tren Alvia que circulaba desde Madrid hacia Huelva recibe el impacto de los vagones descarrilados del Iryo, con 200 personas a bordo.
  • El golpe provoca que dos vagones del Alvia se precipiten por un talud.
  • El presidente de Renfe ha explicado que no se excedió el límite de velocidad de 250 kilómetros por hora: iban a 205 km/h y a 210 km/h.
  • La principal hipótesis apunta a un fallo del material, tanto del tren como de la infraestructura. En las últimas horas se habla de una rotura de la vía como posible causa.
  • El tren Iryo había pasado su última revisión hace 4 días y no superaba los cuatro años de antigüedad.
  • Desde ayer por la tarde, la maquinaria pesada adicional enviada ya puede trabajar en levantar y retirar los vagones donde se cree que puede haber más cadáveres.

¿Cómo fue la llamada del maquinista del Iryo al centro de mando?: la transcripción

  • Maquinista: "Hola Atocha, mira, acabo de sufrir un enganchón a la altura de Adamuz".
  • Centro de mando: "Me dicen por aquí que bajes pantógrafos".
  • Maquinista: "Más abajo no pueden estar".
  • Maquinista: "De hecho, tengo el tren bloqueado… ahora mismo".
  • Maquinista: "No… voy a necesitar reconocer".
  • Maquinista: "Comunicarle que es un descarrilamiento y estoy invadiendo la vía contigua".
  • Maquinista: "Necesito que paren el tráfico en las vías urgentemente, por favor".
  • Centro de mando: "No hay ningún tren llegando".
  • Maquinista: "Tengo incendio también… y heridos. Necesito bomberos y ambulancias".
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Soy redactor de actualidad en El HuffPost, donde cada día realizo un seguimiento de todo lo que está pasando y marcando la jornada, con el único objetivo y árdua tarea de trasmitírselo a nuestros lectores de una forma en la que conozcan el contexto y el trasfondo más allá de un mero titular. Es decir, para que tu cuñado no pueda colártela otra vez.

 

Sobre qué temas escribo

Aunque en el día a día acabe escribiendo de cualquier cosa que suceda en el mundo, “puede que me recuerdes” de algunas temáticas que suelen quitarme el sueño con especial frecuencia. Me gusta escribir de política internacional, sobre todo cuando esta es eufemismo de atroces injusticias contra los derechos humanos o el medio ambiente, así como para acercar causas sociales que pasarían inadvertidas (la siguiente podría ser la tuya, así que escríbeme). La morriña también me devuelve en ocasiones a Galicia, sobre todo para que sus historias no se pierdan en el camino a la meseta.

 

Mi trayectoria

Antes de llegar a El HuffPost en 2021, fui periodista en La Voz de Galicia durante cinco años. En aquella etapa también pasé por los micrófonos de ‘Radio Voz’, en distintos programas radiofónicos. Y, aunque parezca poco probable, bebía más café que en la actualidad.


Soy de Ribeira, una bella localidad coruñesa que probablemente recuerdes del marisco, las páginas de sucesos o de personalidades de las que solemos presumir (tenemos a la triplista olímpica Ana Peleteiro y a una de las Tanxugueiras).


Aunque bromeo con que soy doctorado en Periodismo Gonzo, en realidad solo soy licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid (UCM), pero, eso sí, tengo la orla de la misma tienda que la que se la hizo al rey Felipe VI. Aquellos años en Madrid me sirvieron para conocer la ciudad, pero también para entender que el mercado de la vivienda aún podía ir a peor. Ah, también tengo otra identidad secreta bajo la que hago rap o escribo poesía y que solo revelé en la redacción para que me dejasen entrevistar a artistas.

 


 

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