Adamuz, atrapado en la tragedia: las 24 horas de pesadilla tras el accidente de los trenes Iryo y Alvia
Al menos 40 fallecidos, más de un centenar de heridos, una cifra desconocida de desaparecidos y maquinaria pesada para acceder a los dos vagones más afectados. Se han decretado tres días de luto oficial por la pesadilla que sigue viviendo todo un pueblo y donde el trabajo no cesa.

Podría haber sido un domingo más, de esos en los que miles de personas regresan a casa o vuelven a sus ciudades de trabajo para iniciar una nueva semana, como tantas otras veces. Sin embargo, a las 19:45 horas de este domingo 18 de enero, el tren 6189 de Iryo, que realizaba el trayecto Málaga–Atocha (Madrid), descarriló con 317 pasajeros a bordo e invadió la vía paralela, provocando el choque y descarrilamiento de otro tren que circulaba en sentido contrario. El Alvia 2384, encargado del trayecto Madrid–Huelva y con cerca de un centenar de viajeros, se encontró de frente con el primero de los trenes a la altura de Adamuz (Córdoba).
Los últimos vagones del tren de Iryo abandonaron la vía en un tramo recto, sin curvas ni obras visibles, y comenzaron a desplazarse sin control sobre el balasto. En su trayectoria invadieron la vía del sentido contrario, por la que avanzaba el Alvia. La escasa distancia entre ambos trenes hizo imposible cualquier reacción humana o automática, provocando un impacto inevitable.
La colisión se produjo de manera lateral y frontal al mismo tiempo, concentrando la violencia en los primeros coches del segundo tren, que se salieron de la vía y cayeron por un terraplén cercano de hasta cuatro metros de altura. El estruendo del choque se escuchó a varios kilómetros, seguido de una nube de polvo, chispas y fragmentos metálicos.
En cuestión de segundos, los vagones quedaron convertidos en un amasijo de hierro retorcido, configurando el escenario de una pesadilla en la que los servicios de emergencia siguen trabajando en busca de víctimas, desaparecidos y heridos. Para esos vagones 1 y 2, que fueron gravemente afectados, se está necesitando maquinaria pesada para acceder a ellos y poder sacar, presuntamente, más fallecidos. "Aviso de que puede ser una tarea lenta", ha dicho el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno.
20 segundos separaron la normalidad del desastre
Apenas dos decenas de segundos fue el tiempo que separó la normalidad del desastre. Según informó el presidente de Renfe, Álvaro Fernández Heredia, "al parecer, el intervalo de tiempo entre un tren y otro que se cruzaban en sentido contrario fue de 20 segundos". Ese margen tan reducido imposibilitó tanto la activación de los sistemas de seguridad como el frenado efectivo de al menos uno de los trenes, protocolos habituales de la vía de alta velocidad. Aunque ambos circulaban por debajo de la velocidad máxima permitida en el tramo, fijada en 250 kilómetros por hora, lo hacían a 205 y 210 kilómetros por hora, respectivamente.
Fallecidos, heridos y desaparecidos
El ministro de Transportes, Óscar Puente, explicó horas después de la tragedia que los últimos vagones del tren de alta velocidad salieron "despedidos", provocando un número de víctimas que en ese momento "no se podían confirmar". Por ahora, el balance oficial asciende a 40 personas fallecidas, 43 hospitalizadas, 12 de ellas en unidades de cuidados intensivos —nueve en estado grave—, además de un número indeterminado de personas desaparecidas cuyos familiares continúan buscándolas activamente. Las cifras no se pueden fijar a estas alturas porque, incluso 24 horas después, los trabajos de los servicios públicos siguen sin cesar.
Causas desconocidas y "muy extrañas"
Las causas del siniestro también siguen sin esclarecerse y la investigación permanece abierta. "El tiempo y la labor de los técnicos nos darán las respuestas que aún faltan", ha afirmado este lunes el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, quien se desplazó hasta la localidad andaluza junto al alcalde de Adamuz, Rafael Moreno; el ministro de Transportes, Óscar Puente; y el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno. Tras ello, anunciaba tres días de luto oficial por la tragedia. Por su parte, el presidente de Renfe ha descartado que el accidente se deba a un error humano o a un exceso de velocidad.
El gestor ferroviario Adif registró dos incidencias en junio de 2025 en el tramo entre Adamuz y Villanueva: un fallo en el sistema de señalización y el contacto de una chapa con los raíles a causa del calentamiento por vibraciones y altas temperaturas. Ambas incidencias fueron solucionadas y, desde el Sindicato de Maquinistas, se ha pedido que no se vinculen directamente con la tragedia, que requiere una investigación profunda y rigurosa. En la misma línea, el portavoz del Sindicato de Circulación Ferroviaria, Joan Rodríguez, ha asegurado que la zona "no presentaba ninguna particularidad", al tratarse de un trazado "normal, en línea recta y recientemente renovado".
"Muy extraño" y "difícil de explicar", es como se ha referido Óscar Puente a lo sucedido este domingo debido a las características del tramo, pero también porque "el tren Iryo es un tren prácticamente nuevo, que no sé si llega a cuatro años, y la vía es una vía completamente renovada, en la que se han invertido 700 millones y en la que los trabajos han acabado en mayo de 2025". Además, el tren fue revisado tres días antes del siniestro.
Supervivientes, vecinos y solidaridad
Las declaraciones de los supervivientes reflejan un escenario de horror en las proximidades de la localidad cordobesa. Desde una persona recorriendo todos los hospitales de Andalucía en busca de hasta cinco familiares que se encontraban en el tren; pasando por una mujer que, en sus propias palabras, salió despedida tras el choque de los trenes u otra que afirmaba ante la prensa que se giró para ver a su hermana embarazada y despedirse.
"Veías a gente que se te iba y no podías hacer nada", decía otra de las supervivientes. Los psicólogos realizan en estos momentos uno de los trabajos más difíciles en la caseta municipal, donde heridos y familiares se han trasladado.
Como viene siendo costumbre en las tragedias españolas, lo único positivo que se puede sacar es la solidaridad de centenares de personas que han acudido con mantas, comida y plena disposición para ayudar en todo lo posible a los servicios de emergencia. Durante la tarde y noche de este domingo 18 y la madrugada del lunes ha podido comprobarse como los vecinos de Adamuz, la más cercana al lugar del accidente, se han volcado con los afectados.
Por parte de Cruz Roja, la directora de Emergencias de la ONG de Córdoba, Nerea Casas, en declaraciones a Europa Press, ha lanzado un mensaje de agradecimiento a la ciudadanía. "El comportamiento de la gente ha sido ejemplar", ha indicado para añadir que "en estos momentos cada poco suma mucho" y que "la ciudadanía está preparada para ser solidaria". "Yo aquí lo he percibido y así lo tengo que trasladar", ha concluido.
Además, numerosas personas se han acercado este lunes al lugar de la catástrofe para donar sangre incluso después de que las autoridades aseguraron que las reservas sanguíneas eran suficientes.
El accidente de Adamuz constituye el primer siniestro de esta magnitud registrado en la red de alta velocidad española. Hasta ahora, nunca se había producido un choque de estas características en unas infraestructuras conocidas por sus elevados estándares de seguridad, lo que incrementa las incógnitas en torno a una de las peores tragedias del transporte ferroviario en España.
¿Y ahora qué?
El ministro de Transportes, Óscar Puente, ha avanzado este lunes que la investigación sobre el doble descarrilamiento de trenes en Adamuz puede durar "mínimo un mes". Se encargarán expertos a las órdenes de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF), que fue creada en 2007 adscrita al Ministerio de Transportes.
Un mar de dudas e incógnitas siguen en la cabeza de todos ante uno de los mayores accidentes ferroviarios de la historia de España. "Con absoluta transparencia vamos a buscar la verdad", ha dicho este lunes Sánchez. Mientras tanto, los equipos de emergencia siguen trabajando en el escenario de la tragedia en busca de heridos y fallecidos.