María, joven de 32 años, deja ingeniería en Cáceres, va a Calcuta y su vida cambia por completo
"He conocido a muchos otros niños en circunstancias muy difíciles que me hacen pensar en lo mucho que merecen un hogar lleno de paz, cariño, educación y oportunidades, lo que cualquier niño del mundo debería tener".

Lo que comenzó como un simple voluntariado de verano terminó convirtiéndose en el proyecto laboral de María Morollón, una cacereña de 32 años que decidió dejar la ingeniería para dedicarse a los niños más vulnerables. Y es que, tal y como relató en La Tarde, aquel viaje lo cambió todo.
"En 2017 comencé a viajar a Uganda y me enamoré del país, pero sobre todo de los niños. Desde entonces, volvía siempre que podía y tenía claro que, al terminar mis estudios, me mudaría definitivamente. En enero del 2023 me mudé y ahí surgió la inspiración para este proyecto: Peace", señaló en un post en Instagram.
"La conocí en 2018 mientras hacía voluntariado en su colegio y creamos una relación especial. Peace había sido abandonada por sus padres en un colegio donde años después, tras un incidente traumático que resultó en un embarazo, fue expulsada del centro. A partir de ahí vivió en condiciones muy difíciles y luchaba por sobrevivir con su hija", agregó.
Tras un arduo esfuerzo, lo consiguió. "Este fue el primer caso que me inspiró a empezar este proyecto, pero desde entonces he conocido a muchos otros niños en circunstancias muy difíciles que me hacen pensar en lo mucho que merecen un hogar lleno de paz, cariño, educación y oportunidades, lo que cualquier niño del mundo debería tener", sentenció.