Mariano, 72 años, único vecino de un pueblo de Asturias: "Aquí antes había un montón de gente, muchos niños"
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Mariano, 72 años, único vecino de un pueblo de Asturias: "Aquí antes había un montón de gente, muchos niños"

Estos son los motivos que le llevan a vivir en un pueblo en soledad.

  Vista panorámica del pueblo de Cudillero, Asturias.Miguel A. Quintas V. / 500px via Getty Images

En España la despoblación avanza lentamente y cada vez son más pueblos los que han quedado reservados para el fin de semana. Mariano Hortal se niega a abandonar sus raíces. Él es el último vecino de su pueblo, Biamón, una aldea situada en la localidad asturiana de Ponga. Allí, no hay internet, y la televisión sigue llegando por vía satelital. En una entrevista con la revista a la emisora Cope, recogida por la revista Lecturas, explica cuáles son los verdaderos motivos por los que sigue habitando en el lugar.

“Los pueblos se abandonan enteros por asuntos familiares o de herencias”, asegura en su conversación con el medio de comunicación. A sus 72 años, hace ya más de dos décadas que decidió regresar a su aldea. Ahora, pide a las autoridades que inviertan en telecomunicaciones, pues es una de las causas por las que muchos jóvenes deciden mudarse a la ciudad.

El protagonista tiene algunas ideas para evitar la cruda despoblación. Una de las reclamaciones de Hortal a las administraciones públicas es que se imponga una normativa para que quien tenga la propiedad o la herede esté obligado a restaurarla, venderla o incluso regalarla si no se puede o quiere hacer cargo de ella.

Se siente a gusto

En sus declaraciones, Hortal reconoce que se siente a gusto a pesar de ser el único habitante del lugar, pero también confiesa que hay cosas que "se echan de menos". "Se echa en falta que hace años aquí había un montón de gente, muchos niños", confiesa.

Para realizar compras y su vida normal, lo hace con su vehículo. Con él, puede ver a su familia y acceder a los servicios básicos, como la compra. Para esto último tiene que recorrer más de 30 kilómetros hasta el pueblo más cercano. No obstante, el medio de comunicación recoge algunas consecuencias de la despoblación:

  • Consecuencias demográficas y sociales: La más directa es el envejecimiento de la población en las zonas rurales. Pero también, el abandono de actividades agrícolas y ganaderas de pequeña explotación que acompañan cierres de comercios y servicios públicos.
  • Consecuencias económicas: Las actividades del sector primario pierden valor y la economía de las zonas rurales se ve afectada. Por tanto, disminuye la resiliencia económica de las zonas rurales. 
  • Consecuencias ambientales: La despoblación fomenta la desertización del campo, la pérdida de biodiversidad, la contaminación de las ciudades y la pérdida de actividades ganaderas, agrícolas y forestales con el medio ambiente.

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