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"Para la niñas": las obscenas revelaciones del interiorista de la isla de los abusos de Epstein

"Para la niñas": las obscenas revelaciones  del interiorista de la isla de los abusos de Epstein 

La CNN publica en exclusiva el relato de quien debía decorar las habitaciones de las menores y que abandonó el proyecto por lo que vio. Ante los ricos y famosos que fueron y no vieron nada raro, replica: "Había signos imposibles de ignorar". 

Vista aérea de la antigua residencia de Jeffrey Epstein en la isla de Little St. James, en las Islas Vírgenes de Estados Unidos, donde se produjeron los abusos a menores.
La antigua residencia de Jeffrey Epstein en la isla de Little St. James, en las Islas Vírgenes de Estados Unidos, donde se produjeron los abusos a menores.Emily Michot / Miami Herald / Tribune News Service via Getty Images

Una investigación periodística de la cadena norteamericana CNN acaba de arrojar nueva información sobre la isla de Little St. James, propiedad del pederasta Jeffrey Epstein y localizada en las Islas Vírgenes de Estados Unidos. En este espacio de lujo de 28 hectáreas, donde se llevaron a cabo supuestamente los abusos de las menores de edad, había signos evidentes de que algo no iba precisamente bien, pese a que banqueros adinerados, líderes políticos y académicos prominentes acudían con frecuencia a esta joya del Caribe a bucear, a pasear, a descansar, dicen que a nada más. 

Un análisis de miles de correos electrónicos, fotos, vídeos y documentos de los archivos del Departamento de Justicia de Estados Unidos liberados recientemente (aunque quedan más por salir y aclarar) añade nuevos detalles cruciales sobre cómo Epstein transformó la isla en su feudo personal y pone de relieve las señales de alerta de los terribles abusos perpetrados allí, que según algunos empleados y víctimas, ocurrían a plena vista.

"Las actividades eran tan obvias y descaradas que cualquiera que pasara un tiempo considerable en una de las residencias de Epstein habría sido plenamente consciente de lo que estaba sucediendo", declaró una víctima en un documento judicial consultado por la cadena en la web con buscador específico creada por Justicia, un trabajo en el que han empleado hasta a cuatro profesionales (Isabelle Chapman, Curt Devine, Casey Tolan y Kyung Lah) y que está teniendo un enorme impacto en EEUU.

Algunos empleados y víctimas también han señalado a invitados específicos de Epstein, según muestran los documentos, como el cofundador de Google, Sergey Brin, y la cofundadora de 23andMe, Anne Wojcicki, quienes pasaron un día en la isla en 2007, según la declaración de una víctima. "Observaron que no hablábamos y que permanecíamos en silencio", escribió la víctima, cuyo nombre no figura en el documento público. "Presenciaron el trauma reflejado en nuestros rostros y en nuestros ojos. Sergey y Anne vieron cómo nuestras almas y cuerpos estaban aterrorizados. No dijeron nada. No hicieron nada". 

Es desolador leer una y otra vez la soledad a la que se enfrentaron estas chicas, reclutadas en su mayoría por la expareja y socia de Epstein, Ghislaine Maxwell, que no encontraban apoyos ni en el personal que veía la tragedia por la que estaban pasando. 

Ghislaine Maxwell y Jeffrey Epstein, en una imagen publicada por el Departamento de Justicia en Washington, el 19 de diciembre de 2025.
Ghislaine Maxwell y Jeffrey Epstein, en una imagen publicada por el Departamento de Justicia en Washington, el 19 de diciembre de 2025.U.S. Justice Department / Handout via REUTERS

Muebles rosas y literas

Entre esas "señales de alerta" que se supone que no se pueden obviar se incluyen fotografías de niñas desnudas en sus paredes, empleados del aeropuerto que informaron que Epstein había viajado con chicas que parecían menores de edad y el relato de un decorador de interiores que dijo que le habían pedido que diseñara una de las habitaciones de la isla con muebles rosas y literas. 

"¿Vas a tener nietas?", preguntó al financiero. "No, son para las niñas", replicó el criminal sexual. La reportera insiste al profesional si no serían para mujeres adultas. Respuesta: "No pones a mujeres en literas". Se llama Robert Couturier y escucharlo da escalofríos. Habla de habitaciones para ordenadores, que era con lo que las menores "se divertían", según su abusador. "Enseguida lo entendí", dice, vio que eran "básicamente prisioneras". Entonces, decidió retirarse del proyecto, tras meses de trabajo. 

"Epstein no ocultaba nada", señala Couturier. A la pregunta de por qué gente poderosa que ha estado allí dice que no se veía nada extraño, replica con calma: "Tú puedes decidir que estás ciego, que sólo quieres ver lo que quieres ver", pero es "imposible" no haber visto aquello. "Todo el mundo lo ve", remarca. 

Define la casa como una preciosidad junto al mar, la arena y el sol pero en la que había personas que no disfrutaban de todo eso. Un espacio con cortinas pesadas y opacas "por todos lados", donde las ventanas no se abrían y la sensación era "terrible". Al FBI le contó lo mismo cuando pudo declarar. 

Dice que lleva 16 años preguntándose de veras cómo nadie vio lo que a sus ojos estaba tan claro. Más aún ahora, cuando salen a la luz emails o mensajes de varios de aquellos invitados alardeando de hazañas sexuales o manteniendo conversaciones vulgares con el delincuente sexual convicto. 

En palabras Thomas Volscho, profesor de la Universidad de la Ciudad de Nueva York que ha estudiado los crímenes de Epstein, estamos ante de "el centro" de la red de tráfico sexual del millonario, porque era el lugar ideal para "aislar a sus víctimas". Ya lo decía la promoción de la propia isla, del año 98, publicada en el Wall Street Journal: "Puedes bajarte de un avión y no volver a ver a nadie jamás".

Una cada hora

No es el único testimonio de empleados que aporta la CNN y que dan verdadero asco. Un antiguo chef, por ejemplo, declaró a los investigadores federales que Epstein llevaba a una chica a su dormitorio principal cada hora y que, después de su masaje, las criadas hacían la cama y limpiaban.

Y Steve Scully, que se encargaba de la informática de la isla a principios de la década de 2000, declaró a las mismas fuerzas que Epstein tenía fotografías de adolescentes en topless en su casa y recordaba haber visto a menores de edad desnudas en la isla. "Incluso los trabajadores del aeropuerto local observaron a Epstein bajando de su avión con menores de edad y luego llevándolas en helicóptero a su isla", indica la investigación periodística.

"Incluso los trabajadores del aeropuerto local observaron a Epstein bajando de su avión con menores de edad y luego llevándolas en helicóptero a su isla"

El pedófilo daba órdenes severas sobre cómo tratar a los invitados y, más allá de la reverencia que se les debía, destaca la privacidad, por encima de todo: "A menos que se le solicite, no desea tener personal en su presencia", indicaba su manual de comportamiento. "Cuando el director entre en una habitación donde también haya personal, este deberá respetar su privacidad. Al atender al director, el personal deberá guardar silencio, ser puntual, cortés y retirarse lo antes posible".

Además, el personal tenía instrucciones de vestir de etiqueta al atender a Epstein y sus invitados y de dirigirse a ellos únicamente como "señor" o "señora". A su llegada a la isla, a cada vip se le ofrecía una bebida de coco en el helipuerto recién aspirado, y se colocaba un vehículo todoterreno para su salida. Luego venía lo que aún no se ha acabado de aclarar, por lo que nadie más que Epstein, que se suicidó en la cárcel en 2019, y Maxwell, condenada a 20 años de pena, han pagado por lo que le hicieron a las chicas

Los planos y las representaciones visuales incluidas en los documentos muestran una "residencia para damas" y una "habitación privada para damas", con piscina infinita, hamacas e impresionantes vistas al océano. Epstein se centró en los detalles del diseño: "La cocina de las señoras debe ser más completa. La usarán a menudo", escribió a su arquitecto en un correo electrónico de abril de 2018 lleno de errores tipográficos, criticando también la "ubicación de las niñas" en los planos. Sí, las comillas son cita literal. 

"La cocina de las señoras debe ser más completa. La usarán a menudo"

Una víctima declaró al FBI que Epstein quería construir un "harén" en la isla donde pudiera alojar a varias chicas. "Quería que fuera una estructura parecida a un castillo, similar a la Alhambra de España", afirma un informe del FBI. Suena a cárcel, más bien. 

Cuando Epstein compró su isla por unos ocho millones de dólares en 1998, era un financiero con un historial criminal impecable, una creciente red de amigos influyentes y una residencia principal en una de las mayores propiedades privadas de Manhattan.

Tras la muerte de Epstein en una celda de una cárcel federal en 2019 , sus herederos vendieron Little St. James y la isla vecina de Great St. James, que también eran propiedad de Epstein, por unos 60 millones de dólares, de los cuales al menos una parte se ha destinado a pagar las indemnizaciones relacionadas con sus abusos, concluye la cadena. 

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