Matías, barbero con 10 años de experiencia, critica la última moda de los locales: "A ver si el billar los entretiene"
La clave para un negocio de éxito reside en la calidad pura y dura del servicio y no en el postureo, según este experimentado profesional.
¿Cada cuánto vas a la barbería? La apariencia física es cada vez más relevante en nuestra sociedad, y el cuidado personal masculino ha dejado de ser un tema tabú para convertirse en una prioridad. Este fenómeno ha evolucionado enormemente a lo largo de los años, rompiendo con la vieja creencia de que la belleza y estética eran conceptos exclusivamente femeninos.
Matías, un experimentado barbero argentino, y su pareja, esteticista profesional, conocen bien esta industria. Ambos han inaugurado recientemente un centro de estética en Terrassa (Barcelona) y, en una entrevista para el pódcast JMilán Podcast, han compartido las claves y los entresijos de su modelo de negocio.
Más de 10 años trabajando en pareja
Los inicios de Matías fueron muy distintos a su realidad actual. Comenzó trabajando como camarero en Argentina y, casi por pura afición, empezó a cortarles el pelo a sus hermanos. El punto de inflexión llegó al conocer a su actual pareja, quien le impulsó a dar el salto definitivo hacia el sector de la peluquería.
Tras mucho esfuerzo, lograron montar tres locales en su país natal, dos barberías y un centro estético. Con el bagaje de diez años de experiencia a sus espaldas, la pareja decidió traspasar sus negocios al otro lado del charco y emigrar a España. Hace apenas cinco meses inauguraron Barbers & Brown, un salón de belleza en el centro de Terrassa.
A pesar de las típicas advertencias, ambos coinciden en que trabajar juntos es su mayor fortaleza. "Nosotros vamos juntos a todos lados, y hacemos todo juntos; estamos muy conectados los dos, somos uno", afirma ella.
"Ese mito de que si vives y trabajas con tu pareja va a terminar mal es mentira, nada que ver. "Y hasta las conoces más en el trabajo que en tu casa", asegura el peluquero, dejando claro que compartir el ámbito laboral y personal es totalmente viable si hay un buen equipo.
La calidad del servicio es la clave del éxito
En cuanto a la captación de clientela en su nueva aventura catalana, Matías señala que se nutren de dos vías principales a partes iguales. "La mitad de las personas nos conocen por Google Ads, mitad boca a boca", agrega.
Su compañera tiene clara la fórmula de fidelización: "Si lo tratas bien, si le das un buen precio, si le ofreces calidad de servicio, vuelve seguro". Aunque hay lugares que ofrecen billares y otras actividades de ocio como complemento al servicio de barbería, Matías detalla que en su caso no lo ve necesario.
En un momento en el que muchas barberías modernas apuestan por incluir mesas de billar, videoconsolas o barras de bar para atraer al público, Matías se muestra muy crítico (y pragmático) con esta moda. "A ver si el billar los entretiene y vuelven. Pero a nosotros eso no nos hace falta; nosotros nos enfocamos en la calidad. Tampoco me sirve que un cliente venga a cortarse y se me quede dos horas en el negocio. Yo lo que necesito es atenderle y que se retire para que pueda entrar otro, porque yo necesito producir", declara con total franqueza.
Una reflexión para las futuras generaciones de barberos
Para finalizar, Matías lanza una advertencia a los jóvenes que ven en este oficio una salida fácil y rápida debido a su actual explosión de popularidad. Destaca que la formación académica es vital, pero la verdadera maestría solo se adquiere a pie de sillón. "Antes de abrir cualquier tipo de negocio, que se capaciten; un barbero se considera barbero con el tiempo; necesitas pelar miles de cabezas para decir que eres barbero", aconseja el argentino.
"No crean que no es tan fácil como parece, la barbería es un arte que tiene sus mañas, es un arte que se hizo muy popular en los últimos años, así que no se lancen tan rápido", concluye.