Por favor, habilita JavaScript para ver los comentarios de Disqus.
Mientras Mallorca se satura de turistas, Copenhague recompensa con comida y descuentos a quienes recogen basura: 30.000 personas ya se han apuntado

Mientras Mallorca se satura de turistas, Copenhague recompensa con comida y descuentos a quienes recogen basura: 30.000 personas ya se han apuntado

Una apuesta diferente: incentivar en lugar de restringir.

Una imagen de Copenhague.Getty Images

El turismo masivo se ha convertido en uno de los grandes retos de las ciudades europeas. Calles colapsadas, servicios al límite y vecinos cada vez más hartos dibujan un escenario que ya es habitual en destinos como Mallorca, donde la presión turística ha alcanzado niveles difíciles de gestionar.

Frente a este modelo de turismo todavía basado en la cantidad de visitantes, algunas ciudades empiezan a explorar alternativas que ponen el foco en el comportamiento del turista, pero no solo con medidas restrictivas como Italia, sino aplicando incentivos para que los viajeros también contribuyan a cuidar la ciudad que visitan.

Una de las iniciativas más llamativas llega desde Copenhague, donde el turismo no se limita a consumir, sino también a contribuir. Allí, recoger basura o apostar por prácticas responsables tiene recompensa.

Premiar al turista responsable

El programa, conocido como CopenPay, propone un cambio de enfoque: en lugar de sancionar o limitar, incentivar. Los turistas que participan en actividades como recoger residuos o desplazarse de forma sostenible reciben a cambio beneficios como comida gratis, bebidas o descuentos en actividades culturales.

El resultado ha tenido una acogida fantástica, con más de 30.000 personas que ya se han sumado a esta novedosa iniciativa, la cual involucra a museos, restaurantes y empresas locales.

El funcionamiento es sencillo: cada participante decide cómo contribuir y cada negocio qué tipo de recompensa ofrecer, generando así un sistema flexible que se adapta a las necesidades de la ciudad.

Una nueva visión del problema

La propuesta danesa contrasta con la situación de enclaves turísticos como Mallorca, donde el debate gira en torno a limitar, restringir o incluso frenar el crecimiento del turismo.

En los últimos años, la isla más grande de Baleares ha impulsado medidas para controlar el alquiler vacacional, regular la llegada de cruceros o reducir la presión sobre el territorio y los servicios, pero el problema persiste.

Sin embargo, en Copenhague la diferencia de enfoque es significativa. En lugar de reducir el número de visitantes, el objetivo de la ciudad es otro: mejorar su impacto. Así, mientras algunos destinos reaccionan a la saturación con prohibiciones, otros intentan anticiparse fomentando un turismo más consciente.

Una tendencia que se extiende en Europa

El nuevo planteamiento no se basa en conseguir que vengan menos turistas, sino de que su presencia genere menos conflicto. Y, además, el caso de Copenhague no es aislado, ya que en otras partes de Europa empiezan a surgir también iniciativas similares.

Un ejemplo de esto son las regiones como Normandía, que premia a quienes utilizan transporte sostenible; o las ciudades como Berlín, que ya estudian también implementar sistemas de incentivos parecidos.

El objetivo común es cambiar la lógica del turismo: pasar de un modelo que termina siendo invasivo a uno más equilibrado, donde el visitante también tenga un papel activo en la conservación del entorno.

¿Una solución real o un parche?

Pese a la optimista medida de la capital danesa, hay que tener en cuenta que este tipo de programas no resuelven por sí solos el problema de la masificación, ya que la saturación turística responde a factores mucho más complejos, desde el auge de los vuelos baratos hasta la influencia de plataformas como Instagram o TikTok, que viralizan destinos y concentran la demanda.

Sin embargo, esta visión sí que abre una vía interesante: la de implicar al turista en la solución. Y es que pequeños gestos, multiplicados por miles de visitantes, pueden tener un impacto real en la limpieza, la movilidad o la convivencia.

Una pregunta incómoda 

El caso de Copenhague plantea una pregunta incómoda para destinos saturados como Mallorca: ¿Y si el problema no es solo cuántos turistas llegan, sino cómo se comportan?

En un contexto donde el turismo sigue creciendo año tras año, la clave parece estar en encontrar fórmulas que equilibren el beneficio económico con la calidad de vida de los residentes.

Quizá incentivar el respeto, la sostenibilidad y la integración puede ser parte de la respuesta; y quizá el futuro del turismo no pase solo por viajar más… sino por viajar mejor.

MOSTRAR BIOGRAFíA

Soy redactora de la sección de Virales en HuffPost España, donde contamos temas tan diversos y amplios como lo es la sociedad.

 

Sobre qué temas escribo

Virales es una sección flexible y muy libre, donde prácticamente todo tiene cabida.



Escribo sobre divertidas anécdotas de usuarios de a pie, pero también sobre temas de salud mental. Cuento desde las aventuras más surrealistas que puedas imaginar, hasta las historias de amor más peliculeras o las confrontaciones de vecinos más hilarantes.



Hablo también de qué pasa en los destinos de viaje de moda, comparto críticas sociales sobre el tremendo problema de vivienda o sobre feminismo y no me olvido de las situaciones que viven los españoles por el mundo o los extranjeros en España.



En fin, que tendrás que meterte a leerme, ¡porque es imposible resumírtelo!

 

Mi trayectoria

Antes de estar en el Huff he trabajado tanto en agencias de noticias (Agencia EFE y Europa Press) como en medios digitales (Crónica Global).



Aunque no todo ha sido escribir, ya que también tuve mi pequeño paso como reportera de Bolsa que quedará para siempre enmarcada en YouTube y una divertidísima aventura por el mundo de la televisión, donde trabajé como personal de producción para algunos programas de Discovery Max.

 

Aunque estudié la carrera en Madrid, y es donde resido actualmente, tengo la suerte de ser literalmente del paraíso: Mallorca. Aunque también he estado viviendo un tiempo en Barcelona y en Londres. (Sí, es un poco difícil seguirme el ritmo).

 

¿Y que por qué soy periodista? Porque todavía no he encontrado nada más apasionante que escuchar historias.

 


 

Cómo contactar conmigo:

 


!
Los comentarios de esta noticia están cerrados
Rellena tu nombre y apellidos para poder comentar
completa tus datos
!
Comenta con respeto, tu opinión se publicará con nombres y apellidos