Un perro nada casi 800 metros mar adentro tras caer de unas rocas y lo acaban rescatando en una moto de agua en plena marejada
La rápida actuación de los voluntarios fue clave para salvar la vida del animal.

Hay historias que demuestran que la supervivencia no entiende de especies. Lo que parecía un accidente con pocas posibilidades de acabar bien terminó convirtiéndose en una emocionante operación de rescate en la costa australiana, donde un perro desafió el oleaje, nadó cientos de metros mar adentro y logró mantenerse a salvo hasta que un grupo de voluntarios consiguió ponerlo de nuevo en tierra firme.
Todo ocurrió en Batemans Bay, una localidad costera del estado australiano de Nueva Gales del Sur, cuando un perro cayó al agua tras ser arrastrado desde una zona rocosa por el fuerte oleaje. La alerta se activó cuando los operadores de radio de los servicios de rescate marítimo recibieron varias llamadas informando de que un perro se encontraba en dificultades en el océano, luchando por mantenerse a flote entre las corrientes y las olas.
Sin embargo, cuando los primeros rescatistas llegaron al lugar, descubrieron que el animal ya había conseguido nadar una distancia sorprendente: casi 800 metros a través de la bahía hasta alcanzar la cercana isla Snapper, una zona rocosa de difícil acceso. Según recoge The Guardian, el perro logró refugiarse en este islote, donde permaneció a la espera mientras los equipos de emergencia organizaban una operación para ponerlo a salvo.
Su familia se ha puesto en contacto
“Al principio pensé que sería fácil, pero es un lugar un poco complicado”, confiesa Rod Ingamells, comandante de la unidad local de Rescate Marítimo de Nueva Gales del Sur. Las condiciones del mar y la propia geografía de la isla dificultaban enormemente el acceso al animal. Una de las voluntarias incluso llegó a meterse en el agua para intentar alcanzarlo, pero el perro, asustado y desorientado, se alejaba cada vez que alguien trataba de acercarse.
Después de cerca de una hora de maniobras, los rescatistas recurrieron a las motos de agua con las que llevaban meses entrenándose, una herramienta que acabaría resultando decisiva para completar con éxito la operación. “Lo subimos a la moto acuática y se comportó como un perro pastor”, asegura el comandante. De esta forma, lograron trasladar al animal de regreso a tierra firme.
Tras ser puesto a salvo, el perro fue llevado a un centro veterinario para tratar varias heridas leves en las patas provocadas por las rocas. Aunque inicialmente no pudo ser identificado porque no llevaba microchip, poco después sus propietarios se pusieron en contacto con las autoridades, que trabajan para completar su reunificación con la familia. Un final feliz para una historia que mantuvo en vilo a toda la comunidad y que demuestra cómo la rápida actuación de los voluntarios fue clave para salvar la vida del animal.
