Miguel Adrover, el diseñador que cobró 40.000 euros al mes: "Estoy en una situación muy precaria, ahora vivo con 800 euros al mes, pero soy el dueño absoluto de mi tiempo"
“La moda actual no me interesa en absoluto”, asegura.

Durante muchos años, Miguel Adrover fue uno de esos nombres capaces de marcar el rumbo de la moda internacional. Sus diseños desfilaron por las pasarelas más prestigiosas y llegó a cobrar un sueldo al alcance de muy pocos. Sin embargo, el creador mallorquín cambió el éxito económico por una vida mucho más austera, convencido de que la verdadera riqueza no siempre se mide en la cuenta bancaria.
Esa es la realidad que el diseñador ha compartido ahora al presentar ‘Miguel Adrover, autorretratos’, un libro autoeditado con el que repasa toda su trayectoria y reivindica el legado de una obra que, asegura, ha sido muy imitada. En ese contexto, el mallorquín ha revelado el drástico cambio que ha dado su vida: de llegar a cobrar 40.000 euros al mes como director creativo de una firma de moda a vivir hoy con menos de 1.000 euros mensuales.
Tras convertirse en uno de los diseñadores más influyentes de finales de los noventa y principios de los 2000, Miguel Adrover asegura que hoy afronta una realidad mucho más modesta. "Estoy en una situación muy precaria, ahora vivo con 800 euros al mes, pero soy el dueño absoluto de mi tiempo", afirma el creador en declaraciones recogidas por El País, que defiende que esa independencia creativa compensa la pérdida de estabilidad económica.
“Por pura necesidad biológica”
El diseñador explica que, tras perder la licencia de alquiler vacacional de parte de su vivienda en Mallorca, sus ingresos se redujeron de forma considerable. Aun así, insiste en que nunca ha querido subordinar su trabajo a las exigencias comerciales de la industria, pese a haber recibido ofertas para dirigir grandes firmas o desarrollar colaboraciones con marcas internacionales a lo largo de estos años.
“La moda actual no me interesa en absoluto”, asegura el experto, que no se arrepiente en absoluto de su decisión. A su juicio, la moda ha perdido gran parte de su capacidad para cuestionar la realidad y se ha convertido en una industria dominada por la estética, el marketing y la velocidad. Esa visión crítica le ha acompañado durante toda su trayectoria y continúa siendo el eje de su discurso público.
En los últimos años también ha protagonizado diversas polémicas por su activismo político y por decisiones como negarse a prestar una de sus prendas a Rosalía debido a sus diferencias sobre la guerra en Gaza. Aunque reconoce que esas posturas le han cerrado puertas y le han generado críticas, asegura que no está dispuesto a sacrificar sus principios para recuperar el éxito comercial.
A sus 60 años, Miguel Adrover asegura que ya no mide el éxito por el dinero ni por el reconocimiento de la industria. “Ya no ejecuto mi obra pensando en el aplauso, la hago por pura necesidad biológica y espiritual”, resume. Después de haber pasado de la cima de la moda internacional a una vida austera en Mallorca, sostiene que su mayor patrimonio es la libertad para crear sin depender de nadie.
