De 'mileurista' a 'crush': 50 palabras que aún no se asomaban a 'El País' en 1976 y que hoy retratan a la España de 2026
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De 'mileurista' a 'crush': 50 palabras que aún no se asomaban a 'El País' en 1976 y que hoy retratan a la España de 2026

Una palabra que ha marcado y cambiado la vida española por cada año en que 'El País' ha reflejado esa realidad. 

Los 50 años de El País reflejado la realidad y evolución de España, con grandes cambios también en el lenguaje.Getty Images

Con el lenguaje comenzó la historia y luego nació el periodismo, y el 4 de mayo de 1976 El País salía a la luz para cambiar el panorama periodístico, así como reflejar lo mejor de ese lenguaje, pero también lo último, fruto de ese dinamismo y evolución que no para y que ha cambiado España en palabra y obra

Hay formas de contar la historia. Una de ellas es seguir los hechos. Otra, mucho más sutil, es seguir las palabras. Porque las palabras llegan cuando algo cambia de verdad. Y si hay un lugar donde puede rastrearse esa transformación con precisión quirúrgica es en El País, que en su aniversario permite "leer" España no solo en titulares, sino en el lenguaje que ha ido incorporando desde 1976. 

En ese año España acababa de salir de la dictadura y el lenguaje periodístico respondía a una realidad muy distinta. España no conocía internet, ni hablaba de algoritmos, ni discutía sobre 'fake news'. 

Tampoco existían términos como 'barista', 'fondo buitre' o 'criptobro', estas dos últimas reflejando el lado oscuro de la economía global. Medio siglo después, muchas de esas palabras no solo forman parte del vocabulario cotidiano, sino que han llegado a la portada del diario. 

Del la 'conciliación laboral' al 'mileurismo': cambios  económicos y laborales reflejados en las palabras

En 1976, el empleo se asociaba a estabilidad. Conceptos como 'precariedad', 'mileurista', 'burnout', 'teletrabajo', 'nini' y 'conciliación laboral' apenas tenían presencia en el discurso público. Sin embargo, décadas después, estas palabras definen toda una época, aunque en el caso de 'precariedad' ya se cuela en editoriales de finales de los 70, décadas antes de convertirse en etiqueta generacional.

El término 'mileurista' irrumpió en 2005 en una carta publicada por el propio diario y acabó convirtiéndose en una etiqueta generacional. No era solo una cifra salarial, sino una forma de describir una nueva realidad social marcada por la precariedad y la dificultad de acceso a la vivienda. 

Algo similar ocurrió con 'teletrabajo'. Documentado en El País desde finales de los noventa, permaneció durante años como un concepto marginal hasta que la pandemia de 2020 lo convirtió en protagonista absoluto. De la noche a la mañana, una palabra técnica pasó a definir la vida de millones de personas.

En paralelo, el lenguaje económico también se transformó con términos como 'conciliación laboral', que reflejan el auge de un nuevo capitalismo digital, muy alejado del tejido empresarial tradicional de los años setenta, pero también de nuevos derechos laborales y un avance en la igualdad. 

Del 'algoritmo' al 'tuit': el lenguaje de internet conquista la portada

Si hay un ámbito donde el cambio es más evidente es el tecnológico. El cambio más profundo llega con Internet. Y el lenguaje lo registra casi en tiempo real. En 1976 no existían ni la web, ni el correo electrónico, ni los teléfonos inteligentes. Hoy, palabras como 'wifi', 'blog', 'streaming' o 'hacker', 'dron', 'inteligencia artificial', 'criptobro' o 'meme' aparecen en titulares sin necesidad de explicación. 

Hay otra sorpresa que se repite una y otra vez: muchas palabras que hoy parecen modernas no lo son tanto. 'Algoritmo' ya aparece en 1978, mucho antes de que las redes sociales lo convirtieran en un término casi político; e 'inteligencia artificial' también se menciona ese mismo año, cuando aún era terreno de laboratorio.

El caso de 'tuit' es especialmente ilustrativo. Introducido en el diario en torno a 2010, en pocos años pasó de ser un tecnicismo a convertirse en una herramienta pública de primer orden. Campañas electorales, crisis institucionales o decisiones de gobierno se han articulado en torno a mensajes de 280 caracteres

A su lado, términos como 'influencer', 'selfie' o 'stalkear', 'ghosting' y 'spoiler' muestran cómo ha cambiado también la cultura y el consumo audiovisual. Ya no se trata solo de televisión o radio: el contenido se produce, distribuye y consume de forma radicalmente distinta. 

Tienen la palabra la sociedad, la política y los cambios sociales

Como dijo en su momento Alfonso Guerra, "a España no la va a conocer ni la madre que la parió". Pues cinco décadas después del comienzo de El País y algo menos de esas palabras del exvicepresidente socialista, así ha sido. 

Y una vez más, se ha reflejado en el lenguaje: 'gentrificación', 'turismofobia', 'violencia de género', 'machirulo', 'manosfera', 'incel' y 'covid' ya forman parte de nuestro vocabulario. Curiosamente, palabras como 'feminismo' y 'confinamiento' no surgen más tarde, sino en el primer año del rotativo (1976), aunque sobre todo en el segundo caso apostaríamos a que surgió en 2020. 

En las relaciones afectivas también ha habido una evolución clara, en paralelo a nuevos logros en igualdad y libertad sexual, con conceptos como el de 'crush', 'poliamor', 'amigovio' o 'follamigos', que ya aparecía hace más de una década

  Portada de El Viajero de El País, donde aparece el concepto de 'turismofobia' en 2017.

Ocio, cultura, y estilos de vida: de la 'telebasura' al 'tardeo'

El 'perreo' y el 'trap' copan pistas de baile y listas de éxitos, sobre todo entre la generación más joven pero también entre los 'millennial', otra palabra desconocida hace décadas y que ahora aglutina a los nacidos entre 1981 y 1996, aproximadamente. 

Y entre baile y música, el trato también ha cambiado, así como el lenguaje coloquial, usando de forma habitual palabras traidas del otro lado del "charco", como 'pana'

Uno de los hallazgos más curiosos tiene que ver con la palabra 'coño'. No aparece en El País hasta febrero de 1981, casi cinco años después de su fundación. El intento de golpe de Estado del 23-F liderado por Antonio Tejero. En medio de aquel clima de tensión, el lenguaje también rompió un techo.

El lenguaje también captura lo cotidiano. En 1998 aparece el concepto de 'telebasura', reflejo de una televisión que empezaba a ser criticada por su contenido y poco después llega un aluvión de conceptos dentro del ocio juvenil: 'botellón', 'balconing' y 'tardeo'. Cada palabra es una escena. Un momento. Una costumbre. Entre excesos turísticos y nuevas formas de socialización. Y luego está 'friki', que pasa de ser insulto a etiqueta cultural. Hoy es casi una identidad nada 'random', otra palabra de la lista que se usa en diferentes ámbitos para expresar aleatoriedad y extrañeza.

La estética ha ido cambiando, pero no solo en la moda (conceptos como el de 'brilli brilli'), sino en la apariencia, hasta el punto de que técnicas como la del 'bótox' forman parte del lenguaje habitual.

Cuando nombrar era empezar a entender

En los primeros años de democracia, el lenguaje tenía un peso político evidente. Palabras como 'feminismo' o “confinamiento' no eran neutras: describían realidades que empezaban a ocupar espacio público. Lo mismo ocurrió con 'precariedad' o 'inteligencia artificial', dos conceptos que, vistos hoy, anticipaban debates que tardarían décadas en asentarse.

Incluso términos cotidianos en prensa como 'coño' tenían una carga simbólica: reflejaban una apertura cultural tras años de censura. El lenguaje se relajaba al mismo ritmo que la sociedad.

Años después, con la consolidación democrática, aparecen otras palabras que definen preocupaciones estructurales. 

Un homenaje a la palabra como noticia

En su aniversario, El País no solo puede presumir de haber contado la historia de España de un modo único. También de haber ayudado a nombrarla. Porque muchas veces lo más importante no es lo que pasa, sino cómo se llama. Y ahí es donde el periodismo deja su marca más duradera.

Desde nuevos conceptos que rompían moldes en los 80 hasta nuevas palabras que definen una nueva era, el recorrido es también el de una sociedad que cambia, se adapta y se explica a sí misma.

Y ese viaje, palabra a palabra, sigue en marcha.

Ahora te toca a ti

Este viaje por las palabras no está cerrado. Al contrario. Te toca a ti incluir más palabras que han cambiado el país y que ha reflejado El País en sus páginas para reflejar y explicar esa nueva realidad, esos cambios que también tenían su impronta en el lenguaje. Para que no te repitas, ahí va la lista de las 50 que hemos repasado:

  1. Mileurista.
  2. Conciliación laboral.
  3. Tuit.
  4. Turismofobia.
  5. Botellón.
  6. Telebasura.
  7. Confinamiento.
  8. Influencer.
  9. Streaming.
  10. Selfie.
  11. Blog.
  12. Burnout.
  13. Spoiler.
  14. Wifi.
  15. Algoritmo.
  16. Stalkear.
  17. Gentrificación.
  18. Precariedad.
  19. Crush.
  20. Hacker.
  21. Internet.
  22. Tardeo.
  23. Internet.
  24. Dron.
  25. Ghosthing.
  26. Random.
  27. Nini.
  28. Millennial.
  29. Meme.
  30. Feminismo.
  31. Violencia de género.
  32. Bótox.
  33. Perreo.
  34. Criptobro.
  35. Covid.
  36. Machirulo.
  37. Poliamor.
  38. Meme.
  39. Telebasura.
  40. Teletrabajo.
  41. Friki.
  42. Brilli brilli.
  43. Tardeo.
  44. Follamigos.
  45. Balconing.
  46. Trap.
  47. Algoritmo.
  48. Barista.
  49. Pana.
  50. Coño.
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Te paso lo de la bio: Redactor de El HuffPost. Licenciado en Periodismo por la Universidad de Valladolid y Máster en Comunicación Corporativa en ESERP, ha trabajado como redactor, editor y coordinador en Grupo Merca2, así como redactor en Infodefensa y Business Insider, además de colaboraciones en otros medios y blogs como Wall Street International o La Voz del Basket. También realiza críticas de cine desde hace años.

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