Mirja, 75 años, quiere estar a 21º este invierno en su casa: "Así podría vivir allí sin resfriarme”
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Mirja, 75 años, quiere estar a 21º este invierno en su casa: "Así podría vivir allí sin resfriarme”

En su casa de Helsinki no puede poner la temperatura a 21 grados, como le gustaría, lo que le obliga a salir de allí y a no poder llevar una vida cotidiana normal.

Una mujer mayor abrigada en su casa, intenta entrar en calor con una bebida caliente.Getty Images/Westend61

Mirja Noland ya hace mucho tiempo que se jubiló. A sus 75 años, vive en Kruununhaka, Helsinki, y tiene que dormir cada noche con un gorro de lana porque hace demasiado frío en su casa. Por la noche, cuando se despierta del frío, se pasa casi toda la madrugada intentando entrar en calor de alguna manera, según ha publicado Helsinhin Sonamat. Esta jubilada vive en un bonito apartamento en la última planta de un edificio de esta localidad, que fue terminado en 1904, tiene techos altos y la luz entra a raudales por dos grandes ventanales, desde los que se puede ver la torre del Museo Nacional.

Sin embargo, el luminoso apartamento está siempre helado. El contador de la calefacción marca 17 grados en el salón del estudio y unos 15 en la zona del pasillo, aunque los techos años hacen que se sienta menos temperatura. La calefacción no funciona a más temperatura y no ha encontrado la manera de arreglarlo, lo que marca la rutina diaria de esta mujer. Los días fríos tiene que idear qué cosas hacer constantemente para no mantenerse quita, generar energía y calor en su cuerpo. 

Uno de los recursos de Noland es suele de casa sólo para buscar algún lugar para calentarse. Va a cualquier tienda, a una exposición de arte, a lo que sea. Sus amigos que viven en apartamentos cálidos no hacen eso, dice Noland con resignación. Otro recurso que tiene es cocinar para que el horno ayude a calentar el apartamento e incluso enciende velas casi todo el día para intentar dar un toque extra de calor, por poco que ayuden a calentar la vivienda. Y cuando ya no puede más, se da una ducha caliente para entrar en calor al menos un rato y se toma depués una bebida caliente de jengibre para mantener la temperatura en el interior de su cuerpo.

Además, tiene la casa plagada de cosas de lana. Hechas por ella o por sus amigos. En el pasillo hay mantas que cubren la puerta principal, protegiendo el apartamento del frío que entra por el pasillo. También tiene rellenas con parches de lana las rendijas de las puertas para evitar que el aire frío se filtre por ellas..

Otras de sus precauciones ha sido poner junto a la puerta de la entrada una cesta con calcetines de lana para los invitados que vayan a verla. Ella misma siempre lleva puesto lleva algún forro de lana, lleva leggings de lana, calcetines largos de lana y botines de lana, hechos con una mezcla de pelo de perro.

A la hora de acostarse, Noland se pone un gorro de lana y una bolsa de agua caliente debajo de la manta. Pero a menudo se despierta en mitad de la noche con frío. Como jubilada,  pasa mucho tiempo en casa, pero el frío limita mucho las cosas que puede hacer en ella. Le encantaría dedicarse al arte, al dibujo y a la pintura pero la baja temperatura a la que está siempre dentro le impide concentrarse.

Esta mujer asegura que ha contactado varias veces con la empresa de construcción y mantenimiento del edificio para que reparen la calefacción del apartamento, pero no han encontrado ninguna solución. Es más, el encargado de mantenimiento de la empresa no sabía nada del problema de la calefacción y en la empresa desconocían la situación en la que se encuentra la vivienda de Noland. Lo que a ella pide concluye, es que la temperatura en casa fuera de 21 grados: “Así podría sentarme y vivir normal, hacer muchas cosas sin resfriarme”.

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Soy redactora en HuffPost España, donde escribo de temas sociales y estilo de vida.

 

Sobre qué temas escribo

Hablo cada semana sobre varios temas en los que nos aporta una nutricionista sus consejos para llevar una vida saludable, sigo los temas de okupaciones en todo el mundo e intento reflejar cómo los problemas y las buenas noticias nos afectan ya de forma global con ejemplos de casos de particulares y poniendo el foco en especial en estudios científicos que demuestren todos los avances que estamos viviendo.

 

Mi trayectoria

Estudié Periodismo en la Universidad Complutense e hice el Máster de Periodismo de la UAM/ELPAÍS, así como el de desarrollo de directivos de PRISA y el IESE. He sido jefa de diversas secciones en EL PAÍS, después, directora de comunicación en diversos organismos, pero, sobre todo, lo que me gusta es escribir. Por eso estoy aquí, para contar historias y buscar temas exclusivos para los lectores. Antes de todo esto, mi especialidad fue durante años la educación. Soy madrileña, de padre catalán y abuelos vascos y de las dos castillas, por lo que me siento de toda España y no entiendo tanta confrontación. Y, sobre todo, me considero muy europea. He recibido el Premio de Periodismo de la Fundación Conocimiento y Desarrollo, así como el Premio de Periodismo Educativo Esteban Barcia. He escrito un par de libros sobre El papel de los padres en el éxito escolar de los hijos.

 


 

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