Monta un hotel en Maldivas y acaba detenida por la policía cuando intenta recuperar sus cojines: "Fue el día que explotó todo"
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Monta un hotel en Maldivas y acaba detenida por la policía cuando intenta recuperar sus cojines: "Fue el día que explotó todo"

Su historia comenzó en Nueva York, pero su vida dio un giro de 180 grados.

Isla de Mudhdhoo en Maldivas.Abllo Ameer via Getty Images

Ana Hernández Sarriá es el alma de Entre Azules una agencia de viajes que conecta mujeres a través de viajes conscientes, relatos íntimos y vivencias que invitan a la reflexión. Tal y como ella misma cuenta en el pódcast BDifferent, cumplió su sueño de estudiar diseño de moda y trabajar en la Gran Manzana. Pero esto no le llenó lo suficiente y después de varios trabajos en empresas de prestigio, su vida dio un claro giro de 180 grados.

En Nueva York, cuenta, escribió su primera novela (ha publicado cuatro, según su página web). Pero la competitividad y la lejanía no le convenció y entonces, cambió su vida al completo. "Tenía una vida que me ahogaba. De cara a la sociedad estaba perfecta, pero por dentro estaba deprimida", dice en su conversación con la producción de audio. Por ello, lo dejo, literalmente, todo, y se fue a "nadar con los delfines" a una pequeña isla de Maldivas.

Ella cuenta que la primera vez que piso el archipiélago, con 5 amigas, tuvo un encuentro especial mientras nadaba con estos animales. Cuando regresó a Madrid decidió hacer las maletas y volver. Concretamente, se trasladó a Maafushi, una de las islas del gran archipiélago.

Pero, aunque en un principio todo fue de maravilla, no todo fue de color de rosas. En la isla en la que se acomodó, montó un alojamiento de la mano de un socio que la traicionó. Cuando quiso desprenderse del lugar, él le avisó: "tendrás consecuencias". Y llegaron.

"Me encontré la cuenta a 0"

"Cuando me fui, le pregunté como quería dividirse la empresa y, de un día para otro, me encontré la cuenta a 0", cuenta. "El hotel no era mío, era de él. Llegó la policía y me informó que yo no constituía en ninguna escritura". 

"Me voy a ir del hotel. Me llevo mis cosas de decoración. Te lo quedas tú todo', le dije. Yo no quería discutir", explica. "Simplemente, quería irme en paz". "El 18 de mayo fue a salir con mis cosas del hotel, mis cuatro cojines, mis libros y mis novelas, y vino la policía y literal nos detuvieron", cuenta. "Fue el día que explotó todo", insiste.

Los agentes se lo dejaron claro: "Estás robando de un hotel que no es tuyo". Pero ella se lo toma ahora con filosofía. "Si no me hubiese pasado, yo no estaría aquí; volví a España, echa un cuadro" y ahora, ha recuperado su empresa con creces. "El 18 de mayo, lo tengo aquí tatuado", asegura, a la par que enseña su brazo dibujado.

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