Niños internos en un centro de Andorra reciben más de 200.000 euros de un donante anónimo: "Con este gesto desea expresar su gratitud al país"
Lo puso en su propio testamento.
En Andorra, una persona ha decidido dejar en su testamento un legado de 220.000 euros destinado íntegramente a los niños y adolescentes acogidos en La Gavernera, el centro residencial para menores bajo tutela estatal situado en Andorra la Vella.
El gesto, realizado desde el más estricto anonimato, no busca reconocimiento público. Según informaron las autoridades locales al diario Diari d'Andorra, el donante construyó su trayectoria vital y profesional dentro del Principado y quiso, a través de esta acción, expresar su gratitud al país que le acogió.
Una donación para proyectos “extraordinarios”
El legado no se destinará a cubrir gastos ordinarios del centro ni a su funcionamiento diario. La voluntad expresa del benefactor fue que el dinero sirviera para financiar actividades y proyectos “extraordinarios”, es decir, iniciativas que queden fuera del presupuesto público habitual.
Desde el Ministerio de Asuntos Sociales, encargado de la gestión del centro, se subrayó que el objetivo es mejorar las oportunidades, el bienestar y el futuro de los menores acogidos. “Este gesto de solidaridad responde al deseo de contribuir a mejorar las oportunidades, el bienestar y el futuro de los niños y adolescentes bajo la tutela del Estado”, señaló el Gobierno en un comunicado.
Las autoridades estudian ahora qué proyectos concretos podrán impulsarse gracias a esta aportación excepcional, que abre la puerta a experiencias formativas, culturales o recreativas que, de otro modo, serían difíciles de financiar.
26 menores bajo tutela del Estado
Actualmente, 26 niños y adolescentes residen en La Gavernera. El centro tiene como misión acoger a menores en situación de abandono o vulnerabilidad, conforme a las decisiones de la autoridad judicial. En términos prácticos, esto implica garantizar su seguridad, su educación y su atención sanitaria —tanto física como psicológica—, además de promover su integración familiar y social.
El acompañamiento también se orienta a favorecer el desarrollo integral de la personalidad de cada menor, ofreciéndoles estabilidad y apoyo en etapas especialmente delicadas de sus vidas. La donación supone, por tanto, una oportunidad para ampliar horizontes. Viajes educativos, talleres especializados, actividades culturales, programas de refuerzo o iniciativas deportivas podrían formar parte de los proyectos financiados con este fondo extraordinario.
Un agradecimiento convertido en futuro
Detrás del gesto solo se conoce un dato esencial: el deseo de agradecer. Según los medios locales, el donante quiso devolver al país parte de lo que recibió a lo largo de los años. Sin discursos ni homenajes, su donación se traducirá en oportunidades tangibles para niños y adolescentes que afrontan circunstancias complejas.