Jean y su familia se enfrentan a una gran crisis económica por su reciente enfermedad: "Ya he gastado 30.000 € solo en materiales"
Una vida que cambió en apenas 48 horas.

La vida de Jean-Christophe Uhlinger, francés de 61 años, dio un cambio dramático en cuestión de dos días. A finales de marzo de 2025, lo que comenzó como un dolor aparentemente leve en la pantorrilla tras una jornada recogiendo setas acabó convirtiéndose en una tragedia médica y familiar. En apenas 48 horas, Jean-Christophe pasó de caminar con normalidad a convertirse en tetrapléjico, completamente dependiente de los demás.
“Fuimos a urgencias pensando que no sería nada grave”, recuerda su esposa, Catherine Uhlinger según France Info. Sin embargo, el diagnóstico fue demoledor: mielitis, una enfermedad rara que provocó una insuficiencia renal y la pérdida total de movilidad. “Hoy habla, está consciente, pero ya no tiene habilidades motoras. Es durísimo”, explica.
La rehabilitación
Desde entonces, Jean-Christophe permanece ingresado en el centro de rehabilitación DIVIO, en la ciudad francesa de Dijon. Los médicos contemplan un posible regreso a casa en marzo de 2026, pero con la condición indispensable de que la vivienda familiar debe ser completamente adaptada a su nueva situación de discapacidad severa.
Rampa de acceso, una habitación en la planta baja, un baño adaptado, una silla de ruedas eléctrica a medida y un vehículo especial son solo algunas de las necesidades básicas. Para la familia Uhlinger, el tiempo juega en contra y los costes se acumulan a una velocidad asfixiante.
Ayudas prometidas que no llegan
En junio de 2025, Catherine inició todos los trámites para solicitar ayudas públicas. Las primeras visitas técnicas parecían alentadoras. “Al principio se nos abrieron muchas puertas, pero una a una se fueron cerrando” relata según el medio France Info. Además, las razones que recibe son siempre las mismas: ingresos considerados “ligeramente demasiado altos” y ahorros destinados a una jubilación que estaba prevista apenas tres meses después de que la enfermedad lo cambiara todo.
“Vaciamos completamente nuestra cuenta bancaria. Todo el dinero que habíamos ahorrado para la jubilación desapareció”, lamenta Catherine. A día de hoy, ninguna ayuda ha sido abonada y los expedientes siguen “en curso”.
La incertidumbre también rodea la anunciada cobertura total de las sillas de ruedas eléctricas. “El último presupuesto ascendía a 39.000 euros con opciones esenciales. Nadie nos asegura cuánto tendremos que pagar de nuestro bolsillo”, explica con angustia.
Solidaridad vecinal
Sin una solución urgente, Jean-Christophe corría el riesgo de pasar el resto de su vida en una unidad de cuidados de larga estancia. Ante esta situación límite, la familia decidió actuar por su cuenta. Vecinos, amigos y familiares se movilizaron para adaptar la casa. “Ya he gastado 30.000 euros solo en materiales”, denuncia Catherine.
Mano de obra voluntaria, donaciones de tiempo y recursos han permitido avanzar, pero el esfuerzo económico es enorme. La asociación Néjot se creó para apoyar a la pareja tanto económica como moralmente, y ya se han organizado iniciativas solidarias, como un concierto benéfico celebrado el 23 de enero en el salón del pueblo.
El diputado Hubert Brigand ha trasladado el caso al Ministerio de Sanidad, pero la familia sigue sin respuesta. Ese silencio institucional refuerza la sensación de abandono. “No pedimos limosnas, ni que nos lo paguen todo. Solo un poco de ayuda para poder traer a mi marido a casa”, repite Catherine.
