Osa e Iyen, referentes en las Tres Mil Viviendas: "Para ellos la palabra universidad era como decir que iban a ir a la Luna, pero ahora nos piden consejo"
Criadas en el barrio más pobre de España e hijas de una inmigrante nigeriana, estas dos jóvenes han roto todos los pronósticos al llegar a la universidad. Ahora se han convertido en un ejemplo para otros chicos y chicas de su entorno.
En las Tres Mil Viviendas de Sevilla, uno de los barrios con mayores índices de exclusión social de España, hablar de universidad no siempre ha sido algo habitual. Para muchos jóvenes, sencillamente, ni siquiera entraba en los planes.
Por eso la historia de Osasuwen e Iyenguwena, conocidas por todos como Osa e Iyen, está llamando tanto la atención.
Las dos hermanas gemelas, de 18 años, nacieron y crecieron en este barrio sevillano después de que su madre, María Moses, llegara a España desde Nigeria siendo apenas una adolescente. Contra todos los prejuicios y estadísticas, una estudia Ingeniería de Organización Industrial y la otra Administración y Dirección de Empresas.
Pero para ellas, el logro personal es solo una parte de la historia.
De excepción a referente
Las jóvenes son conscientes de que han recorrido un camino poco habitual en su entorno. En una zona donde el absentismo y el fracaso escolar siguen siendo muy elevados, acceder a la universidad continúa siendo una barrera difícil de superar.
Precisamente por eso, aseguran que muchos vecinos y familias han comenzado a mirarlas de otra manera.
"Muchos nos ven como un ejemplo a seguir. Son familias de origen migrante que no se planteaban estudiar nada y, al vernos a nosotras, se lo han replanteado", explica Iyen.
Su hermana Osa va incluso más allá. "Para ellos la palabra universidad era como decir que iban a ir a la Luna, pero ahora nos piden consejo, orientación...", afirma.
Lo que hace apenas unos años parecía algo lejano e inalcanzable se ha convertido en una posibilidad real para otros jóvenes del barrio.
Una madre con una idea fija
Detrás de la historia aparece una figura fundamental: María Moses. Llegó a España desde Nigeria con apenas 14 años y pasó por distintas ciudades antes de establecerse en Sevilla. Trabajando como cocinera o limpiadora en hostelería, ha sacado adelante prácticamente sola a sus cuatro hijos.
Desde pequeñas, Osa e Iyen escucharon siempre el mismo mensaje. "Mi madre nos ha inculcado que estudiar es muy importante, que brinda muchas oportunidades y que en el futuro sí vale para algo", explica Osa.
La propia María lo resume de forma sencilla: el sacrificio realizado durante años tenía un único objetivo, que sus hijas pudieran tener oportunidades que ella nunca tuvo.
Romper prejuicios
Las gemelas no esconden que el camino ha estado lleno de obstáculos.
Reconocen haber sufrido comentarios relacionados tanto con su origen como con el barrio en el que viven. Explican que todavía hoy se encuentran con estereotipos sobre las personas negras o sobre quienes proceden de las Tres Mil Viviendas.
"Nosotras lo hemos tenido más difícil, pero no por ser hijas de inmigrantes, sino por ser personas de color", asegura Osa.
También recuerdan situaciones incómodas en la universidad o comentarios que relacionan automáticamente su barrio con la delincuencia o la inseguridad. Aun así, ninguna de las dos reniega de sus raíces.
El siguiente objetivo
Lejos de conformarse con haber llegado hasta aquí, ambas siguen mirando hacia adelante. Iyen sueña con desarrollar su carrera en el ámbito empresarial y financiero. Osa, apasionada de las matemáticas, continúa persiguiendo un objetivo todavía más ambicioso: estudiar Ingeniería Aeroespacial.
La nota de corte le impidió acceder este año, pero ya ha decidido volver a presentarse para intentarlo de nuevo. Una decisión que encaja perfectamente con la filosofía que su madre les ha repetido durante toda la vida. "No te rindas a la primera. Vas a fallar, pero hay que seguir".
Quizá por eso su historia ha trascendido mucho más allá de una simple matrícula universitaria. Porque en un lugar donde muchos veían límites, ellas han conseguido abrir una puerta. Y ahora otros empiezan a pensar que también pueden cruzarla.