Anne-Sophie Pic, chef con tres estrellas Michelin: "Me dijeron que no tenía nada que hacer en la cocina, así que me fui e hice un poco de sala"
La famosa cocinera francesa relata que, al principio, el peso de su cultura familiar la paralizó un poco por el miedo a hacer algo mal.

Para Anne-Sophie Pic, la cocina ha sido un asunto familiar durante cuatro generaciones, comenzando con su bisabuela y continuando con su hijo André, quien la sucedió en 1929 con su famoso gratinado de cola de cangrejo, pollo cocinado en vejiga y liebre asada al espetón, lo que le valió tres estrellas Michelin en 1934. Esto dio lugar a la creación de Maison Pic en la localidad de Valence, Francia. Más tarde, el hijo de André buscó modernizar la cocina con platos como el filete de lubina con caviar y el soufflé de naranja congelada.
"Al principio hay un poco de esta cultura familiar, esta historia puede obstaculizarte y me paralizó un poco por el miedo a hacer algo mal". Esta galardonada chef cuenta su experiencia, que ha publicado Franceinfo. Cuando su padre falleció, trabajó con tu hermano; él se hizo cargo del negocio. Al principio no siempre fue muy justo con ella, la relegaron a trabajar en el comedor. "Me dijeron que no tenía nada que hacer en la cocina, así que me fui y trabajé un tiempo en el comedor, me fui e hice un poco de sala", recuerda. Pero el restaurante perdió después una estrella Michelín. Lo que cambió para esta chef.
"Puede que eso sea lo que me trajo de vuelta a la cocina, pero mi hermano también cargó con el peso de pasar el testigo de mi padre, quizás incluso más que yo. Tuvo momentos de duda, y hoy estamos ya muy unidos, así que el tiempo cura todas las heridas en una familia", relata
Ahora su hermano está eufórico con que hayan logrado recuperar la tercera estrella: "Cuando alguien ha trabajado en una profesión durante diez años y su hermana menor regresa, es complicado", justifica Anne-Sophie Pic. "Que alguien invada tu territorio no siempre es fácil de sobrellevar. Después de que mi padre falleciera fue muy difícil para mí porque lo extrañaba muchísimo. La gente no me prestaba mucha atención; era más un estorbo en la cocina que otra cosa", explica.
Sobre lo que supuso perder aquella estrella, la chef reflexiona que "es importante entender que una estrella es una recompensa por un trabajo específico": "Comprendo que algunos chefs puedan estar, por así decirlo, un poco obsesionados con conseguir otra estrella. Esto también es positivo, ya que fortalece el espíritu de equipo; obtener otra estrella en la camiseta es muy significativo y también une al equipo. No se gana una estrella individualmente; es un logro colectivo. Es una experiencia maravillosa", concluye.
