Santiago Niño Becerra, economista: "Si el petróleo llega a 200 dólares el barril el transporte por carretera se hundirá y solo sobrevivirán las grandes empresas logísticas"
El economista advierte del impacto real de una escalada del crudo y anticipa un cambio de modelo en el transporte: menos carretera, más concentración. empresarial y alternativas como el tren.
El petróleo vuelve a marcar el pulso de la economía global en pleno contexto de tensión internacional, pero hay voces que van más allá del dato inmediato y advierten de lo que podría venir. Una de ellas es la del economista Santiago Niño Becerra, que lanza un aviso claro: si el precio del crudo se dispara, el impacto no será puntual, sino estructural. Y uno de los sectores más afectados sería el transporte por carretera.
De momento, el barril de Brent -referencia en Europa- se mantiene en torno a los 101 dólares, en una relativa estabilidad tras las últimas decisiones geopolíticas. La pausa de cinco días anunciada por Donald Trump en los ataques a infraestructuras energéticas dio aire a los mercados, que reaccionaron con subidas iniciales. Sin embargo, la volatilidad sigue presente: ligeras caídas en las bolsas europeas, rebotes en Asia y un mercado que acumula ya semanas de incertidumbre.
Más allá del ruido del mercado
Pero para Niño Becerra, más allá de los movimientos diarios, hay que mirar el fondo. "Las bolsas indican muy pocas cosas", señala, al considerar que están "infladas" y cada vez más condicionadas por decisiones políticas puntuales. Lo verdaderamente relevante, insiste, está en la evolución de la energía.
En ese escenario, el economista dibuja dos posibles caminos. Uno, el más probable a corto plazo, apunta a una cierta contención: grandes firmas como Goldman Sachs sitúan el precio medio del petróleo en 88 dólares para 2026, una subida asumible respecto al año anterior. Pero el otro escenario, el que preocupa de verdad, es el de una escalada mucho más agresiva.
El escenario que preocupa: 200 dólares
"Si vamos a un petróleo de 200 dólares el barril, el transporte por carretera se hundirá", advierte sin rodeos. No sería un ajuste gradual, sino un cambio de modelo. El encarecimiento del combustible, base de todo el sistema logístico actual, haría inviables muchos trayectos y obligaría a reconfigurar el transporte de mercancías.
En ese contexto, solo resistirían las grandes compañías. "Sobrevivirán las empresas logísticas muy grandes, muy potentes", explica, en un escenario en el que las pequeñas y medianas quedarían fuera por incapacidad para absorber costes o trasladarlos al cliente.
Un sector ya bajo presión
El impacto ya empieza a notarse, aunque todavía de forma contenida. Desde el propio sector del transporte reconocen que el combustible es el principal problema y que el sobrecoste está siendo difícil de asumir. "Hay muchos viajes que se están dejando de hacer", admiten desde la patronal, en un síntoma claro de que el sistema empieza a tensionarse.
Ante esta situación, Niño Becerra también cuestiona las medidas generalistas, como las rebajas fiscales al combustible. A su juicio, las ayudas deberían ser mucho más directas y focalizadas: "Tienen que tener nombre y dirección", defiende, poniendo el foco en quienes realmente dependen del carburante para trabajar.
El cambio de modelo que se asoma
Pero el cambio no se limitaría a quién sobrevive y quién no. También afectaría al cómo. El economista apunta a un desplazamiento progresivo hacia otros modelos de transporte. El ferrocarril, prácticamente residual en España en comparación con otros países, podría ganar peso si el coste del camión se dispara. "Tal vez el transporte por tren crecerá más otra vez", plantea.
Y no sería el único ajuste. En paralelo, podrían acelerarse dinámicas ya vistas en otros momentos de crisis energética, como el auge del teletrabajo para reducir consumo o incluso el traslado de ciertos envíos al transporte aéreo en productos de alto valor.
Todo, en definitiva, dibuja un escenario en el que la energía vuelve a ser el eje de todo. Porque, como deja caer Niño Becerra, el problema no es tanto dónde está hoy el precio del petróleo, sino hasta dónde puede llegar. Y, sobre todo, quién podrá resistir cuando lo haga.