Teresa, la abuela de 93 años que viaja con su nieto haciendo autoestop y ya llevan 2.000 kilómetros: "Al principio se negó, iba a regañadientes"
Nunca es tarde para descubrir mundo.
A los 93 años, muchas personas prefieren la tranquilidad del hogar. Thérèse, sin embargo, ha decidido cambiar la rutina por la carretera. Junto a su nieto Jules Riss, de 29 años, recorre Francia haciendo autostop en un viaje de casi 2.000 kilómetros que está conquistando a miles de personas en redes sociales por su mensaje de optimismo, curiosidad y conexión entre generaciones.
Lo más sorprendente es que la aventura estuvo a punto de no comenzar. "Al principio se negó, iba a regañadientes", recuerda Jules al hablar de la propuesta que hizo a su abuela tras el fallecimiento de su abuelo, hace cuatro años.
Del miedo a ser una experta en autostop
Thérèse nunca había viajado haciendo autostop. De hecho, según cuenta su nieto, tampoco era una persona especialmente aventurera y apenas había salido de Francia. Cada vez que Jules le contaba sus viajes, ella solo pensaba en los peligros que podía encontrar por el camino. "Tenía miedo de que me encontrara con bandidos", recuerda él con cariño.
Tras insistir durante meses, logró convencerla para realizar una primera prueba: un recorrido de unos 500 kilómetros por la Bretaña francesa. Más tarde llegó un segundo viaje a Lot-et-Garonne y, poco a poco, la desconfianza fue desapareciendo. "El primer día arrastraba los pies, no quería enseñar el cartel ni levantar el pulgar. Pensaba que aquello no podía funcionar", cuenta Jules. Sin embargo, apenas una hora después, todo cambió.
Cerca de 2.000 kilómetros y decenas de historias
El gran viaje comenzó en Metz con destino a Ardèche y la costa atlántica, atravesando buena parte de Francia. Uno de los tramos más llamativos fue el recorrido hasta Valence, que completaron únicamente utilizando cuatro coches.
Pero para Thérèse, el verdadero valor de la experiencia no está en la distancia recorrida. Lo que más recuerda son las personas que decidieron detenerse para ayudarles, y una de esas historias quedó especialmente grabada en su memoria.
"Una mujer dio la vuelta para recogernos. Regresó y dijo: 'Miren, es imposible que no paremos. Tengo tiempo, iré a buscarlos'. Fue increíblemente amable", explica emocionada.
Mucho más que un viaje
El objetivo del recorrido nunca fue únicamente llegar a un destino. Abuela y nieto querían recorrer con calma algunos de los paisajes más emblemáticos de Ardèche, visitar Vallon-Pont-d'Arc y regresar a uno de los lugares favoritos de Thérèse, muy ligado a la figura del cantante Jean Ferrat.
Abuela y nieto querían recorrer con calma algunos de los paisajes más emblemáticos de Ardèche, visitar Vallon-Pont-d'Arc y regresar a uno de los lugares favoritos de Thérèse, muy ligado a la figura del cantante Jean Ferrat. "Queremos hacer un poco de todo, pero sobre todo disfrutar y tomarnos nuestro tiempo", resume Jules.
"No hay edad para hacer autostop"
Además, toda la experiencia está siendo grabada para convertirla en un documental que muestre cómo la curiosidad y las ganas de vivir no entienden de edad. En los vídeos se puede apreciar como con el paso de los días, la mujer que al principio apenas se atrevía a sostener un cartel terminó siendo toda una experta.
"Ahora sostiene el cartel con las dos manos, levanta el pulgar y sonríe. Es una auténtica autoestopista certificada", bromea su nieto. La propia Thérèse reconoce que todos los conductores con los que se han cruzado les han tratado con una enorme amabilidad. "Todos fueron formidables", asegura.
No obstante, nunca está de más recordar que hacer autostop tiene sus riesgos y peligros y que en países como España su práctica está estrictamente prohibida en autopistas y autovías. La normativa de la Dirección General de Tráfico (DGT) permite realizarlo exclusivamente en carreteras nacionales, comarcales y secundarias, siempre que se cumplan las normas de seguridad vial.