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Tiene 102 años y lleva una década yendo a clases de cerámica: "Todavía no estoy satisfecho con lo que hago, puede que algún día lo consiga"

Tiene 102 años y lleva una década yendo a clases de cerámica: "Todavía no estoy satisfecho con lo que hago, puede que algún día lo consiga"

George Strausman trabaja y sigue aprendiendo sin estar satisfecho. Su historia revela la clave de la longevidad.

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Un hombre centenario posando. Llegar a esta edad no es solo cuestión genética.Getty Images

En Japón lo saben bien y lo cultivan. Una de las claves de la longevidad es tener un ikigai o propósito de vida. Por tener 100 años, la cosa no cambia, y seguro que en parte ha sido por ello. Que se lo digan a George Strausman, de 102 años. No se ha retirado ni bajado el ritmo, con actividades y frases propias de quien le quedaran décadas de vida

Vive en Great Neck, trabaja cuatro días a la semana en la empresa familiar de construcción y, además, lleva más de una década asistiendo a clases de cerámica. Su caso no es solo llamativo por la edad, sino por la actitud: "Me siento bien", aseguró en una entrevista con CBS News.

Pero lo que realmente ha llamado la atención no es su trabajo, sino lo que hace en su tiempo libre. Desde hace diez años, Strausman dedica uno de sus días a aprender cerámica. Lo hace con una mentalidad que muchos perderían mucho antes: no busca pasar el tiempo, busca mejorar. Y, según él mismo reconoce, aún no lo ha conseguido.

La clave no es la edad: es seguir aprendiendo

Strausman no empezó con la cerámica de joven. Lo hizo pasados los 90 años. "Siempre he trabajado con las manos. Es algo interesante. Y es un reto hacerlo bien", explicó. Esa idea conecta con lo que señalan numerosos estudios sobre envejecimiento activo: el aprendizaje continuo y las actividades manuales ayudan a mantener funciones cognitivas y motoras.

Su profesora, Rosalie Dornstein, lo resume de forma clara: "Es maravilloso que, a los 102 años, todavía quiera mejorar". No habla de alguien que simplemente acude a clase, sino de un alumno exigente consigo mismo. Esa exigencia se refleja en un dato que sorprende tanto como su edad. Cada semana, Strausman vuelve a casa con una nueva pieza… y la mayoría no le convence.

Cientos de piezas descartadas: el precio de no conformarse

En su casa se acumulan cientos de objetos de cerámica que él mismo ha rechazado. Están guardados en cajas y armarios, lejos de cualquier exposición. No porque no sean válidos, sino porque él no los considera suficientes.

Su esposa, Nancy, lo explica sin rodeos: cada semana llega con una pieza nueva que no le gusta. Ese perfeccionismo no es frustración, sino parte del proceso. Para Strausman, crear no es producir, es buscar algo que aún no ha alcanzado.

"Quizás algún día llegue a ser lo suficientemente bueno como para estar satisfecho con ello", reconoce. Y añade la frase que resume toda su historia: "Todavía no estoy satisfecho con lo que hago".

Lo que dice la ciencia sobre longevidad y propósito

El caso de Strausman no es único en cuanto a patrones de envejecimiento. Investigaciones de organismos como el National Institute on Aging apuntan a varios factores comunes en personas que superan los 100 años con buena calidad de vida:

  • Mantener actividad física o laboral.
  • Tener rutinas estructuradas.
  • Seguir aprendiendo.
  • Mantener un propósito claro.

Strausman cumple todos. Trabaja, aprende, crea y, sobre todo, persigue un objetivo que aún no ha alcanzado. Esa búsqueda constante es lo que muchos expertos consideran clave para la longevidad: no solo vivir más, sino tener motivos para seguir.

"No puedes irte hasta que hayas terminado"

En su historia hay una idea que se repite. No aparece como teoría, sino como forma de vida. Strausman no se plantea dejar de hacer cosas. No habla de retirarse. Habla de terminar. "No puedes abandonar la Tierra hasta que hayas terminado", resume su entorno. Y él mismo lo concreta en algo muy simple: el día que haga una pieza que le satisfaga por completo.

Cuando eso ocurra, dice, será "una sensación maravillosa". Puede parecer una meta pequeña. Pero, en realidad, es lo que mantiene su rutina, su disciplina y su motivación a los 102 años. No es la cerámica en sí. Es la idea de que siempre se puede mejorar.

Y ahí está la clave de esta historia. No es solo un ejemplo de longevidad. Es una forma distinta de entender el tiempo: no como algo que se acaba, sino como algo que se sigue utilizando mientras haya algo pendiente.

MOSTRAR BIOGRAFíA

Te paso lo de la bio: Redactor de El HuffPost. Licenciado en Periodismo por la Universidad de Valladolid y Máster en Comunicación Corporativa en ESERP, ha trabajado como redactor, editor y coordinador en Grupo Merca2, así como redactor en Infodefensa y Business Insider, además de colaboraciones en otros medios y blogs como Wall Street International o La Voz del Basket. También realiza críticas de cine desde hace años.

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