Tiene 90 años y lleva 45 en la misma empresa como cajera: "Me encanta mi trabajo"
"Nunca" se ha puesto mala y renunciar nunca fue una opción.
Hannelore Labitzke es la cajera más anciana de Alemania. Según informa el diario Focus Online, esta mujer de 90 años trabaja todas las semanas en un conocido supermercado alemán. En sus declaraciones, explica que nunca ha estado enferma; menos el año pasado, y que necesita energía en su vida. Su jefe está encantado: "Es absolutamente única".
Tal y como reza la publicación, todos los jueves se sienta en su habitual caja registradora. "Me encanta mi trabajo. Excepto el año pasado, nunca estuve enferma. Fue entonces cuando me pusieron una válvula cardíaca nueva. Desde entonces, me he vuelto un poco cautelosa. Pero tras cuatro semanas ya estaba de vuelta en la caja, con todos los adornos", explica, claramente orgullosa, en unas declaraciones consultadas por el medio de comunicación.
Aunque podría recibir una pensión por jubilación, ella asegura que necesita "ajetreo" en su día a día. "Al menos un día a la semana. No puedo estar sentada frente a la televisión todo el tiempo. Podré hacerlo cuando cumpla los 100".
45 años en el mismo supermercado
"Es absolutamente única", asegura el director general del supermercado Christoph Wöhlke. "Creo que es esta relación entre clientes y empleados lo que marca la diferencia. Si [los empleados] permanecen durante muchas décadas, se construye la continuidad. Creo que mucha gente también anhela esta continuidad, esta familiaridad, las palabras amables", explica en declaraciones también recogidas por el periódico alemán.
La mujer lleva 45 años en el mismo puesto de trabajo. Esto ha sido clave para fomentar una relación de calidad con sus clientes. De hecho, algunos de ellos programan sus compras los jueves para encontrarse con la popular y anciana cajera. "Cuando el tiempo lo permite, estoy aquí. Mira si está sentada en la caja y piensa: 'Madre mía, ahora haz cola justo al lado de ella".
Labitzke no es la única anciana que ha optado por seguir trabajando a pesar de la edad. Leo se jubiló forzosamente a los 65 años tras trabajar 45 en el sector de la banca. En una conversación con el periódico HLN, este anciano belga explica que le hubiera gustado continuar en su puesto de trabajo, puesto que "seguía interesándome". "La aparición de las criptomonedas, la robotización y la inteligencia artificial: quería seguir viviendo ese nuevo mundo. No me sentía acabado en absoluto".