Un centro de investigación busca 12 voluntarios para vivir un mes gratis a 2.000 metros y estudiar si la montaña protege el corazón: 160 candidatos en horas para 12 plazas
Se busca analizar cómo responde el organismo humano a esa altitud.

En tiempos donde cada vez cuesta más sorprender con una oferta de trabajo, hay propuestas que parecen sacadas de una conversación entre amigos amantes de la montaña: vivir durante un mes en un refugio alpino, rodeado de silencio y cumbres, mientras el cuerpo se convierte en objeto de estudio científico. Para muchos montañeros, esta mezcla de investigación y vida en altura se ha convertido en una de las convocatorias más curiosas del momento.
Detrás de esta propuesta está Eurac Research, que ha lanzado una convocatoria para seleccionar a 12 voluntarios dispuestos a pasar cuatro semanas a más de 2.000 metros de altitud en un refugio del norte de Italia. El objetivo es analizar cómo responde el organismo a una exposición prolongada en una montaña de altitud moderada, un terreno todavía poco explorado por la ciencia pero que podría aportar claves sobre la salud cardiovascular y el metabolismo en condiciones reales de vida.
Se trata, además, de la segunda edición del proyecto MAHE, impulsado por Eurac Research, un centro privado con sede en Bolzano que busca consolidar esta línea de estudio tras una primera experiencia piloto en 2025. El programa se desarrollará entre cotas de entre 2.000 y 2.500 metros de altitud y tendrá como escenario el refugio Nino Corsi, en pleno Val Martello, dentro del Parque Nacional del Stelvio, un entorno elegido tanto por sus condiciones geográficas como por su relativo aislamiento, tal y como recoge La Repubblica.
La respuesta no se hizo esperar
La convocatoria, lanzada a comienzos de año, desbordó todas las previsiones: en cuestión de horas, más de 160 personas ya habían presentado su solicitud para apenas una docena de plazas. Una avalancha de candidaturas que refleja no solo el atractivo de la experiencia, sino también el creciente interés por formas de “trabajo” que se alejan de lo convencional y conectan con la naturaleza y la ciencia al mismo tiempo.
Aunque más de 200 millones de personas en el mundo viven por encima de los 2.000 metros de altitud, la ciencia ha centrado históricamente su atención en escenarios mucho más extremos, por encima de los 3.000 o incluso 4.000 metros. Desde Eurac Research subrayan que todavía existe un vacío importante en lo que respecta a las llamadas altitudes moderadas, precisamente donde se desarrolla la vida cotidiana de gran parte de la población de montaña.
Con MAHE, los investigadores pretenden analizar de forma sistemática si pasar varias semanas en este entorno puede influir en la salud cardiovascular, el metabolismo, la calidad del sueño o el rendimiento físico. Por ello, durante la estancia, los participantes no serán simples huéspedes, sino que serán observados por unos investigadores que controlarán parámetros como la actividad del sistema nervioso simpático, la composición corporal, el metabolismo, el apetito, la masa de hemoglobina y la capacidad de resistencia.
El perfil de los seleccionados engloba a hombres y mujeres de entre 18 y 40 años, con buena salud, peso dentro de la normalidad y acostumbrados a vivir cerca del nivel del mar, para evitar que la adaptación previa a la altura altere los resultados. Además, el estudio ofrece 400 euros brutos y la manutención completa, una compensación modesta que se equilibra con la oportunidad de vivir durante un mes en plena montaña.
