Un joven llena su habitación de excrementos para grabar los hongos que crecen en ellos: "Tengo un compañero de piso muy comprensivo"
Sus imágenes acumulan millones de reproducciones y ya le han permitido identificar dos nuevas especies de hongos coprófilos.
Recibir paquetes con excrementos de animales por correo no parece una afición demasiado común. Sin embargo, para Alfred Drummond-Herdman, un joven escocés de 27 años, es parte de su rutina. Su habitación en Edimburgo está llena de recipientes con estiércol de vaca, excrementos de urogallo o pequeñas bolas de conejo, un material que utiliza para cultivar y estudiar unos organismos tan desconocidos como sorprendentes: los hongos coprófilos, especies que crecen sobre los excrementos de animales herbívoros.
"Tengo un compañero de piso muy comprensivo", bromea el joven en declaraciones publicadas en el diario británico The Guardian, cuya singular afición ha terminado convirtiéndolo en una de las revelaciones de la divulgación científica en redes sociales.
De una caminata durante la pandemia a millones de reproducciones
La historia comenzó durante la pandemia, cuando paseaba por las colinas de Ochil, cerca de Stirling, y descubrió que sobre unos excrementos de vaca crecían numerosas setas diminutas. "Era como un bosque. Era tan extraño que era imposible no verlo. Busqué información en internet para identificarlas, y ese fue realmente el comienzo de la aventura que me ha acompañado desde entonces", recuerda.
Desde entonces, este abogado en prácticas, autodidacta en taxonomía, ha transformado su habitación en un pequeño laboratorio. Ha vaciado armarios y estanterías para colocar terrarios y recipientes donde observa el desarrollo de distintas especies de hongos.
Con una cámara que toma fotografías cada 30 segundos, crea espectaculares secuencias en cámara rápida que muestran cómo los hongos brotan, se desarrollan y desaparecen en cuestión de horas o días.
Ha identificado dos especies nuevas
Su trabajo no se limita a grabar imágenes llamativas. Drummond-Herdman colabora con especialistas y aficionados para identificar especies británicas y ya ha conseguido describir formalmente dos especies nuevas de hongos.
Entre los organismos que estudia aparecen diferentes tipos de hongos coprófilos que crecen exclusivamente sobre estiércol, un ecosistema tan poco conocido como extraordinariamente diverso.
Según las estimaciones de los Jardines Botánicos Reales de Kew, todavía podrían existir al menos dos millones de especies de hongos sin descubrir en todo el mundo.
Millones de personas observando cómo crecen hongos... sobre estiércol
Las imágenes han despertado un enorme interés en internet. El joven suma ya más de 60.000 seguidores en Instagram, donde algunos de sus vídeos alcanzan varios millones de visualizaciones.
Entre los más populares figura el crecimiento de un moho mucilaginoso, conocido como "vómito de perro", o distintas especies de hongos que emergen sobre excrementos de ciervo o vaca. "Me fascina lo insólito y el contraste entre algo como un excremento de vaca —lo último que uno querría ver— y la increíble belleza y complejidad de los hongos", explica.
Un laboratorio casero... sin malos olores
Aunque pueda parecer lo contrario, asegura que los recipientes apenas desprenden olor. La explicación está en que utiliza exclusivamente excrementos de animales herbívoros, compuestos principalmente por restos vegetales sin digerir.
Más allá de la curiosidad, Drummond-Herdman espera que sus vídeos sirvan para acercar al público el trabajo de los taxónomos y poner en valor la importancia de los hongos en los ecosistemas.
"Intento darles visibilidad de la manera correcta. El objetivo no es mencionar una especie cualquiera de la que solo diez personas hayan leído en una revista especializada. Quiero demostrar que la taxonomía es la base de la investigación sobre biodiversidad. Sin ella, investigar la pérdida de hábitat y las especies autóctonas no sirve de nada", concluye.
Su habitación sigue pareciendo un lugar poco habitual para la mayoría de la gente. Pero gracias a ella, millones de personas han descubierto un universo diminuto que normalmente pasa completamente desapercibido.