Una experta en relaciones internacionales es muy clara: "La guerra de Irán la notaremos más que la de Ucrania, debemos dejar de humillarnos ante Trump"
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Una experta en relaciones internacionales es muy clara: "La guerra de Irán la notaremos más que la de Ucrania, debemos dejar de humillarnos ante Trump"

Asegura que Europa tendrá que afrontar las consecuencias sociales y políticas de estos conflictos.

Donald Trump en WashingtonAnadolu via Getty Images

La escalada de tensiones en Oriente Medio no es un conflicto lejano sin consecuencias directas para Europa. Al contrario: puede acabar teniendo un impacto mucho más profundo en la vida cotidiana que la guerra en Ucrania. Esa es la advertencia que lanza la experta en relaciones internacionales Laurien Crump, profesora en la Universidad Radboud de Nimega, quien sostiene además que Europa debería dejar de actuar con sumisión ante la política exterior de Donald Trump.

Crump no oculta su inquietud ante el momento actual. Reconoce que, desde el punto de vista académico, resulta casi irónico ver cómo muchas de las alertas que lanzó años atrás —sobre la dependencia europea de Estados Unidos o los riesgos geopolíticos en Ucrania— se han materializado. Sin embargo, subraya que ese "interés" intelectual queda eclipsado por la preocupación personal: el escenario global es, en sus palabras, tenso, incierto y, en ocasiones, abiertamente inquietante.

Para la experta, el foco más peligroso en estos momentos no está en Europa del Este, sino en Oriente Medio. Sitúa a Irán como un punto crítico dentro de un tablero regional cada vez más volátil, donde también juega un papel clave Benjamin Netanyahu. A su juicio, la combinación de decisiones políticas agresivas y la falta de respeto al derecho internacional está alimentando una espiral de inestabilidad que puede tener consecuencias globales.

Europa, entre la dependencia y la inseguridad

Uno de los argumentos centrales de Crump es que la actitud de Estados Unidos —especialmente bajo el liderazgo de Trump— está erosionando el sistema internacional. Si una potencia como Washington actúa al margen de la legalidad internacional sin encontrar oposición firme entre sus aliados, se envía un mensaje peligroso: las normas dejan de ser obligatorias.

Este precedente, advierte, puede ser aprovechado por otros líderes con tendencias autoritarias. El resultado sería un mundo más impredecible, donde la ley del más fuerte sustituye a los acuerdos multilaterales. En ese contexto, Europa correría el riesgo de quedar expuesta y sin capacidad real de influencia.

Aunque muchos ciudadanos perciben estos conflictos como lejanos, Crump insiste en que sus efectos serán tangibles. Más allá del encarecimiento de la energía, anticipa consecuencias mucho más profundas: un aumento significativo de los flujos migratorios y un mayor riesgo de atentados terroristas. En su opinión, la desestabilización de Oriente Medio tendrá un impacto directo en la seguridad europea.

De hecho, sostiene que la guerra en Irán podría sentirse más intensamente en el día a día que la de Ucrania. No porque esta última sea menos grave, sino porque el alcance de las consecuencias derivadas del conflicto en Oriente Medio puede ser más inmediato para Europa.

El método Trump y la debilidad europea

Lejos de considerar errática la actuación de Trump, Crump defiende que responde a una lógica consistente. Recuerda que muchas de sus ideas actuales ya estaban presentes décadas atrás: proteccionismo económico, desconfianza hacia los aliados y una visión del poder basada en la fuerza.

Según la experta, el mandatario estadounidense aplica una estrategia de negociación basada en la presión constante: amenazas, chantajes y exigencias que buscan forzar concesiones. Solo retrocede cuando encuentra una resistencia firme que puede perjudicarle políticamente o en términos económicos.

El problema, a su juicio, es que esa resistencia rara vez se produce en Europa. Países como los Países Bajos han desarrollado durante décadas una relación de dependencia con Estados Unidos que condiciona su política exterior. Incluso cuando algunos partidos prometen mayor autonomía, una vez en el poder tienden a alinearse con Washington.

Crump pone como ejemplo el comportamiento de Mark Rutte, a quien acusa de haber priorizado el acercamiento a Trump durante recientes encuentros internacionales. En su opinión, este tipo de actitudes refuerzan la posición del líder estadounidense y debilitan la capacidad de Europa para actuar de forma independiente.

Frente a ello, reivindica un modelo distinto: mantener las formas diplomáticas sin renunciar a una política propia. Considera que el Reino Unido ha ofrecido recientemente un ejemplo en esa dirección, combinando gestos institucionales con decisiones soberanas en política internacional.

¿Debe Europa seguir 'sometida' a EEUU?

En última instancia, la experta plantea una cuestión incómoda: si Estados Unidos decide reducir su compromiso con la OTAN, ¿debe Europa resignarse a seguir sus dictados por miedo a quedarse sola? Para Crump, la respuesta es clara. Ceder de forma sistemática no solo no garantiza la seguridad, sino que la debilita.

El escenario que dibuja no es optimista. Cree que la guerra en Ucrania se prolongará y podría derivar en un conflicto congelado, mientras que la crisis en Irán amenaza con intensificarse. En paralelo, Europa tendrá que afrontar las consecuencias sociales y políticas de estos conflictos, desde la llegada masiva de refugiados hasta el auge de movimientos populistas.

Su conclusión es contundente: la mayor amenaza para la seguridad europea no proviene únicamente de actores como Rusia, sino también de una política internacional que socava las reglas del juego. Y ante eso, insiste, Europa no puede seguir actuando como un actor subordinado.

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