Trump, Irán y un mundo como testigo contando las horas bajo la promesa de la "muerte de toda una civilización"
El ultimátum dado por EEUU a Teherán para reabrir el estrecho de Ormuz acaba a las 2:00 de la madrugada peninsular española. De momento, Irán hace caso omiso a la última y más fuerte amenaza de Trump, con la promesa de responder si se lleva a cabo alguno de los ataques prometidos. Pakistán pide un aplazamiento de urgencia.

Contando las horas. Para qué solo Trump lo sabe, pero lo cierto es que el 47º presidente de EEUU tiene al mundo contando las horas hasta el plazo límite de las 20:00 (en Washington, 2 AM en la España peninsular) que ha dado a Irán para reabrir el estrecho de Ormuz.
Si Teherán no acepta, Trump ha prometido que "toda una civilización morirá esta noche, para no volver". ¿Amenaza real o una más de sus andanadas verbales? "Lo descubriremos esta noche, en uno de los momentos más importantes de la larga y compleja historia del mundo", añadía el mandatario republicano en su Truth Social a modo de respuesta a una pregunta que todos nos/le hacemos en estos instantes.
Él insiste en que el plazo es "improrrogable", aunque Pakistán, mediador en las últimas semanas, ha pedido de urgencia un aplazamiento de otras dos semanas. La Casa Blanca no da respuesta, pero al menos ofrece un pequeñisimo resquicio de esperanza al sentenciar que no se usaría el arma nuclear en caso de lanzar el ataque contra Irán.
Han sido varios los ultimátums cancelados, numerosos los cambios de tono y la actitud de Trump hacia Irán. Ora agresivo, ora conciliador. En el desconcierto global y tras un cruce sin éxito de propuestas de acuerdo de paz entre las partes, a escasas horas del límite, el régimen iraní de momento parece hacer caso omiso a la más reciente alerta. Desde Teherán izan la bandera de ser "una civilización que ha sobrevivido a siglos de agitación y delirios" de sus muchos enemigos en la historia.
Precisamente sobre su legado y su peso en el desarrollo del mundo, Irán asegura "no ser un 'incidente' en la historia, sino la historia misma; una civilización que ha sobrevivido a siglos de agitación y delirios de quienes le desean el mal". Así se ha expresado Mohammad Reza Aref, asesor del presidente iraní, Masoud Pezeshkian... a la espera de que el desaparecido líder supremo, Mojtaba Jamenei, haga o diga algo. O al menos que se muestre.
Teherán no da demasiados datos como norma habitual de un régimen habituado al oscurantismo; Trump tampoco, pero sí dejó claro que los objetivos de las bombas estadounidenses serían las centrales eléctricas y otras infraestructuras críticas. En la previa, tanto EEUU como Israel han ido golpeando puntos relevantes de la industria iraní, incluida la petrolífera isla de Jark.
Diatribas historiográficas aparte, Irán ha dejado claro en estas horas críticas que "no se dejará doblegar por la retórica primitiva de Trump" con la promesa paralela de "responder a las barbaridades del enemigo". Lo hace con las palabras y con los cuerpos de jóvenes a los que ha mandado como 'escudos humanos' en las entradas y cercanías de plantas energéticas, puentes y otros potenciales objetivos estadounidenses.
La diplomacia de urgencia
Entre medias —literalmente, salvo en el caso de China—, el resto de las potencias mantiene un discreto segundo plano. Solo Pakistan, mediador en las últimas semanas y vehículo para el envío de las distintas ofertas de negociación, se ha dirigido a Trump para instarle a un nuevo aplazamiento, este de al menos dos semanas para intentar alcanzar la paz.
Como las Naciones Unidas, que reunido en su enésimo Consejo de Seguridad no ha sido capaz, siquiera, de llegar a un mínimo acuerdo para evitar la escalada alrededor de Ormuz. Han sido Rusia y Chinas las encargadas de vetar la resolución de Bahréin en el Consejo de Seguridad para reclamar el fin "inmediato" de los ataques de Irán a los buques comerciales en el estrecho.
Moscú iba más allá en su veto, al afear que la propuesta de Bahréin, socio comercial de EEUU, obviaba "la causa profunda de la crisis en Oriente Próximo", en referencia a la "agresión de Estados Unidos e Israel". Para Rusia, el texto votado y vetado "otorga carta blanca para la continuación de actos agresivos y la escalada constante del conflicto".
Desaparecida prácticamente en estas horas la Unión Europea en lo tangente a Irán, han sido algunos de sus estados miembros los que han alzado su voz para evitar 'males mayores'.
Es el caso de España, que "está donde siempre ha estado: a favor de la desescalada y de que se retome la mesa de negociación", apuntaba este martes el ministro de Exteriores, José Manuel Albares. En esto sí hay cierto acuerdo entre el Gobierno y la oposición. Núñez Feijóo aseguraba poco después que "en momentos delicados necesitamos sensatez, no brutalidad. Occidente no es esto".
Más duro es el papa León XIV. Estadounidense de origen, el sumo pontífice se ha dirigido al mundo y a Donald Trump bajo el llamamiento de hacer "todo lo posible" para "decir que no queremos la guerra, queremos la paz" contra un ultimátum "inaceptable".
"La amenaza contra Irán no es aceptable. Hay cuestiones de derecho internacional, pero sobre todo, cuestiones morales: hay muchísimas personas, niños, ancianos, completamente inocentes que se verían afectadas si esta amenaza se hiciera realidad", ha remarcado León XIV ante los medios en Castelgandolfo.
