Los drones de Ucrania están dando donde más le duele a Putin: el petróleo ruso ha dejado de ganar casi 1.000 millones en una sola semana
Rusia no está pudiendo sacarle todo el provecho que querría al gran encarecimiento del petróleo.

La guerra en Oriente Medio desatada tras el ataque conjunto de EEUU e Israel a Irán hace algo más de un mes ha provocado una gran subida del precio del petróleo. Ese movimiento alcista suponía un respiro económico para Rusia, el segundo país que más petróleo exporta del mundo (solo superado por Arabia Saudí).
La economía rusa se encuentra en una situación muy complicada por la gran cantidad de recursos económicos destinados durante estos últimos cuatro años a la financiación de la guerra de Ucrania.
El encarecimiento del petróleo, con el precio del barril de petróleo Brent por encima de los 100 dólares, parecía que iba a darle a Vladímir Putin unos ingresos extraordinarios más que necesarios.
Sin embargo, Ucrania, en las últimas semanas, se está centrando en llevar a cabo ataques con drones en el mar Báltico. Los mismos están alcanzando las instalaciones de exportación de petróleo rusas más importantes.
Ataques ucranianos contra los puertos de Primorsk y Ust-Luga
En concreto, las fuerzas ucranianas, desde comienzos de la semana pasada, han efectuado cinco ataques contra Primorsk y Ust-Luga, los dos principales puertos y terminales petroleras rusas en el mar Báltico.
Borys Dodonov, director de estudios de energía y clima de la Escuela de Economía de Kiev, ha asegurado, en declaraciones a Financial Times, que las ofensivas ucranianas contra esas instalaciones han hecho que Rusia deje de ganar unos 970 millones de dólares (aproximadamente 838 millones de euros, al cambio actual) en una sola semana.
Lo más preocupante para los intereses rusos es la imposibilidad de volver de manera inmediata a los niveles normales de exportación de petróleo desde ambas infraestructuras.
Los expertos estiman que las reparaciones en los puertos afectados por los ataques ucranianos podrían prolongarse durante semanas, por lo que a lo largo de ese periodo Rusia perderá una parte importante de esos ingresos extraordinarios procedentes del incremento del precio del petróleo.
