Una lingüista especializada en léxico: "Usar 'icónico' para todo es una señal de pereza enorme"
“Ya no buscamos la palabra precisa”, advierte la especialista.
Hay palabras que se nos pegan sin darnos cuenta. Las repetimos por inercia, porque las oímos en redes sociales, en series o en conversaciones, hasta que terminan colándose en casi cualquier frase. A base de usarlas para todo, pierden matices y acaban diciendo poco o nada. Es bajo esta premisa, entre la costumbre y la falta de precisión, donde algunos lingüistas ponen el foco y lanzan una advertencia.
En ese contexto, uno de los ejemplos más claros es el uso desmedido de “icónico”, un adjetivo que ha pasado de describir algo verdaderamente simbólico o memorable a convertirse en una etiqueta casi automática para cualquier cosa que nos gusta. La lingüista especializada en léxico Françoise Nore advierte de esta tendencia y asegura que emplearlo sin criterio es “una señal de pereza enorme”.
A su juicio, recurrir a este tipo de palabras comodín refleja una falta de precisión léxica y de dominio del idioma que empobrece el discurso. Para la especialista, palabras como “icónico”, “en serio” o “completamente” actúan hoy como tics del habla. “A menudo se utilizan en lugar de otras palabras que figuran en el diccionario, cuyo significado es mucho más preciso”, subraya en declaraciones recogidas por Le Figaro.
Hay que tomar conciencia
La lingüista diferencia entre las “muletas del habla”, aquellos marcadores que rellenan silencios o conectan enunciados, como el omnipresente “de hecho”; y los tics que buscan reforzar una emoción o una idea, categoría donde se suele encajar el uso generalizado de “icónico”. “Independientemente de si pertenecen a una categoría u otra, estos tics no tienen ninguna utilidad real”, insiste.
¿Cómo se corrigen estos tics? Françoise Nore reconoce que no es una tarea sencilla, ya que se trata de hábitos profundamente automatizados en el habla cotidiana. Aun así, insiste en que el primer paso es tomar conciencia de ellos: identificar qué palabras repetimos sin pensar y prestar más atención a cómo nos expresamos. Solo así, explica, podemos empezar a sustituir esas muletillas por términos más precisos y adecuados, recuperando poco a poco la riqueza y los matices del idioma.
En cuanto a la palabra “icónico”, la especialista recuerda que no siempre tuvo el uso amplio y casi indiscriminado que vemos hoy. Originalmente, se reservaba para aquello que representaba algo de forma simbólica o que dejaba una huella duradera en la memoria colectiva. Sin embargo, su popularización ha diluido ese significado hasta convertirla en un adjetivo comodín que se aplica a casi cualquier experiencia, objeto o persona.
Para Françoise Nore, este abuso no solo resta fuerza al término, sino que empobrece el lenguaje al desplazar alternativas más precisas y expresivas. “Ya no buscamos la palabra precisa. Me parece ridículo, por ejemplo, llamar ‘icónico’ a un álbum que quizá no deje huella más allá de una temporada”, explica. En su lugar, apuesta por recuperar el vocabulario más específico (mítico, memorable, inolvidable, épico) y, sobre todo, tomar conciencia del hábito.