Rubio trata de justificar los vaivenes de Trump sobre Irán: "No hará un mal acuerdo"
"Todavía estamos trabajando en ello, toma un poco de tiempo recibir una respuesta (...) Como dijo el presidente, no tiene prisa. No va a firmar un mal acuerdo. Quiero decir que no hará un mal acuerdo. Así que veremos qué pasa", dice el secretario.

Este fin de semana, el mundo ha pasado del suspiro de alivio al resoplido de desesperación, en apenas unas horas. Estados Unidos anunciaba que ya tenía un pacto con Irán para acabar con la guerra, iniciada el 28 de febrero, para luego desdecirse y afirmar que, bueno, estaba cerca, pero había desacuerdos de calado aún. Desde entonces, todo ha sido una cascada de especulaciones y filtraciones en la prensa nacional.
Esta madrugada, las novedades han venido del secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, quien ha tratado de justificar los vaivenes de su presidente, Donald Trump, que fue el que inoculó el chute de esperanza para luego desdecirse. Trump, dice, no hará un "mal acuerdo" con Irán. Las negociaciones siguen en marcha debido a que el sistema interno de Teherán requiere más tiempo para responder, sostiene, debilitado como está por los ataques y dividido. Cuesta tomar decisiones y cuesta transmitirlas, viene a decir.
"Todavía estamos trabajando en ello, toma un poco de tiempo recibir una respuesta (...) Como dijo el presidente, no tiene prisa. No va a firmar un mal acuerdo. Quiero decir que no hará un mal acuerdo. Así que veremos qué pasa", declaró el dirigente de origen cubano a los medios, desde la base aérea de Nueva Delhi.
EEUU, garantiza, tendrá que llegar a un buen acuerdo con Irán o negociar con el país "de otra manera". Rubio sostiene que su Gobierno dará a la diplomacia todas las oportunidades posibles antes de explorar "alternativas", un mensaje conciliador pero que frena las ansias de un acuerdo inminente, en la línea de las palabras del presidente de ayer mismo, cuando dijo que había instruido a sus representantes para que no se apresuraran a cerrar ningún acuerdo con Irán.
"Había una propuesta bastante sólida sobre la mesa en cuanto a su capacidad para abrir el estrecho, lograr su apertura, entablar una negociación real, significativa y con plazos definidos sobre el tema nuclear, y esperamos poder lograrlo", ha afirmado Rubio. Un día antes, Trump escribió en Truth Social que el bloqueo estadounidense a los buques iraníes en el estrecho de Ormuz (ese tan valioso por el que, antes de la crisis, pasaba el 20% del crudo mundial) "seguiría vigente hasta que se alcanzara, certificara y firmara un acuerdo". Y añadió: "Ambas partes deben tomarse su tiempo y hacer las cosas bien".
El Gobierno iraní no respondió de inmediato. Sin embargo, la agencia de noticias Tasnim, vinculada a la poderosa Guardia Revolucionaria iraní, informó de que Washington seguía obstaculizando partes de un posible acuerdo, incluyendo la exigencia de Teherán de liberar los fondos congelados.
Los precios del petróleo, de momento, han bajado un 6% el lunes, alcanzando mínimos de dos semanas, ante el creciente optimismo de que EEUU e Irán se acercaban a un acuerdo de paz. Las bolsas asiáticas están subiendo en su mayoría: el índice Nikkei 225 de Japón subió un 3,1% en la sesión matutina, hasta los 65.321,56 puntos. El S&P/ASX 200 de Australia avanzó un 0,4%, hasta los 8.692,70 puntos. El índice Shanghai Composite subió ligeramente un 0,4%, hasta los 4.127,53 puntos. Las bolsas de valores de Corea del Sur y Hong Kong permanecieron cerradas por las festividades del cumpleaños de Buda. En Estados Unidos, las bolsas permanecerán cerradas el lunes por el Día de los Caídos (Memorial Day), recuerda AP.
Trump aumentó las expectativas de un acuerdo inminente el sábado al afirmar que Washington y Teherán habían negociado en gran medida un memorando de entendimiento sobre un acuerdo de paz que reabriría el estrecho de Ormuz.
Antes del conflicto, esta vía marítima crucial transportaba una quinta parte de los envíos mundiales de petróleo y gas natural licuado.
Los temas espinosos
Ambas partes siguen en desacuerdo sobre varios temas difíciles, como las ambiciones nucleares de Irán, la guerra de Israel en el Líbano contra la milicia chií Hezbolá, respaldada por Irán, y las exigencias de Teherán para el levantamiento de las sanciones y la liberación de decenas de miles de millones de dólares en ingresos petroleros iraníes congelados en bancos extranjeros.
Un alto funcionario de la administración Trump describió lo que, según él, eran los últimos detalles de los temas en negociación.
Hablando bajo condición de anonimato, el funcionario dijo que Irán había acordado "en principio" abrir el estrecho de Ormuz, a cambio de que Estados Unidos levantara su bloqueo naval, y deshacerse del uranio altamente enriquecido de Teherán. Añadió que EEUU entendía que el líder supremo de Irán, el ayatolá Mojtaba Jamenei, había respaldado el marco general del acuerdo.
No hubo confirmación inmediata por parte de Irán ni aclaración sobre el significado de un acuerdo "en principio".
El funcionario estadounidense afirmó a Reuters que Washington contemplaba primero la reapertura del estrecho y el levantamiento del bloqueo naval estadounidense. Negociar los detalles de las medidas nucleares requeriría más tiempo. El mismo alto empleado rechazó las insinuaciones de que Irán no hubiera aceptado deshacerse de sus reservas de uranio enriquecido. "La cuestión es cómo", declaró. Un segundo alto funcionario del Gobierno declaró el domingo que el marco propuesto otorgaría a los negociadores 60 días para alcanzar un acuerdo final, cita la misma agencia.
Fuentes iraníes habían informado a la CNN que, en etapas posteriores, podrían encontrarse "fórmulas viables" para resolver la disputa sobre sus reservas de uranio altamente enriquecido, incluyendo la dilución del material bajo la supervisión del organismo de control nuclear de la ONU.
Irán ha negado reiteradamente las acusaciones de Estados Unidos e Israel de que está desarrollando armas nucleares y afirma tener derecho a enriquecer uranio para fines civiles, aunque la pureza alcanzada supera con creces la necesaria para la generación de energía.
Trump, cuya popularidad se ha visto afectada por el impacto de la guerra en los precios de la energía en Estados Unidos, y quien ha enfrentado intentos del Congreso por limitar sus poderes bélicos, ha insistido repetidamente en la posibilidad de un acuerdo para poner fin al conflicto iniciado por Estados Unidos e Israel el 28 de febrero. Un frágil alto el fuego se ha mantenido desde principios de abril.
El presidente respondió a las críticas sobre su gestión de las negociaciones y su disposición a llegar a un acuerdo con Irán. "Si llego a un acuerdo con Irán, será uno bueno y apropiado... Así que no escuchen a los perdedores, que critican algo de lo que no saben nada", publicó Trump el domingo.
Cualquier acuerdo que refuerce el actual y frágil alto el fuego aliviaría la situación en los mercados, pero no desactivaría de inmediato la crisis energética mundial, que ha disparado los precios del combustible, los fertilizantes y los alimentos.
Los bombardeos estadounidenses e israelíes contra Irán causaron la muerte de miles de personas en Irán antes de ser suspendidos a principios de abril.
Israel también ha matado a miles de personas y ha obligado a cientos de miles a abandonar sus hogares en el Líbano, país que invadió en persecución del grupo militante Hezbolá. Los ataques iraníes contra Israel y los estados vecinos del Golfo han causado decenas de muertos.
