Una experta en tendencias explica el curioso fenómeno (inexplicable para algunos) que se está dando en algunas cafeterías de Madrid
Seguramente llegará a toda España.

Rosa Moreno, experta en moda y tendencias, ha explicado un fenómeno que se está produciendo en muchas cafeterías de Madrid y otras grandes ciudades que para muchos es llamativo e incluso inexplicable.
En una entrevista en la Cadena Ser, la experta pone el foco en que están muy de moda esos llamados "cafés de especialidad, cafés de baristas, cafeterías especialmente minimalistas, con un interiorismo mínimo".
"Entonces hay cafeterías en Madrid, por ejemplo Toma café, que fue la primera que pusieron ya hace muchísimos años, que se han convertido ya en un lugar no solo de referencia para los amantes del café, sino que todo el mundo que va allí, cree estar en una comunidad muy especial y para ellos esta cafetería ha creado su uniforme, tiene unas camisetas de diseño minimal chulísimas, es un club muy especial y reducido", explica Moreno.
Algo más que café: pertenencia a una comunidad
"Como esta, muchísimas, con un diseño espectacular. Entonces tú te llevas a casa una prenda que te está recordando a un sitio cotidiano para ti importante, especial, un sitio de prescriptor de calidad del café", señala.
La experta reconoce que, en estos locales, el precio del café suele llamar la atención por lo elevado que suele ser, pero explica que tiene su sentido: "Todo esto hace que al final hay determinados lugares, garitos, bares, cafeterías, que se convierten en algo más que una simple cafetería, hay sitios que empiezan a diseñar merchandising, textil, y crean comunidad".
En los comentarios, algunos usuarios subrayan que esto es algo más que una moda: "Comprar café de especialidad generalmente significa apoyar a los caficultores y fomentar prácticas sostenibles. No es solo una moda: es elegir vivir en un mundo donde no se explota a la gente solo para poder tomar cafés baratos… que, además, suelen ser malísimos".
La clave: la calidad del café
Pero hay quienes dicen exactamente lo contrario: "A mí, que soy muy cafetera y me gusta el café de toda la vida, esos cafés de especialidad no me gustan NADA. Suelen llevar poco café y mucha espuma de leche. Para mi gusto no es".
"El melón que hay que abrir es el del repugnante café torrefacto que sabe a cenizas quemadas pasadas por la sartén. Todo lo que queráis sobre la decoración y el merchandising, pero España se merece un café mejor, y no el peor de todo Europa como pasa ahora", apunta otro.
