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Una veterana de los mercados de segunda mano llega al límite al ver lo hay en la estantería: "Ni cogido con pinzas lo toco"

Una veterana de los mercados de segunda mano llega al límite al ver lo hay en la estantería: "Ni cogido con pinzas lo toco"

"Antes de poner algo a la venta, uno debería preguntarse si él mismo desearía comprarlo usado", asegura la danesa Sofia. 

Objetos de segunda manoGetty Images

A Sofia Batko Larsen, una danesa de 32 años, siempre le ha gustado reciclar y suele comprar muchos productos de segunda mano. Sin embargo, en los últimos tiempos, Sofia denuncia que dicho "hobbie" ha dejado de ser divertido porque los precios se han disparado y también encuentra productos en mercadillos que, a su juicio, no deberían estar a la venta.

Habla de sujetadores usados, productos de maquillaje medio vacíos y perfumes con el recipiente a mitad. "He llegado a ver una loción corporal Dove usada que costaba más de lo que cuesta una nueva. Ni cogido con pinzas lo toco. Antes de poner algo a la venta, uno debería preguntarse si él mismo lo compraría usado", ha señalado al medio  tv2kosmopol.dk.

Algunos de los mercados más famosos de Copenhague han señalado a este diario que vigilan los productos que se ponen a la venta y eliminan aquellos que no cumplen con sus estándares. Por ejemplo, ropa sucia o recipientes de comida ya usados.

Eos sí, creen que existe una diferencia en aquello que los clientes consideran un producto útil cuando se trata de cosméticos. Por lo tanto, dejan a criterio de cada uno qué puede ser objeto de reciclaje y qué no. "Muchos de nuestros clientes se alegran cuando encuentran una crema de calidad, aunque esté abierta, que de otro modo no habrían podido permitirse el lujo de comprar", añaden.

EAE Business School ha asegurado recientemente que tres de cada cinco españoles (60%) ha comprado alguna vez ropa usada, si bien esta práctica sigue sin ser un hábito frecuente para la mayoría de los consumidores.