Victor, ingeniero estadounidense de 45 años, comparte qué le pareció España tras mudarse a Vitoria desde Texas: "El coste del día a día fue un shock para nosotros"
La familia se encontró con una realidad cotidiana que les sorprendió desde el primer momento.

Cada vez más personas deciden dejar atrás su país, su rutina y hasta la idea de hogar tal y como la conocían, en busca de una vida que encaje mejor con lo que necesitan en ese momento. A veces es por trabajo, otras por familia o simplemente por el deseo de empezar de nuevo en otro lugar del mundo. En ese viaje, lo que encuentran no siempre es lo que esperaban, pero casi siempre acaba cambiando su forma vivir el día a día.
Ese es precisamente el caso de Victor Trac, un ingeniero estadounidense de 45 años que decidió dejar atrás Texas junto a su familia para vivir durante un tiempo en el extranjero. Lo que empezó como un año sabático terminó convirtiéndose en una auténtica ruta vital por varios países, con una parada especialmente significativa en Vitoria-Gasteiz, donde descubrieron un ritmo de vida muy distinto al que conocían en Estados Unidos.
La experiencia en el País Vasco, según contó en una conversación recogida por Business Insider, terminó siendo mucho más positiva de lo que esperaban. La familia se instaló en Vitoria, una ciudad conocida por su apuesta verde y por su red de parques y carriles bici, y los niños se adaptaron al sistema escolar en euskera en apenas unos meses, pese al choque inicial. La vida diaria, dice Victor, les dejó una sensación de calma que no encontraban en Texas.

Un contraste marcado
Durante su estancia en España, la familia se encontró con una realidad cotidiana que les sorprendió desde el primer momento, especialmente en comparación con su vida anterior en Texas. “El coste del día a día fue un shock para nosotros”, cuenta Victor, una frase que resume el impacto que les supuso volver a un entorno donde incluso las pequeñas rutinas resultaban notablemente más caras.
Según relata, en España podían tomar un café y un pincho por muy poco dinero en una cafetería de barrio; mientras que al regresar a Estados Unidos, hasta un desayuno sencillo les resultó notablemente más caro, especialmente por el sistema de propinas y el precio general de la vida cotidiana. Este contraste, más allá de lo económico, terminó convirtiéndose en un símbolo de la diferencia entre dos formas de vida.
Victor explicó que en España sintieron que la vida cotidiana se sentía más fluida y conectada con el entorno. Al comparar con Estados Unidos, habló de una vida más dependiente del coche y menos espontánea, una diferencia que marcó su manera de entender el día a día. Tras cerrar esa etapa europea, la familia siguió viajando, pasó por Nueva Zelanda y Japón y terminó instalándose en Portland, Maine, al menos hasta que su hija acabe el instituto.
Sin embargo, en su experiencia nómada, España ha dejado una huella más allá de como un mero destino temporal, ya que fue el lugar donde redescubrieron el valor de caminar, desconectar del ritmo frenético y medir la calidad de vida en cosas tan simples como sentarse a tomar un café sin prisa. Hoy, de vuelta a casa, aquella experiencia sigue marcando su forma de entender una vida más sencilla y pausada.
