Construyó un "banco" de energía con 650 baterías de portátiles desechadas: ahora alimenta su casa con electricidad procedente de paneles fotovoltaicos
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Construyó un "banco" de energía con 650 baterías de portátiles desechadas: ahora alimenta su casa con electricidad procedente de paneles fotovoltaicos

El proyecto demuestra el potencial de la reutilización de residuos electrónicos, aunque los expertos advierten de los riesgos de seguridad asociados a las baterías de litio.

De tecnología obsoleta y tirada se puede aprovechar muchos, sobre todo las baterías, logrando reciclaje, sostenibilidad y soluciones energéticas brillantes.Marissa (Riss) Powell

Cuando se habla de energía solar, la atención suele centrarse en los paneles fotovoltaicos instalados sobre los tejados. Sin embargo, uno de los mayores desafíos de cualquier instalación renovable no es generar electricidad, sino almacenarla para utilizarla cuando el sol deja de brillar, según publicó Gazzetta.

Con esa idea en mente, un entusiasta de la energía solar decidió emprender un proyecto poco convencional: construir un gigantesco sistema de almacenamiento utilizando baterías extraídas de ordenadores portátiles desechados

Años después, el resultado es un "banco" energético compuesto por más de 650 baterías reutilizadas que le permite almacenar la electricidad producida por sus paneles solares y utilizarla para alimentar buena parte de su vivienda.

Todo empezó con un problema común

El proyecto comenzó alrededor de 2016. Su propietario ya disponía de paneles fotovoltaicos y de un sistema básico para funcionar parcialmente desconectado de la red eléctrica. 

Sin embargo, como ocurre en muchas instalaciones solares domésticas, el verdadero problema era qué hacer con la energía sobrante generada durante las horas de máxima producción.

Las baterías comerciales de gran capacidad siguen representando una de las partes más costosas de cualquier sistema de autoconsumo. Por ello, decidió buscar una alternativa mucho más económica.

Una segunda vida para cientos de baterías

La solución apareció en forma de residuos electrónicos. Cada año, millones de baterías de ordenadores portátiles son desechadas porque sus equipos han quedado obsoletos o porque parte de sus celdas han perdido capacidad. 

Sin embargo, muchas de esas baterías contienen componentes que todavía funcionan correctamente. El propietario del sistema comenzó a recoger baterías usadas, desmontarlas y analizar individualmente cada celda.

Las que superaban las pruebas de rendimiento se incorporaban al proyecto. Con el tiempo consiguió reunir unas 650 baterías reutilizables. Posteriormente, la cifra superó incluso las 1.000 unidades.

Cómo funciona el sistema

La instalación sigue el mismo principio que cualquier sistema fotovoltaico aislado. Durante las horas de sol, los paneles solares producen electricidad. La energía que no se consume de forma inmediata se almacena en el conjunto de baterías para utilizarla por la noche o en jornadas con poca radiación solar.

Para mejorar la seguridad y la gestión del sistema, toda la infraestructura fue instalada en una zona independiente situada a unos 50 metros de la vivienda principal. El complejo incluye paneles fotovoltaicos, controladores de carga, inversores eléctricos, sistemas de monitorización y el banco de baterías reutilizadas.

La ciencia respalda parte de la idea

Aunque el proyecto pueda parecer una rareza, diversos estudios universitarios han investigado la reutilización de baterías procedentes de dispositivos electrónicos.

Algunas investigaciones concluyen que aproximadamente la mitad de las celdas recuperadas de baterías descartadas conservan suficiente capacidad para una segunda vida útil en aplicaciones de almacenamiento energético.

Esta reutilización permite reducir residuos electrónicos y aprovechar materiales que, de otro modo, acabarían en vertederos o procesos de reciclaje complejos.

El gran desafío: la seguridad

A pesar del interés que despierta este tipo de iniciativas, los expertos insisten en que no se trata de proyectos aptos para cualquiera.

Las baterías de ion-litio requieren sistemas de protección muy estrictos. Una conexión incorrecta, una sobrecarga o un fallo de refrigeración pueden provocar sobrecalentamientos e incluso incendios. 

Por ese motivo, los especialistas desaconsejan replicar instalaciones similares sin conocimientos avanzados de electrónica y gestión energética. La manipulación de celdas usadas exige pruebas exhaustivas, sistemas de control de temperatura y dispositivos de protección específicos.

Una lección sobre el potencial de los residuos electrónicos

Más allá del ahorro económico o de la independencia energética, el proyecto ha llamado la atención por el mensaje que transmite.

Cada año se generan millones de toneladas de residuos electrónicos en todo el mundo. Muchos de esos dispositivos contienen materiales y componentes que todavía conservan una vida útil considerable.

La experiencia demuestra que parte de esos recursos puede reutilizarse en aplicaciones alternativas, reduciendo la cantidad de desechos y prolongando el aprovechamiento de materiales valiosos.

Eso sí, los expertos recuerdan que el éxito de este tipo de iniciativas depende de un factor esencial: hacerlo con los conocimientos adecuados y bajo condiciones de seguridad rigurosas. De lo contrario, una solución ingeniosa puede convertirse rápidamente en un problema mucho mayor. 

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Redactor de El HuffPost. Licenciado en Periodismo por la Universidad de Valladolid y Máster en Comunicación Corporativa en ESERP, ha trabajado como redactor, editor y coordinador en Grupo Merca2, así como redactor en Infodefensa y Business Insider, además de colaboraciones en otros medios y blogs como Wall Street International o La Voz del Basket. También realiza críticas de cine desde hace años.

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