Robots de 72 toneladas ya clavan vigas de acero completamente solos en la obra: harían falta cuatro veces más obreros para el mismo trabajo
Su objetivo es liberar a los trabajadores de las tareas más repetitivas y peligrosas.
La robótica sigue ganando terreno en sectores donde hasta hace poco el trabajo manual era imprescindible. Gracias a los avances en inteligencia artificial y automatización, las máquinas ya no solo ayudan a los operarios, sino que son capaces de asumir por sí solas algunas de las tareas más duras, repetitivas y peligrosas. Ahora, la automatización ha dado un nuevo paso en el sector de la construcción.
Esto es posible en una enorme planta de energía solar ubicada en una zona pantanosa del noreste de Luisiana, donde una flota de robots autónomos de 72 toneladas ya se encarga de levantar y clavar vigas de acero de forma completamente automática. Estas máquinas trabajan durante horas sin descanso y son capaces de realizar un volumen de trabajo que, con métodos tradicionales, requeriría entre tres y cuatro veces más obreros para completarse.
Las máquinas, desarrolladas por la empresa Built Robotics, son excavadoras y equipos pesados adaptados con cámaras, sensores, GPS e inteligencia artificial para trabajar de forma autónoma dentro de áreas delimitadas. Según recoge Business Insider, pueden operar durante más de 12 horas seguidas y colocar cerca de 1.000 vigas de acero al día, cada una de unos 90 kilos, una labor que tradicionalmente exige un enorme esfuerzo físico y conlleva importantes riesgos para los operarios.
“Capataz de robots”
La obra se encuentra en un terreno embarrado donde los trabajadores pueden llegar a hundirse hasta las rodillas. Precisamente por ello, las constructoras decidieron enviar los robots a las zonas más complicadas del proyecto. Además, estas máquinas pueden seguir trabajando con altas temperaturas, durante la noche e incluso cuando las cuadrillas deben detener su actividad por riesgo de tormentas eléctricas, mientras los supervisores controlan la operación desde un lugar seguro.
Aun así, la compañía insiste en que su objetivo no es sustituir a los empleados, sino liberarles de las tareas más repetitivas y peligrosas para que puedan asumir funciones de mayor valor y supervisión. El papel del operario evoluciona así hacia el de un "capataz de robots", encargado de planificar los trabajos, mantener la maquinaria y garantizar el suministro de combustible y materiales.
El auge de la inteligencia artificial está acelerando la construcción de centros de datos y, con ellos, la necesidad de levantar nuevas infraestructuras energéticas a gran velocidad. Ese incremento de la demanda, unido a la escasez de mano de obra en el sector de la construcción en Estados Unidos, está impulsando la adopción de este tipo de soluciones autónomas. Aunque todavía dependen de la supervisión humana, estos robots representan un cambio de paradigma para la construcción.