Jueces jubilados y abogados cobran hasta 200 dólares la hora por inventar pleitos imposibles que la inteligencia artificial no sepa resolver
Cada vez más abogados y jueces están siendo contratados para entrenar modelos de IA y así poder especializarlas en este ámbito.

Abogados y jueces están entrenando a los modelos de IA en el ámbito del derecho. Algunos de ellos son profesionales ya jubilados que quieren seguir sintiéndose útiles y permanecer cerca de la tecnología, mientras que otros letrados en activo lo hacen por cobrar una remuneración extra.
Una de las empresas encargada de reclutar a los abogados y jueces es Mercor, una compañía que se dedica a contratar a profesionales de diferentes campos para potenciar el conocimiento y las posibilidades de la IA, según desvela Business Insider.
Los modelos de inteligencia artificial son capaces de aprender programación de manera relativamente sencilla, pero el conocimiento relacionado con las leyes y el marco jurídico de cada país o territorio no es tan fácil de aprender. De ahí que las empresas de IA quieran perfeccionar a los chatbots en este sentido.
"Con este trabajo puedo seguir siendo relevante", asegura a Business Insider Jessica Crutcher, una letrada de Estados Unidos que trabaja para Mercor entrenando a los modelos de IA. Ella es consciente de que las profesiones de la rama jurídica son unas de las amenazadas por parte de la inteligencia artificial, y asegura haber aceptado este trabajo secundario para conocer la tecnología de cerca y no quedarse atrás.
Este tipo de empresas suelen pagar entre 100 y 200 dólares por hora a los expertos que trabajan para ellas. Aunque la compensación varía según el nivel de experiencia y el tipo de función. Sin embargo, los profesionales consultados aseguran que el dinero es un aspecto secundario comparado con saber de primera mano hacia dónde se dirige su sector.
El trabajo consiste en crear escenarios legales complejos
La mayoría de abogados y jueces que trabajan para las herramientas de IA se dedican a inventar escenarios legales complejos. Desde Mercor desvelan que uno de los desafíos más complicados fue el de resolver una hipotética fusión empresarial repleta de conflictos. La IA falló, aunque consiguió redactar documentos legales y un sistema de evaluación.
Otro de los ejercicios consistió en crear un videojuego imaginario completo, con capturas de pantalla, logotipos, contratos de licencia y carteles promocionales, para después pedir al modelo que detectara los problemas de derechos de autor y marcas registradas introducidos deliberadamente.
A base de resolver estos ejercicios (y de fallar en ellos), la IA consigue hacerse poco a poco con el razonamiento jurídico, aunque sigue teniendo problemas para comprender por qué un abogado utiliza una u otra argumentación, por ejemplo.
Parte del trabajo de los abogados viene de la intuición y la experiencia, es decir, no sólo basta con el conocimiento de las leyes. Son habilidades puramente humanas con las que la IA tiene más dificultades.
Charley Kelsey, un abogado especialista en cultura, afirma al mismo medio que la IA no podrá desplazar a los profesionales de esta rama, pues es incapaz de tranquilizar a clientes preocupados, interpretar el ambiente durante negociaciones de conciliación o defender un caso ante un juez.
