La calima dispara las temperaturas en Canarias y la AEMET avisa también en la Península
Esta situación se produce tras intensos episodios de borrascas que han azotado las islas en las últimas semanas.
La entrada de aire cálido africano ha devuelto a Canarias un ambiente casi veraniego en pleno invierno. La responsable es la calima, ese polvo en suspensión procedente del Sáhara que enturbia el cielo, reduce la visibilidad y deteriora la calidad del aire. La situación ha sido lo suficientemente significativa como para que la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) active avisos en el archipiélago y advierta de que el fenómeno comenzará a notarse también en la Península a partir del martes.
El contraste con las últimas semanas es evidente. Tras una sucesión de borrascas y lluvias, las islas han experimentado un ascenso brusco de las temperaturas desde el pasado domingo. En varios puntos se han superado los 30 grados, con registros destacados en Gran Canaria y Tenerife, tanto en zonas del sur como en áreas tradicionalmente más frescas del norte. De hecho, el archipiélago ha concentrado las diez temperaturas más altas del país, situándose de nuevo en el foco meteorológico nacional.
Canarias: calor intenso y aviso amarillo
El episodio no alcanza la magnitud de las grandes calimas de 2020 y 2022 —cuando la escasa visibilidad obligó incluso a cerrar aeropuertos y suspender actividades—, pero sí ha llevado a activar el aviso amarillo en todas las islas. La visibilidad puede quedar reducida a unos 3.000 metros y la presencia de partículas finas en el aire supone un riesgo añadido para personas con problemas respiratorios.
La calima implica varias consecuencias claras:
- Cielos blanquecinos o anaranjados y menor claridad
- Descenso de la visibilidad, especialmente en medianías y zonas altas
- Peor calidad del aire por la presencia de polvo microscópico
- Sensación térmica elevada por la combinación de calor y aire seco
Las autoridades recomiendan evitar esfuerzos físicos al aire libre, mantener puertas y ventanas cerradas y extremar la precaución en colectivos vulnerables. Mientras tanto, muchos residentes han desempolvado ropa ligera y abanicos en un paréntesis cálido que, según la AEMET, será breve.
El cambio llegará a partir de la tarde del miércoles, cuando una masa de aire más frío comience a desplazar el polvo sahariano. Con ella podrían regresar algunas precipitaciones entre la noche del miércoles y el jueves, pero sobre todo se espera un descenso acusado de las temperaturas que pondrá fin a este "veranillo" adelantado.
La Península: polvo en suspensión en camino
El fenómeno no se quedará en Canarias. La AEMET ha advertido de que la intrusión de polvo africano avanzará hacia la Península a partir del martes. Allí no se espera un calor tan marcado como en las islas, pero sí un empeoramiento de la calidad del aire en varias regiones, especialmente en el sur y el este peninsular.
En la Península, la calima puede traducirse en:
- Cielos turbios y aspecto lechoso del horizonte
- Posibles depósitos de barro si coinciden lluvias con polvo en suspensión
- Incremento de las concentraciones de partículas en el aire
Este tipo de episodios son relativamente frecuentes en determinadas épocas del año, cuando las configuraciones atmosféricas favorecen el transporte de polvo sahariano hacia el norte. Aunque resultan molestos y pueden afectar a la salud, también forman parte de un engranaje climático de mayor escala.
El lado menos conocido del polvo sahariano
Más allá de sus efectos inmediatos, la calima cumple una función ambiental relevante. Las partículas que cruzan el Atlántico transportadas por los vientos alisios contienen minerales como fósforo, calcio, potasio o hierro. Ese polvo actúa como fertilizante natural tanto en los ecosistemas canarios como en regiones tan lejanas como la Amazonia.
Los suelos amazónicos, pese a sostener una vegetación exuberante, son pobres en nutrientes debido a la intensa lluvia que arrastra minerales. El aporte periódico de fósforo procedente del Sáhara compensa en parte esas pérdidas. Así, un fenómeno que en Canarias obliga a cerrar ventanas y protegerse del polvo es, al mismo tiempo, una pieza clave en el equilibrio ecológico global.
En los próximos días, tanto el Archipiélago como la Península convivirán con este visitante habitual del invierno. En Canarias, el calor dará paso pronto a un ambiente más fresco; en el resto del país, tocará mirar al cielo con cierta bruma y vigilar la calidad del aire.