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Deja a muchos sorprendidos al contar cómo funciona realmente Shazam

Deja a muchos sorprendidos al contar cómo funciona realmente Shazam

Un vídeo viral desmonta el mito: no "escucha" canciones como crees… y hay matemáticas bastante serias detrás.

Chica escuchando música tumbada.kike arnaiz

Durante años, millones de personas han usado Shazam casi como si fuera magia. Pulsas un botón, acercas el móvil a una canción… y en segundos aparece el título. Fácil, rápido y, para muchos, inexplicable. Pero un vídeo viral de TikTok de la cuenta @clau_qsi ha cambiado la forma en la que mucha gente entiende esta tecnología.

"Shazam no escucha las canciones…", arranca el vídeo, con una frase que ya de por sí deja a más de uno descolocado. Y lo que viene después no es una explicación simplificada, sino una especie de mini clase de ingeniería de sonido que ha sorprendido precisamente por eso: porque detrás de algo cotidiano hay un proceso mucho más complejo de lo que parece.

No es magia: es matemática pura

La clave de todo está en una idea que, aunque suene complicada, es más común de lo que parece en tecnología: la transformación de la señal de audio. En concreto, lo que explica el vídeo es que Shazam no trabaja directamente con la canción tal y como la oímos, sino que la convierte en otra cosa.

"Lo que hace es recoger la información del audio de forma digital… y aplicar una transformada de Fourier", explica. Dicho así puede sonar técnico, pero el concepto es bastante claro: pasa el sonido del “dominio del tiempo” (lo que escuchamos) al “dominio de la frecuencia” (los componentes que forman ese sonido).

En otras palabras: en vez de fijarse en la onda de la canción subiendo y bajando, se fija en sus "ingredientes".

La "huella digital" de cada canción

Aquí es donde viene la parte más interesante. Según explica el vídeo, Shazam crea una especie de "huella digital" única de cada canción. No guarda todo el audio, sino solo la información clave: esos picos de frecuencia que realmente definen el sonido.

Es como si, en lugar de memorizar un libro entero, te quedaras con unas pocas frases clave que lo identifican perfectamente.

Esa huella es la que luego compara con su gigantesca base de datos. Y cuando encuentra una coincidencia, esas mismas frecuencias en los mismos momentos, identifica la canción.

Por qué funciona incluso con ruido

Uno de los detalles que más ha llamado la atención del vídeo es la explicación de por qué Shazam funciona incluso en condiciones poco ideales. Da igual que haya gente hablando, ruido de fondo o que la canción no suene perfecta.

¿La razón? Que ese proceso de pasar al dominio de la frecuencia filtra lo irrelevante.

"Por eso no importa que haya ruido de fondo o una persona hablando", explica. Al quedarse con los picos importantes, el sistema ignora todo lo demás. Es como encontrar una voz concreta en medio de una multitud porque sabes exactamente qué buscar.

Lo más curioso de todo es que este tipo de tecnología lleva años funcionando delante de nuestros ojos… sin que la mayoría de usuarios tenga ni idea de cómo lo hace.

Abrir Shazam se ha convertido en algo automático: suena una canción en un bar, en la radio o en una serie, y en cuestión de segundos tienes la respuesta. Pero detrás de ese gesto tan simple hay operaciones matemáticas complejas que normalmente asociamos a ingeniería o investigación.

Y eso es precisamente lo que ha hecho que el vídeo se vuelva viral: esa mezcla entre lo cotidiano y lo técnico.

De la sorpresa al "me quedo tiesa"

El propio vídeo termina con una reacción que resume bastante bien lo que le ha pasado a mucha gente al descubrirlo: "me quedo tiesa". Una forma coloquial de expresar esa sorpresa que surge cuando algo que dabas por hecho resulta ser mucho más complejo.

En los comentarios, muchos usuarios reconocen que pensaban que la app simplemente "escuchaba" la canción como lo haría una persona. Otros se sorprenden de que algo tan avanzado funcione tan rápido.

Cuando la tecnología parece magia

La explicación también sirve para recordar algo que ocurre constantemente con la tecnología actual: cuanto más fácil es usarla, más compleja suele ser por dentro.

Shazam no es un caso aislado. Es un ejemplo más de cómo procesos matemáticos y algoritmos sofisticados se esconden detrás de interfaces simples. Pulsar un botón, esperar unos segundos… y listo.

Pero en ese pequeño intervalo de tiempo están ocurriendo cosas bastante más complejas de lo que imaginamos.

El verdadero motivo por el que este vídeo se ha hecho viral

Más allá de la explicación técnica, el éxito del vídeo tiene que ver con algo muy concreto: desmonta una idea intuitiva. Nos hace darnos cuenta de que nuestra forma de entender la tecnología muchas veces es superficial.

Pensamos que "escucha", cuando en realidad "interpreta". Que reconoce sonidos, cuando en realidad compara patrones matemáticos.

Y ese cambio de perspectiva es lo que engancha.

La próxima vez que pulses el botón…

Después de ver este tipo de explicaciones, usar Shazam ya no es exactamente lo mismo. Ese pequeño gesto de sacar el móvil y buscar una canción adquiere otra dimensión.

Porque ahora sabes que no hay magia. Hay ciencia. Y bastante impresionante, además.

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Soy redactor de actualidad en El HuffPost España. Mi objetivo es que no te pierdas nada, sea la hora que sea, estés despierto o dormido.

 

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Convivo con personajes tan dispares como Donald Trump, Gabriel Rufián o cualquiera que sea noticia. Intento estar a todo lo que sale, desde los temas más actuales hasta otros más atemporales.

 

Lo hago desde una perspectiva informativa, sin perder esa mirada crítica con la que aportar algo diferente a lo habitual.

 

Sociedad, cultura, política, economía... Cualquier tema es bienvenido para dar un enfoque nuevo a temas de actualidad, que afectan a todos

 

Mi trayectoria

Creo que soy periodista desde que nací, o eso dice mi madre. Desde ese momento hasta ahora han pasado muchas cosas. Soy de Azuébar, un pueblecito de apenas 300 personas del interior de Castellón y, aunque estudié, entre en mi querida ‘terreta’ (Grado en Periodismo por la Universitat Jaume I) y Salamanca (Máster en Comunicación e Información Deportiva por la Universidad Pontificia de Salamanca), aprendí la profesión en la Agencia EFE, donde cubrí los Juegos de Río 2016, los de Tokio 2020, los de París 2024, así como también los Juegos Olímpicos de Invierno de Pieongchang 2018 y de Pekín 2022. Además, cubrí los Mundiales de fútbol de Rusia 2018 y Qatar 2022.

 

Por otra parte, abrí una extensa etapa como autónomo en la que he colaborado con ‘El Independiente’, el ‘Playas de Castellón, la ‘Revista Volata’, ‘Súper Deporte’, ‘Yo Soy Noticia’ o ‘Ciclo 21’, antes de aterrizar en el Huffington Post. 

 

Si alguna vez me necesitas y no me encuentras, búscame en una pista de tenis. Te puedo recomendar la mejor novela negra de cada país y hablar durante horas del cine de los 80 y 90. Ah, por cierto, acierto todas las preguntas naranjas del Trivial. 

 


 

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