El farmacéutico Álvaro Fernández provoca conmoción entre muchos al explicar qué hay que hacer con las patatas con brotes
Es un clásico de las despensas.

Las patatas con brotes son un clásico de las despensas españolas y de todo el mundo. Hablamos de esas patatas que llevan un tiempo almacenadas y a las que les han salido esa especie de 'raíces', aunque no son tales. ¿Qué pasa con eso?, se preguntan muchos, que pelan las patatas, le quitan ese añadido y las cocinan sin más.
Pues bien: eso es un error. Lo han avisado expertos como Miguel Ángel Lurueña, doctor en ciencia y tecnología de los alimentos y divulgador científico; la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) y ahora también el popular farmacéutico Álvaro Fernández, que lleva 16 años ejerciendo su profesión y que se ha convertido en referencia en las redes sociales con 3.800.000 seguidores en TikTok y 1.500.000 en Instagram.
Fernández señala que, cuando las patatas se ponen así, parecen un alien y explica lo que hay que hace con ellas: directamente tirarlas a la basura. "Ya no te la puedes comer. Cuando las patatas empiezan a germinar activan sus sistemas de defensa natural, aumentando la cantidad de chaconina y solanina, dos licoalcaloides tóxicos que pueden producir náuseas, diarrea, vómitos... Y como la solanina es resistente al calor, el cocinado no la elimina", avisa.
Por eso, es claro al advertir que, "si no te quieres encontrar mal, no te la puedes zampar". De hecho, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) ha evaluado los riesgos para la salud de los glicoalcaloides en determinados alimentos que contienen solanina y, en cuanto a las patatas, ha certificado que hay suficiente información sobre ese tubérculo para determinar las posibles consecuencias de la ingesta de solanina y otros compuestos en los seres humanos, o establecer los niveles de riesgo.
El aviso de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria
Los expertos de la EFSA señalan que quienes tienen más riesgo de alcanzar una concentración tóxica de glicoalcaloides son los bebés y niños pequeños, pues al pesar pocos kilos, sin necesidad de consumir patatas en exceso ya estarían en riesgo. Los adultos necesitarían comer grandes cantidades de patatas para llegar a niveles peligrosos.
Los consejos de la OCU
La OCU ha dado algunos consejos para evitar la ingesta de solanina con las patatas:
- Compra solo las patatas que vayas a utilizar en las siguientes semanas. No caigas en la tentación de comprar grandes mallas o sacos, por muy de oferta que estén, especialmente si no consumes grandes cantidades.
- Si en la tienda ves que tienen zonas verdes o algún brote, no las cojas, ya sabes que allí se acumula más solanina.
- En casa guárdalas en un lugar seco, bien aireado, fresco y sin luz. La nevera no es un buen sitio para tenerlas, ya que el frío favorece la aparición de azúcares y se estropean.
- Pelar, cocer y freír las patatas también ayuda porque al quitarles la piel reduces su contenido en glicoalcaloides entre un 25 y 75%.
- Si les salen manchas verdes, por ejemplo, porque han estado expuestas a la luz, es mejor que elimines esas zonas por completo.
- Cuando llevan mucho almacenadas, pueden salirles brotes. Quita un centímetro cuadrado de pulpa alrededor a cada brote o tira directamente la patata si está demasiado germinada.
- Al hervirlas en agua, la concentración de esos tóxicos baja entre un 5 y un 65%.
- Si las fríes en aceite, entre un 20 y un 90%.