La historia tras el reto imposible de Cris Lazarraga en un lago glaciar de Islandia: "Casi entro en hipotermia"
Entrevista con la deportista madrileña de deportes extremos, que presenta su documental 'Seeker' de la mano de San Miguel sobre su aventura en Islandia.

El término británico seeker no tiene una traducción directa al español que haga justicia con el espíritu de Cristina Lazarraga, una deportista madrileña que no le tiene miedo a la velocidad, al riesgo y a enfrentarse a desafíos que parecen imposibles. La actual piloto del equipo de Rafa Nadal en el Mundial de E1 Series -la Fórmula 1 del agua- acaba de presentar su documental Seeker en el que cuenta cómo consiguió convertirse en la primera persona en hacer wakeboard -esquí acuático sobre una tabla- siendo arrastrada por un helicóptero en el mayor parque glaciar de Europa, en Islandia. Todo ello de la mano de San Miguel.
Lazarraga define en una entrevista con El HuffPost, en la que no se le borra la sonrisa en todo momento, este término explicando que una persona seeker es aquella que "siempre ve luz al final del túnel, que busca más allá y que siempre está intentando reinventarse y descubrir nuevos horizontes". Junto a esta explicación, de aparecer en la próxima actualización de la RAE, iría acompañada de una foto de su rostro.
La historia de esta aventura comenzó hace dos años, cuando la marca San Miguel se lo propuso, tuvo su momento cumbre el pasado mes de septiembre, cuando lo realizó, y se terminó este 21 de mayo con la presentación del documental -que está disponible en Movistar- en los Cines Callao de Madrid. Han sido dos años en los que ha tenido que aprender a hacer wakeboard, prepararse física y mentalmente, superar todos los problemas que le iban surgiendo y hasta llegar a tolerar el agua helada, algo que repite una y otra vez como uno de sus principales miedos.
"Cuando me lo plantearon obviamente dije que sí muy rápido. Aprender me gusta mucho, la verdad, y creo que eso es una de las cosas que más he disfrutado. No te digo solo a nivel deportivo, he aprendido tantas cosas con este reto que estoy encantada. Me siento muy afortunada de que una marca como esta confíe en mí para hacer un proyecto así, es una pasada", asegura Lazarraga, que confiesa entre risas que necesitaba mostrarlo al público tras estos casi nueve meses de silencio.

A pesar de no haber hecho de forma seria wakeboard en su vida, y mucho menos en un lago glaciar y siendo arrastrada por un helicóptero que le podría dislocar el hombro en la arrancada, decidió lanzarse a por ello. "Esto era sacarme sin duda de mi zona de confort, pero estaba dispuesta a ver si era capaz de conseguirlo y no me quería quedar con las ganas. Llega una marca como San Miguel y te propone un reto así no puedes decir que no", explica la deportista, que desde pequeña ha tenido gran amor al agua y a los deportes de este medio a pesar de ser de Madrid.
La subcampeona de Europa de motonáutica también tiene claro que "se pueden hacer cosas muy peligrosas, pero de una forma muy segura también". "Hay gente que esto le suena raro, pero cuando te dedicas a ello, y yo sé de lo que hablo, sé que sí que es posible", añade. Eso sí, deja un mensaje de prudencia: "Hay gente que hace cosas a lo loco y creo que cada uno tiene que conocer también sus limitaciones, yo conozco las mías. Aquí me han sacado de esa zona de confort, pero siempre he estado muy bien rodeada".
"Muchas veces me planteé dejarlo”
Durante estos dos años reconoce que ha tenido muchos momentos en los que se ha planteado dejarlo de lado por el peligro que tenía, pero su cabeza siempre le ha llevado a continuar. "Hago muchas cosas en mi día a día en las que a veces me paro y me digo que por qué me tiene que gustar estas y no otras más tranquilas", dice Lazarraga entre risas.
Se tuvo que oponer a su entorno más cercano, que era más partidario de abandonarlo: "Es verdad que a pesar de que no tuve mucho apoyo de lo que es mi entorno, el de San Miguel siempre estuvo muy prudente y cuidadoso conmigo en el sentido de decir, 'oye, vamos para adelante con esto hasta donde tú estés cómoda'. Ahora puedo decir que lo he disfrutado un montón, he tenido momentos en los que me he dicho que en menudo embolado nos hemos metido, pero tenía algo dentro de mí que sabía que esto había que llevarlo para adelante".
Además, tuvo que lidiar con el Mundial de las E1 Series, ya que se estaba jugando el título y corría el riesgo de que una lesión la apartara de esa pelea. "Tenía la certeza de que este reto era superimportante para mí, pero también la competición, que al final es a lo que me dedico y es mi profesión", resume.
Lazarraga apostilla que el miedo de hacerse daño era especialmente por "no poder competir y no poder seguir luchando por ese título de campeona del mundo". Con Nadal no ha comentado nada de este desafío, pero se muestra muy segura de que le va a gustar. "Le encantan los deportes, las cosas de mar y estoy deseando que lo vea, él es muy seeker también", afirma la madrileña.

De los baños de hielo a la casi hipotermia
La preparación de Lazarraga ha tenido muchos caminos: desde el técnico para convertirse en una experta en wakeboard hasta el físico para fortalecer el cuerpo pasando por el mental con el que soportar las bajas temperaturas y el agua helada.
Precisamente este último, ha sido todo un desafío: "He hecho baños de hielo muy fríos, me metí en uno que estaba a -1°, lo que pasa que aguanté un minuto, pero cuando estás ahí en el reto es como que te disocias y en total estuvimos una hora. Por eso luego casi entro en hipotermia. Eso es precisamente una muestra de que cuando la adrenalina está ahí jugando un papel importante y estás concentrada en el reto se te olvida que no puedes estar ahí y el cuerpo aguanta".
Sin embargo, cuando finalizó el reto estuvo cerca de perder algún dedo de los pies, algo que hasta llegó a imaginar con mucha frialdad. "Me sorprendí a mí misma con la calma con la que me decía que no sentía los dedos de los pies y que era posible que a lo mejor de repente me tengan que quitar uno. Me decía que nada, que ya estaba y que no iba a entrar en pánico. Por suerte no fue así, pero luego sí que pensé que era muy fuerte la calma con la que me había planteado eso".
Uno de los motivos por el que estuvo tanto tiempo en el agua fue por no ser capaz de agarrar la cuerda que le lanzaban desde el helicóptero, ya que con el viento generado por las aspas se movía continuamente.
"Cuando de repente empieza la cuerda a volarse no me lo podía creer porque entre la cantidad de cosas que había pensado que podían salir mal nunca estaba esta. Luego estaba tragando muchísima, que era marrón y me decía que a lo mejor me ponía mala porque yo no sabía lo que podía llevar. Hasta que la cogí hubo un momento en el que me cabreo, pero la verdad es que el piloto fue una pieza fundamental y al final salió todo perfecto", explica Lazarraga.
Además, también elogia el papel de su psicólogo deportivo con el que lleva trabajando muchos años para preparar las competiciones y que le ha diseñado una especie de estructura en su cabeza para afrontar estas situaciones: "Es como si fueras una máquina y vas haciendo unos checks antes de enfrentarte a algo así para tener la mente en calma".
También menciona que es clave visualizar diferentes situaciones para adelantarse y saber cómo reaccionar. Por ejemplo, señala que sabía que si se hacía daño tenía que hacer una cosa, si el frío la bloqueaba se tenía que repetir otras para salir. "Son una serie de mecanismos que vas practicando mentalmente para que llegado el momento, si tuvieras que tirar de eso, la cabeza ya haya pasado por ahí", justifica.

Una vida entre retos imposibles y naves acuáticas
El futuro de Lazarraga pasa por intentar ganar el Mundial con el equipo de Nadal y seguir creciendo en "una modalidad que cada vez tiene más adeptos". Detrás de estos vehículos, que casi parecen naves de Star Wars, están deportistas como Rafa Nadal, LeBron James, Tom Brady y actores como Will Smith.
"Es un deporte igualitario, somos el mismo número de hombres que de mujeres, competimos todos con todos. Yo creo que tiene un formato muy potente llevamos tres años, cada año vemos cómo va creciendo más y yo espero que dure mucho más", explica.
Lazarraga ni mucho menos descarta haber cerrado la puerta a aventuras como la que acaba de hacer. No ha perdido motivación ni hambre, más bien todo lo contrario. "Siempre estoy inventando algo, pero es cierto que esto ha sido algo muy grande que no sé cómo podría superar en este momento, aunque confío mucho que unas puertas abren otras y seguro que esto no se acaba aquí, algo inventaremos", vaticina.
Es lo que tiene su espíritu seeker, ese que con este documental quiere trasladar a la gente para que exploren sus límites con cabeza. "Cuando lo potencias pasan cosas maravillosas que son en las que ocurre la magia", finaliza la deportista.
