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La historia tras el vídeo de Nadja Manjón, la extenista que le cuenta a su yo de 15 años que no llegó a la élite

La historia tras el vídeo de Nadja Manjón, la extenista que le cuenta a su yo de 15 años que no llegó a la élite

Entrevista con la exdeportista gallega, que con 17 años se quedó a un punto de tener ranking mundial en el circuito WTA y que ha publicado su libro 'Los que no llegaron'. 

La extenista y autora de 'Los que no llegaron', Nadja Manjón.
La extenista y autora de 'Los que no llegaron', Nadja Manjón.Imagen cedida

"Sí, sí sirves, te darás cuenta de que sirves para mucho más que para ser tenista". Este es el aprendizaje y la lección que le da una emocionada Nadja Manjón, una joven gallega de 29 años, a la Nadja de 2012, cuando entrenaba a todas horas para ser tenista profesional, llegar a la final de los Grand Slam y ganar un Wimbledon o Roland Garros.

A todo el mundo le vienen rápidamente a la cabeza ejemplos de deportistas que han convivido con verbos como ganar, triunfar o hasta arrasar. Los nombres salen fáciles y van desde Leo Messi a Rafa Nadal pasando por Carolina Marín, Carlos Alcaraz o Alexia Putellas. Hay un sinfín de casos. Sin embargo, estos son una grandísima minoría en comparación con los niños y niñas que empiezan a practicar un deporte en la infancia y se quedan por el camino.

En el medio, hay un tercer grupo, que son los que llegan a rozar con la yema de los dedos el profesionalismo. En esta escala de grises se encuentra Manjón, que se quedó a un punto WTA de entrar en el ranking mundial cuando tenía 17 años.

Desde los cinco años, su vida y la de su familia ha girado alrededor del tenis. Se mudaron de Galicia a Mallorca, después a Madrid y por último a Valencia para que progresara con el sueño de ser tenista profesional. Hicieron todo tipo de sacrificios personales y económicos, hasta que la goma de ese sueño se estiró tanto que se rompió.

Manjón ahora, además de dedicarse al marketing en la venta de productos de una farmacéutica y haber abierto recientemente una academia online vinculada al tenis, también se ha convertido en la viva imagen de estos deportistas que no alcanzaron sus metas. Ha contado su historia en el libro autopublicado Los que no llegaron y sus redes sociales son una fuente de inspiración para muchas personas.

Recientemente, en ese vídeo hablándole a la Nadja de 12 años ha logrado poner la piel de gallina a más de un millón y medio de personas en Instagram. En él, además de esa lección con la que se abre este reportaje, también le quita la idea de la cabeza de pensar que ha fracasado por no llegar a ser tenista. "No, ni de broma. No pienses así".

"Me salieron varios vídeos de este estilo hace unos meses, pero con gente que igual se contaba toda la historia. Entonces, me dije que si algún día lo hacía tenía que ser con mi historia de no haber llegado, que es muy chocante y, como me pongo en la piel de esa Nadia de 2012, me entra totalmente la sensación de decirme, pero cómo no he llegado, para qué entreno y que esto no tiene ningún sentido. Es algo mucho más chocante que otras historias y por eso creo que ha funcionado", explica Manjón en una entrevista a El HuffPost.

La extenista comenta que se grabó el vídeo con un filtro que hace a la gente más joven y, al tener tan interiorizados los diálogos en su cabeza, le salieron solos: "Me hablaba en voz alta y las respuestas me las daba en la en la cabeza. Después hice el otro al revés y ya los uní. Al final, me emocioné, te ves ahí con ese filtro y te metes en el papel y dices pobrecita".

El libro 'Los que no llegaron', de Nadja Manjón, en el Mutua de Madrid Open.
El libro 'Los que no llegaron', de Nadja Manjón, en el Mutua de Madrid Open.Imagen cedida

Una vida ligada a una raqueta

El libro, tal y como explica, es un diario que empezó a escribir en 2020, cuando terminó la universidad en Estados Unidos y antes de que llegara la pandemia. "Me puse a escribir toda mi vida, todos mis recuerdos desde que era pequeñita", afirma. El año pasado lo terminó, ya que los escribía sin una continuidad y más por impulsos, así que decidió publicarlos y dar vida a ese libro.

"Lo lance con la idea de si puedo ayudar a alguien, fantástico. Nadie piensa en nosotros porque no hemos llegado, pero la verdad es que ha tenido una acogida increíble, es mi diario", resume. De hecho, comenta que ha recibido mensajes de deportistas que sí que han llegado, de casos como el suyo y hasta de gente fuera del mundo del deporte como de la hostelería que han vivido situaciones similares.

Su vínculo con este deporte comenzó con cinco años, cuando su familia la ayudó a decantarse por el tenis después de probar todo tipo de deportes en las actividades extraescolares. Querían focalizar todos los esfuerzos en una: "Elegimos entre todos el tenis porque si se daba la casualidad de que pudiese dedicarme profesionalmente algún día era la que más dinero daba".

Desde el inicio y con la decisión ya tomada se volcaron con ella. "En mi familia somos de todo o nada, así que empecé con clases particulares, después a competir, a ganar y cada vez te lo vas tomando más en serio hasta que hay esa apuesta de todo por ti", recuerda Nanjón.

Ese éxito desde pequeña hizo que se mudaran cuando tenía nueve años a Mallorca, donde estuvo tres años. Tras terminar 1ºEso se fueron a Madrid para estar un curso y trasladarse a Valencia, donde entró en la academia en la que han crecido Sara Sorribes o Paula Badosa.

Nadja Manjón, en una pista de tenis.
Nadja Manjón, en una pista de tenis.Imagen cedida por Nadja Manjón

Esa vida la obligó a prácticamente vivir aislada de otras amistades: "A mí se me daba muy bien mimetizarme de alguna manera y en mi casa eran mi padre, mi madre, mi hermano y el tenis, el resto me daba lo mismo. Me daba igual no encajar o ir al colegio e irme, no me importaba no quedar con amigos ni nada de eso. Solo necesitaba una pista y una raqueta".

Por parte de sus padres la apuesta fue total. "Mi padre en el segundo año de llegar a Mallorca dejó de trabajar para dedicarse a mi hermano y a mí, mientras mi madre sí que trabajaba. La cosa es que somos una familia muy normal y el tema económico era una presión muy grande. Yo igual iba a entrenar con la zapatilla rota, casi no llegábamos a final de mes y se lo estaba llevando todo el tenis", rememora Nanjón, que enumera gastos como la academia, los viajes, los entrenadores o la ropa, ya que solo tenía un patrocinador para las raquetas.

Esa presión deportiva y económica la llevó a tener que tomar la decisión de dejar el tenis a los 17 años: "En mi familia también somos muy directos y se necesitaban resultados para poder mantenerme. Desde que empecé a jugar realmente conviví con esa presión, tenía que dar el salto muy rápido porque tú empiezas a jugar profesionales a los 15 años en el circuito WTA. No fueron ni dos años hasta que lo dejé, pero ahí tendría que haber conseguido llegar a ser profesional para medio poder vivir del tenis y costeármelo todo porque mi familia ya no daba para más".

"Ellos lo que no querían era quitarme de ninguna manera. Entonces me metieron presión para que lo dejase yo hasta que un día me explotó la cabeza y yendo a entrenar les dije que dieran la vuelta al coche porque se acababa", añade.

Durante esos dos años tuvo dos partidos -en uno le remontaron un 6-2, 5-2- en los que pudo haber conseguido ese punto para entrar en el ranking WTA y alargar más su carrera tenística, aunque, como le preguntó a su madre recientemente, tampoco se hubiera estirado mucho más. "Me dijo que igual podía haber encontrado algún patrocinador, pero que a modo de familia no se hubiese podido continuar", traslada.

Del tenis a Estados Unidos... y vuelta a Madrid

Tras abandonar el tenis, al que hasta el año pasado dejó de seguir totalmente, volvió a Galicia para terminar el Bachillerato a distancia que estaba haciendo. Cuando lo acabó le surgió una oportunidad para irse becada a estudiar a Estados Unidos y la cogió.

"En España todo nos recordaba al tenis. Cada ciudad era un club, un torneo y salió la oportunidad y me fui con 18 para allí", comenta. Eso sí, vivió meses y años en los que reconoce "estar perdidísima": "No había vivido nada más allá del tenis y no sabía lo que me gustaba. Al final me dije que era cuestión de probar y cuanto más lo hiciera, aunque no me gustara nada de ello, iba a estar cada vez más cerca de lo que sí me gusta. Con esa mentalidad sigo yendo hoy en día para adelante".

En Estados Unidos estuvo siete años, hizo la carrera, un máster y estuvo trabajando hasta que en agosto del 2023 se volvió a Madrid.

Durante todo este tiempo, aunque sí que jugó en los años de la universidad para mantener la beca, se olvidó del tenis. Recuperó la ilusión el año pasado gracias a la publicación del libro y fue cuando abrió la academia online que tiene.

También ha vuelto a entrenar en el club David Lloyd. Hasta alguna vez se pregunta si lo vuelve a intentar porque "ahora la cabeza es completamente distinta y ya sé lo que hay". Se ríe cuando se le plantea la posibilidad de verse en la Philippe Chatrier de Roland Garros eliminando a Aryna Sabalenka. "Sería una buenísima terapia de choque", bromea.

Aunque eso probablemente no lo consiga, tiene claro que no eliminaría nada de su vida. Todo lo que ha vivido le ha permitido ser la persona que hoy es. "Me ha creado de alguna manera la personalidad que tengo hoy. Desde fuera igual se ve como que me perdí cosas, pero también gané mucho", afirma.

Por ello, no duda en dar el consejo de "se elija lo que se elija, hay que dar siempre el 100%, da igual que sea el tenis, el tenis de mesa o tocar la flauta". 

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Redactor de Virales. Graduado en Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y Máster en Periodismo de Investigación, Datos y Visualización por la UNIR. Realizó las prácticas en el Heraldo de Aragón y la Cadena SER y desde 2019 lleva en El HuffPost, donde escribe sobre temas deportivos y cuenta historias nacidas en redes sociales o en la televisión.

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