Miguel Ángel Revilla analiza la imputación a Zapatero y va mucho más allá que el resto
"La codicia humana es impresionante".

Siguen las reacciones a la imputación de José Luis Rodríguez Zapatero por parte del juez José Luis Calama, titular del Juzgado Central de Instrucción número 4, en un auto que se ha comentado mucho y que ha generado numerosas opiniones. Una de las más contundentes ha sido la de Miguel Ángel Revilla.
Más allá de adentrarse en el caso concreto, ha hecho un repaso general sobre lo que supone ser expresidente del Gobierno de España. Para él ha sido una absoluta sorpresa o, como lo ha calificado, un "bombazo".
"Imputado por primera vez un expresidente del Gobierno de España. Los expresidentes españoles gozan, después de ejercer su cargo, de unos privilegios extraordinarios. Les queda de por vida 75.000 euros, una oficina con dos secretarias, un chófer y coche oficial", ha expresado al principio del vídeo que ha publicado en su cuenta oficial de Instagram.
"No les es suficiente"
Además, ha añadido que los expresidentes también cuentan con escoltas y "viajes gratuitos en transportes oficiales", además de que se pueden dedicar "a dar conferencias, a escribir libros e incluso se pueden acoger a ser miembros del Consejo de Estado ganando 100.000 euros". Y, a pesar de todo eso, Revilla ha considerado que "no les es suficiente".
"La mayor parte de los presidentes que hemos tenido en España están metidos en negocios. La codicia humana es impresionante. Estos señores están metidos, la mayoría de ellos, en negocios, algunos verdaderamente turbios", ha defendido.
"Naturalmente hay que admitir la presunción de inocencia"
Aun así, ha reconocido que "naturalmente" hay que "admitir la presunción de inocencia", algo que, según ha recordado, "todos los españoles tenemos".
Su conclusión ha sido más bien metafórica: "Pero en los años 40, cuando yo nací, el médico, que entonces no había manera de analizar la sangre ni la orina, cuando alguien estaba enfermo, echaba la orina en una especie de tubo. Lo miraba y a veces decía: no me gusta la orina del enfermo. Pues eso...".
