EEUU escala la tensión con Cuba e imputa al expresidente Raúl Castro la muerte de cuatro pilotos en 1996: algo más que una medida judicial
Los cargos contra Fidel Castro, hoy con 94 años, llegan tras la amenaza de Trump de que "Cuba será la siguiente". El ataque tuvo lugar contra el convoy aéreo conocido como 'Hermanos al rescate'.

Más madera con Cuba. EEUU ha acusado al expresidente cubano Raúl Castro de cuatro cargos de asesinato por la muerte de cuatro pilotos de avioneta en 1996. Por entonces, el hermano de Fidel Castro ocupaba el cargo de ministro de las Fuerzas Armadas, cuando se produjo el ataque al convoy aéreo de 'Hermanos al rescate'.
Raúl Castro, que luego fuera máximo dirigente de la isla entre 2008 y 2018, tiene en la actualidad 94 años, por lo que la decisión de EEUU tiene más efectos de presión política que judicial en sí mismos.
Porque la medida resulta especialmente noticiosa al llegar en plena escalada de las tensiones entre Washington y La Habana, con la sospecha de una operación en suelo cubano para acabar con el régimen cubano, algo que ha alimentado especialmente Donald Trump, al escribir que "Cuba será la siguiente", algo que ya ha venido 'advirtiendo' en anteriores ocasiones.
El actual mandatario cubano, Miguel Díaz-Canel, respondió recientemente asegurando que cualquier acción militar estadounidense contra Cuba provocaría un "baño de sangre".
La acusación tres décadas después contra una figura referencial del régimen comunista podría ser utilizada por la Casa Blanca como excusa para una potencial intervención, en línea con las acusaciones que pesaban contra el expresidente venezolano Nicolás Maduro. En enero, la administración Trump se apoyo en esa acusación para justificar su incursión en Caracas, que acabó con la captura del mandatario chavista. Ahora, Cuba podría ser espejo de esta actuación.
Qué paso en 1996
El ataque al que se refiere ahora el Departamento de Justicia de EEUU hace referencia al derribo de las dos avionetas de 'Hermanos al rescate', un colectivo de cubanos exiliados y radicados en Miami que pretendían buscar a algunos compatriotas que trataban de huir de la dictadura en balsas, los conocidos como 'balseros'.
El Gobierno de Fidel Castro derribó las dos aeronaves y provocó la muerte de tres ciudadanos cubano-estadounidenses y un cubano residente legal en EEUU. Tras la respuesta letal, el mismo ejecutivo isleño aseguró que se trataba de una "respuesta legítima" a una intrusión de aviones en su espacio aéreo.
El propio dictador apuntó entonces que las fuerzas armadas cubanas actuaron siguiendo "órdenes permanentes" para derribar los aviones que ingresaban al espacio aéreo cubano, si bien añadió que su hermano y ministro de Defensa no dio una orden específica para disparar a los aviones.
Estados Unidos condenó el ataque e impuso sanciones, si bien no presentó cargos legales contra ninguno de los hermanos Castro. Únicamente se acusó a tres oficiales cubanos, pero nunca llegaron a ser extraditados.
