Santiago Niño Becerra hace uno de los mejores análisis de la economía española que se recuerdan
El economista catalán destaca que hay "dos relatos" cuando se habla en términos económicos.
La economía española va bien. Al menos, eso es lo que trasladan desde el gobierno amparándose en los datos macroeconómicos. Sin embargo, cuando se pisa la calle, la historia cambia bastante.
El economista Santiago Niño Becerra, catedrático de Estructura Económica en la Universidad Ramón Llull (Barcelona), estuvo recientemente en La Ventana, de la Cadena SER, donde puso el foco precisamente en esta cuestión.
"En España hay dos relatos. Uno es el relato oficial, que se ocupa del PIB global y se ocupa del número de personas total... y el otro relato es el de la renta disponible, la renta per cápita, la pobreza infantil, que de esto no se ocupa nadie", afirmó el economista.
Para Niño Becerra, cuando se baja "al ajuste fino" es cuando se aprecian las contradicciones: "Si te fijas en unos aspectos, la economía de España va bien. ¿Quién diría que va mal? Pero luego pasas al día a día y entonces es cuando aparecen los problemas".
España crece, pero con matices
La visión de Santiago Niño Becerra sobre la economía española es bastante crítica y se centra en que los problemas del país son estructurales y de largo plazo, no algo pasajero. Según él, España ha construido un modelo económico basado en sectores de bajo valor añadido, como el turismo, la hostelería o el comercio.
En ese sentido, insiste mucho en que el gran problema es la escasa productividad, que lleva décadas estancada y está por detrás de las economías más avanzadas, lo que explica por qué los salarios crecen tan poco y existe precariedad laboral.
Para describir el crecimiento actual, utiliza el concepto de "PIB masa", es decir, un crecimiento basado en aumentar el volumen de actividad (más turistas, más población, más empleo), pero no en mejorar la eficiencia o la calidad de la economía.
Además, sostiene que esto genera una desconexión entre los datos macroeconómicos y la realidad de los ciudadanos: el PIB puede crecer y el empleo aumentar, pero eso no se traduce necesariamente en una mejora del bienestar, porque los salarios siguen bajos y parte de la población sigue en riesgo de pobreza.
En conjunto, Niño Becerra cree que España sí crece, pero lo hace de forma frágil y dependiente de factores como el turismo, lo que hace que ese crecimiento tenga límites claros y no garantice un aumento real del nivel de vida en el futuro.