Séneca, filósofo, sobre aprovechar los minutos del día: "No es que tengamos poco tiempo, es que perdemos mucho"
La vida no es corta por naturaleza. Nosotros la hacemos breve con el descuido y la mala gestión.
La vida no es corta por naturaleza. Nosotros la hacemos breve mediante el descuido y la mala gestión. El filósofo cordobés Lucio Anneo Séneca (4 a.C), uno de los más representativos de la escuela del estoicismo, se aleja del bien material, ya sea el dinero o una propiedad, y abraza el tiempo como el único recurso que no se puede recuperar.
Y aun así es el que más se desperdicia. Séneca no da un simple conjunto de consejos de productividad, sino que elabora toda una crítica existencial que podría seguir vigente en 2026. En el ensayo De Brevitate Vitae (Sobre la brevedad de la vida), desmonta la queja general de que la vida "es corta" y enfrenta a los humanos a su propia negligencia.
La solución, para el cordobés, no radica en trabajar más, sino vivir el presente con una atención plena. De hecho, en sus trabajos critica a aquellas personas que planean disfrutar de la vida al jubilarse y señala la ironía que supone reservar, para el autocuidado, solo los restos de una "vida agotada".
Denunció, además, que gran parte del día se pierde en asuntos que no nos conciernen, en la ambición, en el lujo, o en no hacer nada que nos "cultive" de forma interna.
El tiempo es un recurso no renovable
Curiosamente, Séneca observa una paradoja humana. Los humanos son extremadamente tacaños con el dinero y las propiedades, pero "absurdamente" generosos con el tiempo, al ser lo único que nunca podremos recuperar.
- La deuda del tiempo: considera que cada día que pasa "pertenece a la muerte", ya que forma parte de nuestra propia existencia que ya se ha consumido definitivamente.
- La ceguera ante la finitud: para el filósofo, vivimos como si tuviéramos un suministro infinito, posponiendo lo que realmente importa para una vejez, la cual no tenemos ni siquiera garantizada.
Séneca y los "ocupados"
A lo largo de su obra hay un término que acuñó para describir a los que pasan la vida en un estado de agitación constante, pero que no tienen un propósito real: los occupati (ocupados). Para él, hay varias formas de perder el tiempo que, hoy en día, siguen existiendo.
- Los vicios y placeres vacíos: decía que son actividades que consumen energía sin aportar un real crecimiento espiritual o intelectual.
- La ambición ajena: trabajar sin descanso para cumplir los sueños de otras personas o simplemente para acumular riquezas que, al fin y al cabo, no se podrán disfrutar.
- La "pereza ocupada": se refiere a estar siempre haciendo algo para evitar el silencio.
Cómo "alargar" la vida
La vida puede ser larga, sí, pero si sabemos usarla, según el filósofo, que propone unas estrategias para recuperar el control.
- Vivir en el presente: el mayor obstáculo para vivir es esperar al mañana, que nos roba el hoy porque nos enfocaríamos en un futuro incierto.
- Estudiar la sabiduría: Séneca dice que quien se dedica a la filosofía añade a su vida todos los siglos de los sabios que preceden.
- Organizar el día a día como una vida entera: recomienda vivir cada día con tal plenitud y orden que, si la muerte llegase al atardecer, no nos encontrara con asuntos pendientes.
Séneca y Memento Mori
La reflexión que hace Séneca está ligada al Memento Mori, que es la práctica de recordar nuestra propia mortalidad. Dista de un pensamiento morboso y es más bien un motor para la acción, porque si uno recuerda que el tiempo se acaba, dejaremos de desperdiciarlo en lo que tiene valor.
No nos falta tiempo, lo malgastamos en asuntos ajenos en lugar de ocuparnos de nuestra propia vida y nuestro propio crecimiento.