Una española cuenta por qué la han echado del trabajo en Suiza y muestra que en todas partes cuecen habas
"Cuando llegamos aquí nos venden este país como el Edén y no tiene por qué".
Suiza es un país de moda para emigrar desde España. Los testimonios en las redes sociales de quienes han emprendido ese camino son siempre tan positivos que muchos sienten el impulso de hacer las maletas y empezar allí de cero, aunque son cada vez más los que avisan de que aquello tampoco es el paraíso y de que la adaptación es dura.
La usuaria de TikTok @almuinswiss ha dado también buena cuenta de que, una vez que se encuentra un trabajo allí, tampoco es siempre todo color de rosa.
Según cuenta, ella "nada más llegar a Suiza" encontró trabajo: "Tardé dos semanas en empezar a trabajar en un restaurante con un periodo de prueba de tres meses. Al principio iba todo superbién, pero ha sido como una relación con un novio tóxico. Conforme pasaba el tiempo, yo veía cosas que a mí no me estaban cuadrando mucho".
"No les sentó bien, como es lógico"
"Por ejemplo, aquí en Suiza hay una ley de que cuando pasas más de no sé si son exactamente nueve o diez horas trabajando, te corresponde una hora de descanso. Lo cual no he vivido yo nunca jamás. Teníamos 15 minutos estipulados para comer y, si nos daba tiempo, después teníamos otros 15 o 20 para hacer un descanso por la noche. Cuando haces una jornada de tantas horas, de once o de diez, como mucho media hora no te llega para descansar, necesitas reposar", explica.
"Eso no se hacía y yo les comenté que por qué hacían eso si era ilegal y no les sentó bien, como es lógico. También les había sentado bastante mal una vez que fui a preguntar por mi sueldo porque me habían dicho en la entrevista que como mucho me pagarían el día 6 y yo tengo esperado hasta el 12 de mes y no recibir mi sueldo y yo tengo que hacer pagos", señala antes de subrayar que "por ley en Suiza si no os pagan el día que corresponde os podéis negar a trabajar hasta que os paguen y después retomar vuestro empleo".
"La teoría es bonita, pero en la práctica..."
"La teoría es bonita, pero en la práctica no sé hasta qué punto compensa sufrir el mal rollo si dices que vas a dejar de ir. La guinda del pastel fue que tuve una discusión con mi jefe, que es una buena persona pero tiene una mala manía: grita mucho. Yo lo siento en el alma, pero no consiento que nadie me grite. Tuvimos una discusión por un error que yo no cometí, sino que fue suyo, y él me empezó a gritar en medio del servicio. Y yo le dije: 'A mí no me grita mi madre, no me vas a gritar tú porque no lo consiento", relata.
"No le sentó bien. Por todo este cúmulo de cosas, el día 29 al acabar el turno me llamaron y me dijeron que querían hablar conmigo. Me dijeron que no había superado el periodo de prueba. Es verdad una cosa que dijeron y es que no éramos compatibles trabajando. No puedo trabajar con una persona que me quiere cagar encima. Estoy tranquila porque mis principios se han mantenido firmes y no he dejado que me pisen, al menos no mucho", celebra.
"Hay de todo como en todas partes"
"A mí me ha afectado bastante porque te ves en otro país, sin trabajo, y se te hace todo un poco bola. Pero ya he encontrado un trabajo y tengo otra entrevista para otro complementario. Cuando llegamos aquí nos venden este país como el Edén y no tiene por qué. Hay de todo como en todas partes", avisa.