Vieron el Mundial de 2010 en sus países de origen y ahora viven en España: así celebran a la selección los españoles que nacieron en el extranjero
'El HuffPost' habla con personas migrantes que eligieron España como país de residencia después de que la Selección se proclamara campeona del mundo.
España se prepara para revivir un momento marcado a fuego en su historia. Dieciséis años después, la Selección puede volver a proclamarse campeona del mundo frente a Argentina. Millones de españoles estarán de nuevo pegados a la pantalla este domingo para animar a un equipo que, además de buen fútbol, puede presumir de integración.
Porque la plantilla diseñada por el seleccionador Luis de la Fuente representa a la España actual; es un reflejo de la multiculturalidad que impregna el país. Jugadores como Lamine Yamal o Nico Williams son jóvenes nacidos en España cuyos padres emigraron en busca de un futuro mejor. Y, por mucho que a algunos les moleste, son tan españoles como Rodrigo Hernández o Dani Olmo.
El menosprecio que sufrieron estos futbolistas cuando arrancaron su andadura en la Selección fue constante durante un breve pero intenso periodo de tiempo. Por suerte, la mayoría ha tenido que rendirse a la evidencia. España es mejor con ellos, tanto dentro como fuera del campo.
Con salir a la calle basta para ver que este país necesita a quienes vienen de tierras extranjeras para ser más fuerte y capaz. No hay que olvidar que España fue un pueblo de emigrantes, y aún hoy lo es. Cuando la Selección fue campeona del mundo en Sudáfrica con los David Villa, Iker Casillas y Xavi Hernández, todos los futbolistas eran blancos y de padres españoles.
La cosa no ha cambiado tanto en 2026, pero el signo de los tiempos es ineludible. En 2010, en España residían 5,7 millones de personas que no han nacido en España frente a los 7,2 millones que lo hacen en 2026; esto supone un incremento del 26%, lo que sitúa a España como el tercer país con mayor población inmigrante. La mayoría de estas personas, no obstante, figuran como ciudadanos españoles tras obtener la nacionalidad.
Víctor Rafael, de 32 años, es uno de los extranjeros que reside aquí. Nació en Venezuela y vivía allí en 2010, cuando España fue campeona del mundo. Arquitecto de formación, llegó a Madrid hace dos años; y aunque hoy está disfrutando de la cita mundialista, hace dieciséis años lo vivió con cierta indiferencia.
"Si soy honesto, no le di tanta importancia. Fue como 'ah, ganó España'", recuerda. "En aquella época el Barcelona de Pep (Guardiola) eran los que mandaban aquí en Europa y obviamente ese juego se trasladó a España; era prácticamente como ver al Barcelona de esa época", apunta.
Reconoce que es "emocionante" estar en España, un país con mucha tradición futbolera: "Sobre todo ahora con la final, que va a ser Argentina-España. Cualquiera de los dos que gane, obviamente lo voy a disfrutar muchísimo". Pese a ello, tiene un claro favorito: "Si soy honesto, quiero que Leo (Messi) gane la segunda".
Esto no le impide mirar a nuestra selección con cariño y admiración: "Si bien yo soy de Venezuela, prácticamente toda mi infancia la tuve con españolas porque estudié en colegios de monjas españolas". Su sobrina, apunta, nació aquí y ve a España como su segunda casa: "Obvio que tengo simpatía".
"Mi corazón, que es mi brújula, señalará para casa"
Un caso distinto es el de Fernanda, argentina de 56 años que llegó aquí en el 2000. Diez años después, España bordó su primera estrella en la camiseta tras derrotar a Holanda en la final. Ella recuerda aquel momento como "una contradicción constante".
"Ver felices a mis amigos de acá mientras mi país se despedía en cuartos de final frente a Alemania fue duro". Este domingo tiene la oportunidad de resarcirse, porque su país podría ser de nuevo campeón del mundo solo 3 años y medio después.
"Tendré sentimientos cruzados, pero con el mismo respeto de siempre. Nosotros el otro día estábamos con los amigos de mi sobrino, que son todos españoles, y estábamos hinchando por España. Y un día después todos hincharon por Argentina". No obstante, el sentimiento no se negocia: "Mi corazón, que es mi brújula siempre, señalará para casa".
En caso de que Argentina no hubiera llegado a la final, Fernanda tiene claro que su "aliento" iría para España. "Mis ganas y todo lo que nosotros ponemos por el fútbol sería para este país que me brinda cada día muchísimas cosas". Una de ellas, el trabajo que hoy desempeña en una multinacional del sector de la decoración.
También lo siente así Marcela, que a sus 40 años está viviendo el Mundial con mucha pasión. Su país, Colombia, no pudo clasificarse para el torneo en 2010, por lo que "no fue tan emocionante y tan apasionado para nosotros". Natural de la ciudad de Armenia, ubicada en el eje cafetero colombiano, también recuerda que su compatriota Shakira convirtió el Waka-Waka en un himno que trascendió el fútbol, tal como ha vuelto a hacer en 2026.
"Era lo que podíamos disfrutar los colombianos en el Mundial en aquel entonces", apunta. Marcela llegó aquí hace diez años, y a diferencia de cómo lo vivió entonces, ahora tiene "el corazón dividido". "Mientras estuvo Colombia estábamos muy felices, pero a la vez compartiendo con mi pareja, que es español, disfrutando y viendo los partidos".
El Mundial cambió para ella cuando Suiza eliminó al combinado cafetero. Entonces, y sin pensarlo dos veces, tuvo claro que a partir de ese momento apoyaría a España "por encima de los países latinoamericanos". "Pesa donde vivimos, de dónde son nuestras parejas y de dónde son nuestros amigos", asegura.
La decisión de emigrar se vio muy condicionada por su hija Sofía. Ambas llegaron buscando otros horizontes y encontraron un país que les acogió con los brazos abiertos: "España nos ha dado mucho y tengo mucha simpatía por este lugar. Creo que este país es espectacular; muchas veces los mismos españoles no se dan cuenta de lo que tienen".
"En España se vive el fútbol de forma increíble"
"De pequeño vivía con gran emoción la liga española en mi país, sobre todo la rivalidad Real Madrid-Barcelona", recuerda Antonio, de 36 años, natural de El Salvador. Informático de formación, actualmente trabaja en una fábrica de madera, y ya en 2010 celebró el Mundial que ganó España desde su país.
Dieciséis años después, y ya viviendo aquí, asegura que le cuesta "describir" lo que siente. "Es una emoción muy difícil. Fui con mis hijos a la Plaza de Colón para ver el Francia-España, pero lamentablemente no pudimos entrar. No importa porque buscamos otro sitio. Aquí la gente lo vive de forma increíble", explica.
De cara a la final, y pese a ser latino, la decisión está tomada: apoyará a la Selección española. "Siempre quisimos venir aquí en nuestro rumbo a Europa y aquí hemos encontrado nuestro lugar". Para él, un gran aficionado al fútbol, "no se puede comparar cómo se vive acá con otros países porque es como el signo de vida de cada uno".
Escuchando sus testimonios, una idea destaca sobre el resto: a pesar de que todos añoran a sus países y a sus familias, la simpatía por España está muy presente en este Mundial. Compartir idioma y ciertos aspectos de la cultura ayuda, claro, pero el factor determinante es que han encontrado un país de acogida donde poder desarrollar sus vidas.
El mejor ejemplo de ello está en la selección española, con la diferencia de que Lamine Yamal y Nico Williams sí nacieron aquí. No obstante, si no lo hubieran hecho y decidieran representar a España, no cambiaría absolutamente nada. Y si no, que se lo digan a Aymeric Laporte, defensa central de la Selección, que pese a haber nacido en Francia tiene el corazón rojo y es español.