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17/10/2015 10:00 CEST | Actualizado 17/10/2016 11:12 CEST

Europa aún no ha llegado a Angrois

angroisNadie se atreve ya a decir que una colisión, por ejemplo, se debe a una única causa, o a varias donde solo una es la determinante; o bien que un descarrilamiento se debe solo a un exceso de velocidad (por un despiste), o que solo esta es la causa determinante. Parece claro -y triste- que la visión moderna y europea sobre seguridad en el transporte aún no ha llegado a Angrois.

EFE

Investigadores de toda Europa y del mundo entero analizamos la seguridad del transporte y las terribles consecuencias de los accidentes. Décadas de un esfuerzo titánico de cientos, miles de expertos, investigadores, científicos y doctores quedan sin valor alguno frente a las apreciaciones jurídicas y pseudocientíficas de los juzgados en Angrois.

Europa entera cambia y camina hacia concepciones de seguridad integral, sistémica y multimodal, admitiendo que los sistemas de transportes de hoy en día son modelos altamente complejos y de riesgo muy elevado, como el tren de alta velocidad, donde existe una interacción indisoluble entre maquina infraestructura y operador humano.

Ya no valen concepciones tradicionales, del siglo pasado, donde un accidente se podía analizar de una forma lineal, con metodologías simples de causa efecto, o análisis trasnochados de "una única causa" como desencadenante del suceso fatal.

Planteamientos quizás válidos en el pasado ya no lo son ahora, en todo Europa hemos entendido y normativizado mediante directivas que los modos complejos de transporte como el tren, o el avión, no se pueden descomponer frente al riesgo en elementos sencillos y desconectados, estamos frente a unas interacciones socio-técnicas entre la persona y el medio, que forman un todo que le da seguridad y eficacia a la operación ferroviaria.

Hemos aprendido también estos últimos 50 años que al analizar un accidente tenemos siempre presente esta visión holística para poder avanzar, para comprender el origen múltiple del fallo y determinar las barreras necesarias para que no vuelva a suceder. Cuando un elemento falla está fallando todo el conjunto. Hay una regla básica: un lapsus no puede dar lugar a consecuencias irrecuperables y, si así ocurre, se considera que el diseño de la máquina o del procedimiento es inadecuado.

Nadie se atreve ya a decir que una colisión, por ejemplo, se debe a una única causa, o a varias donde solo una es la determinante; o bien que un descarrilamiento se debe solo a un exceso de velocidad (por un despiste), o que solo esta es la causa determinante. Parece claro -y triste- que Europa no ha llegado aún hasta Angrois.

Siempre me acuerdo de las víctimas.