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14/06/2012 12:32 CEST | Actualizado 14/06/2012 13:35 CEST

España-Irlanda: Una década desde la mañana de los tres penaltis de Iker Casillas (VÍDEO)

Getty

Aquella noche fue en realidad una mañana en España. De aquel Mundial, el de Corea y Japón, en el que los partidos a este lado del mundo se veían tomando un café. Esa mañana (o noche) fue la de la graduación de Iker Casillas en un gran torneo de selecciones. Detuvo tres penaltis a Irlanda que permitieron a España avanzar a los cuartos de final. Entonces, 16 de junio de 2002, el ahora capitán de la selección tenía tan sólo 21 años.

En dos días se cumplirá una década de aquel partido. Este jueves (20:45, Telecinco), España e Irlanda vuelven a verse sin apenas reconocerse, sobre todo 'La Roja'. Irlanda sigue siendo un equipo aguerrido, de futbolistas no muy técnicos pero sí luchadores, e incluso mantiene a algunos de los jugadores de ese encuentro, como Keane, Duff o el portero Given. Al mando, un clásico de los banquillos, Giovani Trapattoni, ganador de casi todo como jugador con el Milan de los 60 y como entrenador con la Juventus en los 80. Nada que ver con Mick McCarthy, aquel modesto entrenador inglés curtido en equipos pequeños que dirigía a Irlanda en aquella época.

Mucho menos reconocible está la selección española, liderada ahora por Del Bosque. Entonces era José Antonio Camacho, otro madridista de toda la vida, quien conducía el barco. Un timón que agarró tras épocas convulsas, en las que ir a la selección era más un castigo que un honor. Camacho inició la senda del cambio hacia un mayor gusto por el balón, que en la última década ha culminado en la consecución de la Eurocopa en 2008 y el Mundial en 2010.

Ese cambio llevaba los guantes puestos aquella noche de junio en Suwon (Corea). Casillas ocupaba la portería de un equipo que llegaba a octavos tras haber marcado nueve goles en tres partidos. El canterano del Madrid aprovechó la oportunidad que le dio el destino en forma de frasco de colonia, aquel que rajó el pie de Cañizares, impidiéndole disputar el torneo.

El guardameta tardó tan sólo un mes en disipar todas las dudas que se tenían sobre él. Apenas 30 días antes, en Glasgow, también el destino le regaló los últimos minutos de la final de la Copa de Europa. Casillas fue el héroe de aquel asedio final del Bayern Leverkusen, despejando todo lo que se acercaba a la portería, y el Madrid ganó la 'novena'. Ante Irlanda volvió a ser el protagonista: detuvo un penalti a Kilbane durante el partido y otros dos más durante la tanda de penaltis. Fue el primero de los milagros que han hecho que, desde entonces y hasta ahora, Iker sea no sólo el portero y capitán de la selección, sino el alma del cambio en 'La Roja'.