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25/04/2013 05:06 CEST | Actualizado 25/04/2013 05:37 CEST

Testimonios desde la cola del paro: "Tuve una casa, una pareja, una vida... Ahora vivo de la caridad"

EFE

Los datos del paro son escalofriantes. Ya son 6.202.700 personas las que están sin empleo. Detrás de esas cifras están los rostros, las historias, los planes truncados y, en ocasiones, la huida en busca de nuevas oportunidades. Son las 11 de la mañana y en la puerta de una oficina de empleo del distrito de San Blas los rostros de desesperación se mezclan con el chorreo de cigarrillos.

"Tuve una casa, una pareja, una vida... Ahora no tengo trabajo y vivo de la caridad de mis amigos. El sistema te expulsa y hace que te sientas un problema, sólo por no tener dinero. Es un sinsentido". Georgeta Bondila, de 55 años, lleva dos años en el paro. Trabajaba en un restaurante como jefa de cocina, pero la falta de comensales los fines de semana la dejó en la calle. Hace un año se le agotó el paro y el subsidio por desempleo y desde entonces está sin ingresos.

"Desde los servicios sociales me mandan a Cáritas, y allí no dan a basto. Las ofertas de trabajo de las oficinas de empleo se dirigen a parados de hasta 35 años. Ya no sé qué hacer, igual no me queda otra que volver a Rumania", comenta mientras revisa una vez más sus papeles. Es su turno.

Las sillas de las salas de espera están repletas. Todos miran al frente. La desilusión es palpable. Muchos de ellos coinciden en el motivo por el que perdieron su empleo. Sus empresas se quedaron sin clientes. Es el caso de Santiago Sojo, que a sus 29 años se ha visto afectado por un ERE.

Llevaba seis años trabajando como informático en una compañía, pero no entraban proyectos. "Desde diciembre voy buscando por aquí y allá, y aunque me han llamado para varias entrevistas, las empresas se aprovechan de la crisis y piden una formación de 10 para unos sueldos de 5. Hay que estar en continuo reciclaje, y eso es muy difícil si no se trabaja", apunta.

Para Cristina Jiménez es su primera vez. Nunca había estado en el paro. Tiene 28 años y una niña de nueve meses. Cree que por eso no le renovaron el contrato en la inmobiliaria donde trabajaba. "Ayer fue mi último día. Esto me ha pillado por sorpresa y doy gracias que mi pareja tiene trabajo. Ahora mi intención es hacer cursos y seguir formándome mientras cobro el paro". Cristina parece más tranquila que el resto. Reconoce que el desempleo le va a permitir pasar más tiempo con su hija.

Daniel Tostado, de 27 años, también acaba de tener un bebé. Se ha dedicado durante 9 años a la fontanería, pero, como en el resto de sectores, la crisis aprieta. "Hace dos semanas me dijeron que ya no me necesitan y que me llamarán para arreglos puntuales. tengo un niño al que alimentar y no puedo estar a la espera. Voy a empezar a cobrar el paro pero no sé si va a haber dinero para todos los que estamos así".

Dos chicas se acercan a preguntar si es una encuesta o si se trata de una lista para reclutar trabajadores. "Sólo es información para un artículo", les contesta Daniel. Sin mediar palabra se giran y vuelven al panel con los anuncios de ofertas de empleo.

#CuandoElDescansoEsUnSueño