POLÍTICA
18/07/2013 12:38 CEST | Actualizado 18/07/2013 12:44 CEST

Un alto cargo del PP: "La solución es elegir a un nuevo líder del partido"

EFE

El malestar está creciendo dentro de las filas disciplinadas del Partido Popular por un escándalo de corrupción, pero todavía hay pocos signos de una rebelión que podría derrocar al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy.

Rajoy ha negado su implicación en este escándalo que abarca cuentas en bancos suizos y denuncias de financiación ilegal del partido, que sin embargo ha erosionado su credibilidad mientras intenta hacer frente a un enorme déficit presupuestario y demostrar que España no es el talón de Aquiles de la eurozona.

Conservador moderado, cuya estrategia política habitual es aguantar mientras sus oponentes se agotan, Rajoy no ha hecho anuncios drásticos sobre limpieza en el partido ni ha cesado a ningún responsable, diciendo que dejará que la justicia siga su curso.

Frustrados por esta cautela, algunos miembros de su partido se están uniendo a las demandas de la oposición para que Rajoy dimita. Argumentan que su autoridad se ha visto tan afectada que ya no puede hacer frente a las muchas crisis de España, aunque nadie se ha rebelado públicamente todavía.

"La situación es insoportable. Es imposible que un Gobierno funcione con todo el enfoque puesto en el escándalo. La solución es elegir a un nuevo líder del partido", dijo un alto cargo de la formación, que pidió no ser identificado.

Rajoy ya estaba lidiando con una recesión y un desempleo brutal, el aumento del fervor separatista en Cataluña y protestas callejeras por los recortes en la educación y sanidad públicas.

Ahora, el Gobierno se ha visto sacudido por el testimonio del extesorero y exgerente del PP Luis Bárcenas, que declaró ante el juez que recaudó millones de euros en donaciones de empresarios de la construcción y distribuyó los fondos entre líderes del partido, incluido Rajoy.

En lo poco que ha dicho sobre el tema, Rajoy ha abusado de los temores de incertidumbre durante las crisis que han puesto a España cerca de necesitar un rescate financiero internacional.

Confiando en que la recuperación gradual de la economía comience este año, también ha recordado a los líderes empresariales que - al contrario que las frágiles coaliciones de Italia y Grecia - su Gobierno disfruta de la mayoría parlamentaria más fuerte en el sur de Europa y que no se enfrenta a elecciones hasta 2015.

"Voy a defender la estabilidad política y voy a cumplir el mandato que me han dado los españoles en su momento," dijo Rajoy esta semana.

Bárcenas, que dirigió las finanzas del PP durante dos décadas, está en prisión acusado de delitos contra la Administración y la Hacienda Públicas, blanqueo de capitales, estafa procesal en grado de tentativa y de falsedad en documento mercantil dentro del caso de corrupción Gürtel, una red empresarial que habría agasajado a políticos a cambio de la concesión de contratos para sus empresas.

Los fiscales dicen que acumuló hasta 48 millones de euros en cuentas en bancos suizos que no procedían de ganancias legítimas.

Pero Bárcenas no ha aportado pruebas contundentes de que cualquier otro político estuviera implicado en las operaciones sobre la supuesta contabilidad B que él afirma que gestionaba, y ningún otro miembro del partido está acusado en este caso.

Según el sistema político español, el PP podría elegir un nuevo líder que el Congreso de los Diputados votaría para dirigir el Gobierno, sin tener que convocar unas elecciones anticipadas en las que el partido casi seguro perdería su mayoría.

Dos fuentes del partido dijeron a Reuters que el desencanto llegó a máximos la semana pasada cuando trascendió que Rajoy intercambió con Bárcenas mensajes de texto dándole su apoyo después de que estallara el escándalo.

"Está en un callejón sin salida. No puedes mantener mano firme con tu programa político cuando también tienes esta debilidad en el partido", dijo un diputado del PP, que también pidió permanecer en el anonimato.

El ex presidente del Gobierno José María Aznar y la ex presidenta madrileña Esperanza Aguirre han criticado públicamente la gestión del tema Bárcenas, pero no han llegado a pedir un nuevo líder.

Aznar eligió a Rajoy como su sucesor, pero el primero procede del ala más conservadora del partido, mientras que Rajoy es más moderado.

"Esta claro que hay una lucha por el poder a través de los medios, un ataque que viene desde el ala derecha del partido", dijo un líder empresarial cercano al PP.

LA LLAVE DE LA ESTABILIDAD

Miembros del Gobierno rechazan la idea de que haya luchas internas dentro del partido. Sin embargo, reconocen que Rajoy tiene un problema de imagen, exagerado por su recelo a aparecer en público y aceptar preguntas.

Ese problema, aseguran, será pronto corregido con una comparecencia en el Congreso, donde la oposición del Partido Socialista ha amenazado con presentar una moción de censura si no acepta responder a las preguntas de los diputados.

Rajoy sobreviviría casi con seguridad a una moción de censura. El PP tiene 185 diputados en el Congreso de 350 escaños y, a pesar del descontento actual, la disciplina de partido rara vez se ha roto.

Parece improbable que haya elecciones anticipadas. El último sondeo de opinión de Metroscopia mostró que el apoyo al PP había caído hasta el 25% desde el 44% conseguido en las elecciones generales de 2011, pero a los socialistas les va incluso peor, mientras que Izquierda Unida se presenta como la gran beneficiada a su costa.

Rajoy argumenta que con su mayoría puede sacar adelante las duras medidas demandadas por la Unión Europea para hacer más competitiva la economía europea, a pesar de la débil popularidad y la disidencia creciente dentro del partido.

Un PSOE debilitado no tiene esperanzas de poder obligar a la convocatoria de elecciones anticipadas, que de celebrarse ahora darían como resultado un Congreso muy fragmentado y el aumento de la inestabilidad política.

Analistas políticos dicen que, a corto plazo, cualquier revuelta en el partido se silenciará.

"Por el momento sigue siendo un partido muy unido", dijo Juan Carlos Rodríguez, investigador de Analistas Socio-Políticos.

Rodríguez sostuvo que el descontento público con Rajoy está centrado en la economía, no en el escándalo.

"En España ha habido muchos gobiernos que no han sufrido un gran impacto electoral de los casos de corrupción. En 1996 los socialistas perdieron sólo por un punto (porcentual) después de un escándalo de corrupción importante. No hay una sanción tan fuerte", dijo Rodríguez.

Analistas políticos dicen que Rajoy tampoco tiene un rival claro en el partido en estos momentos, aunque la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría está bien considerada. Los veteranos del partido con fuertes apoyos personales como Aznar o Aguirre también se ven afectados por haber estado en el poder cuando Bárcenas dirigía las finanzas de la formación.

La habitual estrategia de Rajoy rendirá sus frutos porque no parece que haya ningún caso contra él desde un punto de vista legal, dijo José Luis Álvarez, profesor de sociología en la escuela de negocios francesa INSEAD.

"Es una táctica de defensa legalista", dijo Álvarez. "No creo que tenga que dimitir. Hasta ahora no he visto nada que le obligara a dimitir."

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