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22/07/2013 11:46 CEST | Actualizado 22/07/2013 11:46 CEST

La Guardia Civil interviene 123 animales exóticos en un centro de cría ilegal y un núcleo zoológico

GUARDIA CIVIL

La Guardia Civil ha intervenido 123 ejemplares de animales exóticos en una operación denominada "Crisálida", que ha dejado un imputado de la localidad castellonense de Peñíscola, F.O. de 67 años, como supuesto autor de los delitos de contrabando y falsificación de documentos y certificados.

La Fiscalía de Castellón dio la pista con la aparición, en distintas viviendas particulares y un nucleo zoológico de la provincia, de 5 ejemplares de búho real y uno de águila harris, anillados con los códigos de una empresa dedicada a los trabajos de cetrería en aeropuertos y a la realización de espectáculos de vuelo y exhibición de aves rapaces.

Estos ejemplares carecían del convenio CITES (Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestre), por lo que fueron requisados y trasladados a un centro para el cuidado de aves rapaces.

Uno de los ejemplares de aves interceptados en la "Operación Crisálida".

La Fiscalía de Vinaròs solicitó la revisión de los centros de cría de dichas aves rapaces y de las instalaciones donde se realizaban las exhibiciones, así como de los aviarios de distintos aeropuertos nacionales, momento en el que la Guardia Civil se hizo cargo de la investigación.

Los ejemplares que el imputado tenía en su poder en el centro y en el núcleo zoológico, aparte de carecer del convenio CITES, no tenían marcaje (lo que identifica individualmente a estos animales), y algunos lo tenían de animales de 20 años o ya muertos hace mucho tiempo, aunque presentaban características morfológicas de un espécimen joven.

Entre las especies intervenidas se encuentran varias águilas harris, búhos reales, halcones, águilas de Nepal, búhos africanos, y linces europeos.

La mayoría de las especies estaban certificadas con documentos falsos.

De los 123 animales interceptados, 20 ya estaban muertos cuando los agentes llegaron al lugar donde los ocultaban, incluyendo aves rapaces y linces europeos, y 11 fueron hallados en distintos aeropuertos nacionales.

En cuanto al centro de cría y al núcleo zoológico, las instalaciones carecían de autorización oficial, y los permisos de cesión de los animales estaban firmados en blanco por veterinarios, para así poder modificar el contenido en cualquier momento.