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12/11/2014 21:48 CET | Actualizado 12/11/2014 21:48 CET

Así es la 'barra libre' de diputados y senadores para viajar gratis por toda España

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Le llamaban "cohete Monago", según reconoció la semana pasada el propio presidente de la Junta de Extremadura. Pero el fuselaje, la propulsión y el combustible de sus viajes personales también corrían presuntamente a cargo de las arcas públicas. Los 32 viajes de José Antonio Monago a Canarias, a cargo del Senado y por los que va a devolver el dinero, han abierto la caja de Pandora.

¿Utilizan los diputados los fondos públicos para sus vacaciones o viajes privados? ¿Por qué no hay transparencia sobre los gastos? La situación varía mucho de las cámaras nacionales al Parlamento Europeo. Y sobre todo, difiere mucho de lo que debería ser, según los expertos consultados por El HuffPost.

Los diputados y senadores gozan de ‘barra libre’ para los viajes en territorio nacional. Nadie les pide cuentas, no existe ningún control y no se comprueba la finalidad de sus desplazamientos con cargos a las Cortes Generales. El mecanismo es fácil en la práctica, el parlamentario pide los billetes a la agencia de viajes que hay en esas dos instituciones -gestionada por El Corte Inglés- y se le da el pasaje.

El Senado cubre los gastos de transporte -avión, autobús, tren o barco- en territorio español, según explican desde la propia Cámara. Se abona directamente el billete a la empresa transportista o se reembolsa el gasto realizado previa presentación de factura, así como los gastos derivados del aparcamiento en las estaciones de tren y aeropuertos.

Además, la Cámara Alta entrega a los parlamentarios una ‘tarjeta-taxi’ con un crédito máximo al año de 3.000 euros, que solo sirve para sus desplazamientos para la ciudad de Madrid.

En el caso de que se use el automóvil propio para acudir a una actividad parlamentaria, se abonan 0,25 euros por kilómetro y también los importes de los peajes. ¿Por qué no hay establecidos controles? Fuentes de la Cámara dicen a El Huffington Post que son “responsables públicos y se espera que actúen como tales”.

EL MISMO SISTEMA DESDE EL COMIENZO DE LA DEMOCRACIA

Un régimen similar está instalado en el Congreso de los Diputados desde el inicio de la Democracia. El Reglamento de la Cámara Baja fija en su artículo 8.2 que sus señorías “tendrán igualmente derecho a las ayudas, franquicias e indemnizaciones por gastos que sean indispensables para el cumplimiento de su función”.

El Congreso cubre los gastos de transporte en medio nacional, facilita ‘tarjeta-taxi’ con la misma cantidad que el Senado y paga también si se hace con vehículo propio el viaje a razón de 0,25 euros por kilómetro. Se trata de un reembolso de gasto, es decir, no se facilita el dinero directamente al parlamentario, sino que se abona al transportista.

“Se entiende que un diputado que viaja en el ámbito nacional lo hace en su condición de parlamentario, entonces no se solicita nada”, apuntan desde el Congreso.

Ningún dato sobre esos desplazamientos se publica por parte de las Cortes, por lo que no hay manera oficial de conocer estos viajes nacionales, su desglose y el gasto que han supuesto.

En cambio, los viajes internacionales de los parlamentarios sí requieren de la aprobación por parte de la mesa de las cámaras.

“INACEPTABLE” QUE NO SE PUEDA SABER EL DETALLE

A pesar de los pequeños avances que se están haciendo en materia de transparencia, estos viajes son desconocidos para la opinión pública. “Es inaceptable”, dice Manuel Villoria, catedrático de Ciencia Política de la Universidad Rey Juan Carlos y miembro del Comité Ejecutivo de Transparencia Internacional.

“Yo vengo insistiendo en que la ley de Transparencia debía haber incorporado como uno de los requisitos de exigencia todo lo que llamamos el sistema de indemnización por razón de servicio, lo que se refiere a todos los viajes. a las dietas, y no se ha incorporado”, dice.

Esta ley -una de las que más presume el Gobierno- se ciñe a ámbitos del Ejecutivo, según explicó la propia vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, por lo tanto el control y la exigencia de publicidad corresponde a las Cortes para los viajes de los parlamentarios.

Villoria pone como buen ejemplo lo que ha hecho recientemente el Consejo General del Poder Judicial, que publica hasta el hotel donde se alojan sus miembros cuando van de viaje.

“¿Cuál es la razón de fondo? Los diputados viajan constantemente a sus circunscripciones se supone que para hacer un seguimiento de la situación y dar respuesta a las demandas de sus electores, pero una gran parte de sus actividades son de partido”, comenta.

ACTOS DE PARTIDO PAGADOS CON DINERO PÚBLICO

En este sentido, añade que “eso se paga con fondos del Congreso y tenían miedo a que se supiera. Ha sido peor porque los ciudadanos hubiéramos podido entender que tienen que ir a sus circunscripciones”. “Se debería replantear el papel del control previo porque los abusos pueden salir como ha sucedido en el caso Monago. No creo que el Parlamento tenga fondos para grandes defraudaciones, pero sí para problemas de este tipo”, apostilla.

También le parece “mal” que no se publiquen estos datos a Emilio Guichot, profesor de Derecho Administrativo de la Universidad de Sevilla e integrante del grupo de expertos sobre la ley de Transparencia del Centro de Estudios Políticos y Constitucionales. “Espero que con el nuevo periodo que abre la ley y, sobre todo, la presión mediática y ciudadana, se acabe conociendo este tipo de información”, indica.

¿Cómo se puede controlar? “La luz del sol es el mejor desinfectante, los mayores controles son los preventivos y la mejor forma de ello es la publicidad”, contesta.

Además, esto lleva a acrecentar el malestar ciudadano. “Es la primera vez en la historia constitucional de España que el 40% piensa que el mayor problema del país es la corrupción, lo que genera una desafección durísima hacia las instituciones, es el mayor problema que tiene ahora España”, subraya Guichot.

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LA EUROCÁMARA, MÁS ESTRICTA

Las reglas son generalmente más estrictas en Europa. En la Eurocámara, aunque muy flexibles y generosas, están mucho más regladas que en el Congreso y el Senado. Hasta 2009, los viajes de los eurodiputados españoles se guiaban por un régimen similar al de los diputados y senadores, con viajes sin control y tarjeta para taxis. Eran los tiempos en los que los sueldos y gastos de eurodiputados corrían a cargo de sus países de origen y no de la institución.

Sin embargo, en ese año la Eurocámara adoptó un estatuto nuevo y ahora todos los eurodiputados se rigen por las mismas normas. La Eurocámara paga todos los desplazamientos desde el lugar de origen del eurodiputado y Bruselas o Estrasburgo. Pueden volar en primera clase o turista, pero primero adelantan el dinero y después se les devuelve tras presentar la factura correspondiente.

Según fuentes de la cámara, en caso de que el parlamentario se desplace desde Bruselas o Estrasburgo a otro sitio que no sea su lugar de origen, deberá justificar que es por motivos de trabajo para que se le reembolse el importe. La Eurocámara tiene además una dieta de 4.243 euros para "actividades fuera del país de origen" que incluyen los viajes. Deberán estar siempre justificados por una carta de invitación o un orden del día donde aparezca su nombre.

Los eurodiputados sí pueden además hacer viajes dentro de su país con cargo a la UE. Son hasta 24 y la distancia depende de lo grande que sea el país miembro. En el caso de España, se trata de hasta 24.000 kilómetros para el conjunto de 24 viajes, por tierra, mar o aire. Según el reglamento interno, visto por El HuffPost, los eurodiputados adelantan el dinero y luego se les reembolsa si firman un documento "declarando que el objetivo del viaje es el ejercicio de su mandato".

FRANCIA Y REINO UNIDO, CON TOPE DE VIAJES

En Francia se regulan los viajes oficiales. La Asamblea Nacional prevé hasta 80 vuelos desde la circunscripción del diputado a París y otros 12 a cualquier otro sitio en Francia, exceptuando los territorios fuera de la Francia continental. Los diputados tienen, también, una tarjeta de la SNCF (la compañía pública de transportes) para viajar tanto como quieran, siempre en primera clase.

En el Reino Unido, un gran escándalo por los gastos de los diputados motivó en 2009 la aparición de una institución, que responde a las siglas de IPSA para “supervisar y regular independientemente los gastos de los parlamentarios”.

Al diputado se le pagan los viajes entre su circunscripción o cualquier punto a 20 millas (32 kilómetros) y Westminster. Si el diputado quiere viajar desde Londres o su lugar de origen a otro lugar en el Reino Unido, deberá demostrar que se trata de un asunto que está siendo tratado en el Parlamento o tiene relación directa con su trabajo. El reglamento, modificado en 2012, deja claro que no se podrán cargar a la cámara viajes "de partido", en nombre del Gobierno o para hacer campaña, algo que en el sistema español es más que confuso.

Tras el escándalo de Monago, se han comenzado a mover los políticos. En el Senado, los grupos han dado el primer paso para crear un grupo de trabajo en el que buscar una fórmula para controlar los viajes de los parlamentarios, en tanto que en los partidos en el Congreso también van a intentar hablar sobre mecanismos de control.

¡Pasajeros al tren!

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